París (Moncloa) no vale una misa

Es importante conformar un Gobierno cuanto antes, pero no a cualquier precio. Dejen ustedes las competencias de la Seguridad Social unidas a las de Trabajo y no se arrepentirán

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se abrazan tras firmar el acuerdo para la formación de un Ejecutivo. (Reuters)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se abrazan tras firmar el acuerdo para la formación de un Ejecutivo. (Reuters)

Critiqué públicamente en su día que la decisión de incrementar el SMI, hasta los 12.600 euros anuales, se hubiera realizado fuera de la Mesa de Diálogo Social, a espaldas de los interlocutores sociales. El PSOE y Podemos tomaron una decisión política —que siempre, finalmente, podrían haber tomado— ignorando los principios y conductos del diálogo social entre sindicatos y patronales. Ahora, parece que unos y otros reconocen que la fórmula elegida fue un error.

Solo un año después, por lo que se va oyendo sobre alguno de los aspectos de la negociación entre el PSOE y Unidas Podemos para sacar adelante la investidura y la formación de un Gobierno de coalición, creo que están a punto de cometer otro error de consecuencias imprevisibles.

Se especula con que el futuro Ministerio de Trabajo quedaría en manos de Unidas Podemos con la condición de separar de esta cartera ministerial las competencias de la Seguridad Social.

Recordar que la Seguridad Social ha estado, prácticamente siempre, encuadrada, y no por casualidad o capricho, entre las competencias del Ministerio de Trabajo (o de Empleo). Solo entre julio de 1977 y abril de 1979 (periodo constituyente) y de abril de 1979 a febrero de 1981 (parte de la I Legislatura), la Seguridad Social no estuvo ligada al Ministerio de Trabajo, formando parte del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social.

Desde febrero de 1981 hasta hoy, diciembre de 2019, durante los últimos 38 años, la Seguridad Social ha estado unida al Ministerio de Trabajo (o de Empleo). Bajo Gobiernos de UCD, del PSOE y del PP. En los 52 gabinetes ministeriales que se sucedieron en todos estos años, no se 'troceó' el Ministerio de Trabajo (o de Empleo) para dejar fuera de sus competencias la Seguridad Social.

Y no olvidemos el papel esencial de una institución clave en las relaciones de Trabajo y Protección Social como es la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, también dependiente del Ministerio de Trabajo (o de Empleo) y Seguridad Social. Porque esto es lo más efectivo y natural. Algunas asociaciones profesionales del ‘Organismo Estatal Inspección de Trabajo y Seguridad Social’ han manifestado su inquietud y rechazo por el anunciado 'troceo' de competencias. Y creo que tienen toda la razón.

En cambio, me han dejado preocupado las declaraciones de algún líder sindical que, preguntado por esa posible división entre las competencias de Trabajo y Seguridad Social —unas para un socio de gobierno y las otras para el otro socio— para facilitar la formación de un Gobierno de coalición, respondía, quitándole importancia, que, por encima de la división de esas competencias, “lo importante ahora era sacar adelante la investidura y acordar el Gobierno de coalición”.

Por aquí se empieza y se acabará —si lo importante es formar Gobierno, sin más y a cualquier precio— por poner, una vez más, en cuestión el principio de unidad de caja de la Seguridad Social. Unidad de caja que, afirmo, se ha sostenido hasta hoy, por encima de las veleidades nacionalistas, gracias a que CCOO y UGT fueron poniendo 'pie en pared' cada vez que este tema se insinuó o se planteó, oponiéndose firmemente a esa pretensión, doctrina del Tribunal Constitucional por medio. Pero, ¡¡ojo!!, porque, como cantaba Camarón, “na es eterno”.

En definitiva, es importante conformar un Gobierno cuanto antes, pero no a cualquier precio. Dejen ustedes las competencias de la Seguridad Social unidas a las de Trabajo y no se arrepentirán. Que la Seguridad Social en un ministerio así compuesto, lo ocupe quien lo ocupe en el anunciado Gobierno de coalición, no correrá ningún peligro. Y no inicien un camino que uno cree que sabe dónde empieza, pero no sabe cómo puede acabar.

*Alberto Pérez García fue secretario de Organización de la UGT.

Tribuna
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