La crisis del coronavirus no la pueden pagar los de siempre como en 2008

Todo el mundo ha aprendido de los errores cometidos en la crisis de 2008 y hoy hasta Merkel sabe que no se sale de las crisis recortando sino con una fuerte inversión pública

Foto: Una persona lleva una mascarillas de protección delante del Banco de España. (EFE)
Una persona lleva una mascarillas de protección delante del Banco de España. (EFE)

Mientras Boris Johnson pretende dejar morir a decenas de miles de personas para proteger el mercado bursátil, en España protegeremos a la gente luchando contra el virus. Ayer, el Consejo de Ministros tomó medidas responsables y contundentes para frenar el contagio y proteger a las personas, especialmente a las más vulnerables, de la enfermedad. Pero proteger a la gente es también proteger la frágil economía de tantas familias, autónomos y pymes, que van a sufrir un fuerte impacto económico debido al necesario parón de la actividad en el país. Nuestra obligación es ahora ser valientes en esa segunda capa de protección. Esta es la clave de los próximos días.

En primer lugar, tenemos que complementar las medidas de restricción de movimientos y distancia social con un reforzamiento de la sanidad pública. El coronavirus aún se expande en fase exponencial y nuestro sistema sufrirá más tensión en las próximas semanas. Por ello, el Gobierno debe destinar partidas presupuestarias importantes para aumentar los recursos materiales y humanos de la sanidad pública. Se debe proteger al máximo a los profesionales sanitarios, que son nuestra primera línea de defensa.

"Facilitar, en todo caso, la recontratación de las personas despedidas durante la epidemia y garantizar unos ingresos mínimos"

Respecto de las medidas para proteger a familias y empresas del impacto económico, el Gobierno debería considerar a la mayor brevedad las medidas más oportunas, entre las que se podrían encontrar las siguientes, a modo de sugerencia:

Facilitar los ERTE para proteger el empleo en las empresas con problemas. Facilitar en todo caso la recontratación de las personas despedidas durante la epidemia y garantizar unos ingresos mínimos durante el periodo de desempleo. Informar a las empresas de que han de facilitar el teletrabajo y flexibilizar horarios, especialmente en casos de trabajadores que tengan que asumir cuidados familiares derivados del cierre de colegios, residencias, centros de día, etc. En los casos en que el trabajador no tenga más remedio que abandonar su puesto de trabajo para asumir tareas de cuidados, garantizar por ley una remuneración adecuada durante el periodo de crisis y su reincorporación tras la misma. Proteger especialmente a sectores laborales más precarios, como las trabajadoras del hogar, y garantizar que los empleos de alta densidad en espacio, como los teleoperadores, pueden desempeñarse con seguridad sanitaria.

A las medidas ya aprobadas por el Gobierno respecto de la posibilidad de que autónomos y pymes puedan posponer el pago de impuestos, se deberían estudiar medidas adicionales, como habilitar fuertes líneas de crédito público a tipo cero para que puedan afrontar el pago de salarios y a proveedores y que los autónomos también puedan posponer el pago de sus cuotas a la Seguridad Social. Asimismo, se debería estudiar la posibilidad de habilitar moratorias en el pago de cuotas de los préstamos contraídos para el ejercicio de su actividad económica por autónomos y pymes en dificultades.

Sería importante también analizar la posibilidad de habilitar un periodo de carencia en el que las personas que hayan visto reducidos sus ingresos por la crisis del coronavirus no tengan que pagar la hipoteca, el alquiler o los suministros básicos, y desde luego prohibir los desahucios y los cortes de suministros. En países como Italia, se están desplegando rentas de ingresos mínimos para que las personas económicamente más vulnerables puedan hacer frente al confinamiento. El Gobierno debería analizar también su viabilidad en España.

Sería recomendable asimismo que el Gobierno estudie un refuerzo de los Servicios Sociales para que personas vulnerables no queden desamparadas, por ejemplo, permitiendo que los ayuntamientos puedan usar su superávit para este fin. En la misma dirección, se debería considerar el refuerzo de la asistencia a domicilio de personas dependientes, mayores o con discapacidad, así como la financiación estatal de las organizaciones del tercer sector (ONG) que atienden a familias en situación de vulnerabilidad.

"Las voces que defienden el dogmatismo 'austeritario', además, defienden una receta fracasada que no defiende ya ni la vieja Troika"

Finalmente, y cuando se haya controlado la epidemia, habría que estudiar poner en marcha fuertes paquetes de inversión pública en sectores estratégicos (renovables, economía digital, España vaciada, cuidados) para que la recuperación tenga forma de V y no de U o L.

Del mismo modo que las medidas de contención de la epidemia y fortalecimiento de la sanidad son las que recomienda la OMS, las medidas económicas que aquí enumero a modo de ejemplo y otras que pudieran imaginarse en el mismo sentido reflejan el consenso internacional y vienen avaladas por la posición de las instituciones europeas. Todo el mundo ha aprendido de los terribles errores cometidos en la crisis de 2008 y hoy hasta Angela Merkel sabe que no se sale de las crisis recortando sino con un fuerte impulso de la inversión pública. Por eso, las instituciones de la Unión Europea, siempre tan estrictas, hablan abiertamente en estos momentos de relajar los objetivos de déficit; algo por otra parte doblemente lógico si, además de una situación de emergencia, tenemos en cuenta que nos hallamos en medio de una larga época de tipos de interés hiperreducidos.

"España puede dar una lección al mundo de lucha contra el coronavirus, de funcionamiento de la sanidad y de rebote económico tras la epidemia"

España tiene un Gobierno valiente que ha dictado duras medidas para proteger a la población del coronavirus. Desde esa misma valentía, hay que utilizar todo el margen fiscal disponible —y un poco más— para proteger a las familias, las empresas y la economía en general de una recesión como la de 2008.

Las voces que defienden el dogmatismo 'austeritario' no solo hablan de crueldad con los humildes y de que esta crisis la vuelvan a pagar los de siempre, además defienden una receta fracasada que ya no defiende ni la vieja Troika… Que ya no es ni siquiera ortodoxia.

No volvamos a equivocarnos. Si somos decididos y valientes, frente a ciertos experimentos neoliberales de darwinismo social despiadado como el de Reino Unido, España puede dar una lección al mundo de lucha contra el coronavirus, de funcionamiento de la sanidad, de protección de la economía familiar y de rebote económico tras la epidemia.

Tribuna
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