Museo judío: ¡Así no! ¡Aquí no!

Un museo que viene a compensar una historia de expulsión de los sefardíes, no puede llegar expulsando a los vecinos y enfrentándose a ellos, no puede, no debe hacerlo

Foto: Fachada del edificio situado en el Paseo del Prado número 30.
Fachada del edificio situado en el Paseo del Prado número 30.

El apresurado anuncio del alcalde Martinez, de que prevé instalar en el edificio del Paseo del Prado 30 un museo dedicado a la memoria hispano-judía, es un buen ejemplo de política efectista y de escaparate.

Y una manera de actuar que perjudica a la propia fundación que lo propone y al propio proyecto que, vaya por delante, nos parece, a todos los grupos municipales y a muchos madrileños (imposible a todos) muy bueno… de momento.

Y decimos de momento porque, salvo el alcalde, nadie conoce la propuesta, solo el titular adelantado. Y conocer el proyecto museístico, los costes previstos, los beneficios esperados, su impacto en el barrio y la ciudad… no son minucias.

En ese pim, pam, pun en que muchas veces se convierte/se pervierte políticamente el debate cultural, más en clave de quien gana-quien pierde o a quien puedo atacar por hacer o por no hacer; parece que enterarse de las cosas y sus implicaciones, no importa.

Irene Lozano, presidenta del Consejo Superior de Deportes; José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid; y Pablo Casado, presidente del Partido Popular.
Irene Lozano, presidenta del Consejo Superior de Deportes; José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid; y Pablo Casado, presidente del Partido Popular.

Pues sí importa. Pero es que, además, el anuncio del alcalde no es en un lugar cualquiera. El edificio ofrecido ha sido famoso por su reciente agitada historia: su cesión directa por 99 años al arquitecto Emilio Ambatz por Ana Botella, su recuperación para la ciudad por Manuela Carmena pagando 1.4 millones de euros, su okupacion y desalojo, por haber sido tironeado por muchas partes para simbolizar distintas visiones de la institucionalización o no de movimientos ciudadanos.

Y también porque el edificio está situado en la milla de oro cultural del Paseo del Prado, con lo que conlleva de acumulación de museos ya existentes, su candidatura ante la Unesco como como Paseo Cultural…

Y finalmente se mezcla con la promesa electoral del alcalde, del que existe un vídeo retador, chuleando con que él sí iba a desalojar “La Ingobernable” para que los vecinos pudiesen tener allí un centro de salud y una biblioteca. Y acababa su actuación con un: "Se acabó el cuento". Pues, por lo que parece, quien contó un cuento fue él.

Quizás no les ha detallado cuanto ocupará el centro cultural municipal que, ahora, prometen que se reservará el propio ayuntamiento en el edificio

Evidentemente ha cambiado de idea, vale. Pues entonces tiene la OBLIGACIÓN de encontrar otro edificio para cumplir sus promesas. Pero salvo vagas referencias suyas y del concejal de centro JF Sánchez, atropellado por este proceso, de buscar otro lugar…por el momento los vecinos se han quedado compuestos y sin el edificio prometido. De momento.

Y digo de momento porque quizás el alcalde no ha engañado, quizás, pero no le ha contado toda la verdad a los directivos de la Fundación al decirles que se trata de un edificio disponible, sin protección y que podrá albergar un museo…cuyo proyecto y en la comisión de urbanismo, el propio gobierno municipal confesaba que apenas conoce por encima.

Quizás no les ha detallado cuanto ocupará el centro cultural municipal que, ahora, prometen que se reservará el propio ayuntamiento en el edificio.

Quizás no les han contado que está en sus últimas fases de aprobación, un plan especial para volver a proteger un edificio cuya demolición (junto con el parking proyectado al otro lado del Retiro) pondría seriamente en peligro la candidatura ante la UNESCO. No está tan claro que este edificio, del mismo arquitecto, Javier Ferrero Llusiá, que construye el Viaducto de Bailén, el Mercado de Frutas de Legazpi, el Mercado de pescados de Puerta de Toledo, o el tan recordado Mercado de Olavide, no esté protegido ni que se pueda tirar como alegremente ha dicho el actual alcalde. Y Más Madrid y muchos colectivos, lo van a pelear en los tribunales.

Antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, reclamado por el Espacio Vecinal de Arganzuela (EVA). (E. Villarino)
Antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, reclamado por el Espacio Vecinal de Arganzuela (EVA). (E. Villarino)

Quizás no les han contado que en el expediente público de ese plan especial, constan varios informes de patrimonio y medioambiente, que avalan de manera tajante, la protección de fachadas, escaleras y diversos elementos del edificio. Así, una nueva valoración del inmueble realizada en 2015 al revisarse el Plan General lo describió como un "interesantísimo ejemplo de arquitectura institucional del periodo republicano" construido entre 1925 y 1936, y cuya "conservación ayuda a conocer el desarrollo de las instituciones madrileñas y su evolución en el siglo XX".

El 9 de febrero de 2018 la entonces DG de Patrimonio Cultural, la arquitecta Paloma Sobrini entonces en la CAM y ahora en el Ayuntamiento, informaba favorablemente un Plan Especial iniciado para volver a proteger el edificio y declaraba que debían protegerse varios de sus elementos más destacados.

"Una nueva valoración del inmueble lo describió como un "interesantísimo ejemplo de arquitectura institucional del periodo republicano"

Finalmente el 6 de noviembre de 2019, hace unos meses, el DG de Sostenibilidad y cambio climático de la CAM al firmar su Informe Ambiental Estratégico, tras consultar a numerosas instituciones y abrir un período de información pública, aprueba dichas protecciones y, entre otras cosas muy sustantivas, dice lo siguiente:

"Que tras analizar diversas opciones, se pronuncia por mantener el edifico existente para implantar una Dotación de Equipamiento Cultural permitiendo su ampliación…al ser la que se ajusta más a los objetivos y finalidades del Plan Especial, que tiene como aspecto fundamental el mantenimiento del edificio evitando su desaparición".

Cuando los vecinos del barrio de las letras valoran positivamente un museo judío en Madrid pero rechazan que se instale en Paseo del Prado 30, lo que están pidiendo es que se instale allí un centro de salud que sustituya al que ahora está situado, de alquiler y en condiciones bochornosas, en la calle Alameda 5, que incumple los requisitos legales de accesibilidad, que obliga a los pacientes con movilidad reducida, a bajar a rastras por no haber ascensor…indigno de esta ciudad.

"Cuando los vecinos rechazan que se instale allí el museo es porque valoran mucho más, el disponer de una biblioteca en el barrio de las Letras"

Pues bien, no está previsto ni en 2020 ni en 2021 mejorar ni sustituir el Centro de salud. Solo hay previstos dos centros pero en otros distritos.

Cuando los vecinos rechazan que se instale allí el museo es porque valoran mucho más, el disponer de una biblioteca inexistente en el barrio de las Letras (¡vaya paradoja!) que la oferta de entrar gratis al museo que ha hecho público la fundación, que la verdad…

Cuando los vecinos, los profesores y los Padres y madres del Ampa del colegio público “Palacio Valdés” se han acostumbrado a poder hacer en el edificio contiguo, reuniones asociativas actividades culturales vecinales espontáneas, reuniones educativas que no pueden hacer en su centro, no quieren perder ese espacio.

Todos sabemos que la inversión privada anunciada de 30 millones (¡treinta! Y ¿por qué esos y no veinte o cincuenta? ¿De dónde salen?) es en realidad un no ingreso público por 50 años por canon o pagando alquileres a privados en vez de usar su propio patrimonio. ¡Qué miedo da el PP cada vez que dice que algo no le va a costar un duro a los madrileños.!

"Un museo que viene a compensar una historia de expulsión de los sefardíes, no puede llegar expulsando a los vecinos y enfrentándose a ellos"

Cuando ocupé el cargo de Coordinador General de la Alcaldía, en la pasada legislatura, apoyé y ayudé a los integrantes de la fundación hispano-judía a contactar con el Ministerio de Hacienda (haciendo un curioso puente con un gobierno del PP cuya vicepresidenta no tenía la mejor relación con el vicepresidente de aquella, Sr. Ruiz Gallardón) para que, con el gran apoyo económico de que presumían, comprasen un edificio de los que ene l entorno que les interesaban llevaban (y siguen) años vacíos.

Pero entendimos que no era necesario facilitarles el uso de un edificio público.

Un museo que viene a compensar una historia de expulsión de los sefardíes, no puede llegar expulsando a los vecinos y enfrentándose a ellos, no puede, no debe hacerlo. Por el bien de los vecinos, por el bien de la Fundación y por el bien del proyecto.

*Luis Cueto Álvarez de Sotomayor, concejal del Ayuntamiento de Madrid.

Tribuna
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