Nueva derrota socialista para el campo español

En Bruselas no se valora lo que se cuenta, sino las cuentas, el compromiso, el rigor y la seriedad. Todo esto lo tenía España hace tan solo dos años, todo esto lo ha perdido

Foto: Sánchez sigue buscando puntos de unión para lograr un buen acuerdo. (EFE)
Sánchez sigue buscando "puntos de unión" para lograr un "buen" acuerdo. (EFE)

Hace poco más de un mes escuchábamos a Pedro Sánchez presumir de que conseguiría un billón y medio de euros "sin condiciones" de los fondos europeos, gracias a que su peso en Europa y su reconocimiento por otros países europeos eran incuestionables. Esta semana seguía presumiendo del gran éxito que ha supuesto para España ser merecedor de un rescate en toda regla y por recibir solamente un tercio de lo que había anunciado.

No es nuevo que el presidente del Gobierno venda la piel del oso antes de cazarla, lo hemos visto con el tema de la presidencia del Eurogrupo y Nadia Calviño. No es nuevo que este Gobierno presuma, incluso, de cuestiones de las que cualquier otro sentiría vergüenza: el número de fallecidos, los disparatados datos del paro o las nefastas previsiones macroeconómicas de nuestro país. Esto parece ya la tónica general, y mientras unos sonríen la farsa, y hasta la aplauden, otros sufrimos ante tamaña irresponsabilidad porque no podemos dejar de pensar en las consecuencias de todo este teatro aquí y fuera de nuestras fronteras, por mucho que pretendan que los españoles nos acostumbremos a ello.

Lo hemos visto esta semana en las negociaciones europeas. Cuando se negocian los fondos no hay premio al mejor intérprete, el éxito no es para el mejor actor o el más aplaudido por sus palmeros, sino para el más responsable. En Bruselas no se valora lo que se cuenta, sino las cuentas, el compromiso, el rigor y la seriedad. Todo esto lo tenía España hace tan solo dos años, todo esto lo ha perdido España en menos de dos años.

Al presidente del Gobierno español lo han pillado intentando engañar a la Comisión europea con la senda de déficit, certificando una cifra falsa. Se ha presentado ante ellos con un acuerdo con Bildu en el que se comprometía a derogar íntegramente la reforma laboral, cuando lo que se estaba pidiendo desde Bruselas era precisamente lo contrario. Sus socios comunistas populistas, el despilfarro de los viernes sociales con fines exclusivamente electorales, o el despropósito de cargos, asesores y ministerios no generan más que desconfianza en Europa. Y solo hay un responsable, un único protagonista y actor, Pedro Sánchez.

La farsa ha continuado después de la negociación. Lejos de agradecer a quienes le han ayudado frente a la dura oposición de la izquierda europea —los que deberían haber sido sus socios naturales—, lejos de reconocer con humildad que no se han conseguido los objetivos esperados, ni en cuantía ni en condicionalidad, volvemos al escenario teatral, vuelven el actor y la propaganda. Y vuelve incluso para negar la evidencia de lo que está escrito en el documento aprobado por el Consejo de jefes de Estado.

La Política Agraria Común es la que más ha perdido en todo este escenario. Menos fondos, un 10% menos en el llamado primer pilar, es decir, en las ayudas directas a agricultores y ganaderos. Y casi un 12% de reducción en las ayudas para desarrollo rural, a las que además del presupuesto se les ha reducido en otro 10% la tasa de cofinanciación europea. Esto obligará a las Comunidades Autónomas, salvo que lo asuma el Estado, a poner más fondos incluso para quedarse en el recorte del 12%, cuanto más, para obtener el mismo dinero que en el momento actual. Estamos ante una situación especialmente preocupante teniendo en cuenta que este "segundo pilar" está destinado a modernizar las explotaciones, invertir en regadíos, apoyar la incorporación de jóvenes, innovar o investigar, entre otras cosas. Especialmente preocupante es el recorte y, especialmente llamativa, la negativa del Gobierno a reconocer lo que está en el acuerdo.

A esta más que evidente reducción de ayudas, que podría llegar a ser de unos 5000 millones de euros, es decir, el equivalente a un año de PAC —haciendo la equivalencia con el % que se está recibiendo en España en este momento sobre el total— se une el aumento de exigencias y requisitos, es decir, de gasto e inversiones que agricultores y ganaderos deberán realizar para cobrar. En el mismo documento del Consejo se plantea que los diferentes fondos destinarán hasta un 30% a reducir el impacto sobre el clima de las políticas financiadas, en el caso de la agricultura este porcentaje se eleva al 40%. Y por si fuera poco hace poco más de un mes la Comisión Europea ha lanzado dos Estrategias 'De la Granja a la Mesa' y de 'Biodiversidad', para avanzar en la sostenibilidad ambiental que todos deseamos, tan ideales y teóricas como imposibles de cumplir a corto plazo, máxime sin inversión ni presupuesto adicional.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, junto al presidente chipriota y el primer ministro de Bulgaria. (EFE)
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, junto al presidente chipriota y el primer ministro de Bulgaria. (EFE)

El sector primario está al borde del colapso, y apoyarle no es cuestión de ideología política, sino de inteligencia económica. Si negamos la evidencia, si ni siquiera se reconoce el problema, ¿cómo se van a adoptar las soluciones urgentes que se requieren para su continuidad?

Una nueva derrota socialista para el campo español. Una vez más el Gobierno socialista ni ha priorizado ni ha defendido los intereses de agricultores y ganaderos: ni en los fondos de recuperación —solo el 1% del total será para agricultura, la mitad de lo comprometido—, ni en la PAC, pero lo que puede llegar definitivamente a los agricultores y ganaderos españoles se puede aún negociar, el reparto por países no está decidido.

Da miedo pensarlo, pero precisamente porque el reparto entre países no está cerrado, visto lo visto, el problema aún puede empeorar. Mientras el Gobierno se felicita y aplaude ante el espejo, está perdiendo el tiempo en la batalla de esa negociación.

Nadie entiende por qué estando abierto el periodo de negociación de los fondos que pueden llegar a España se da por buena una cifra inasumible y con ello la posibilidad de mantener o incluso aumentar los fondos que lleguen definitivamente. Que haya menos fondos de partida no es condición para asumir una pérdida de financiación. Se puede y se debe negociar. Es responsabilidad del Gobierno evitar el descalabro llevando a cabo una buena negociación, aunque todos sabemos que sin credibilidad será muy difícil hacerlo.

El sector primario está al borde del colapso, apoyarle no es cuestión de ideología, sino de inteligencia económica

A estas alturas ya todos sabemos que cada vez que gobierna el PSOE el campo español pierde, de hecho en la negociación de la PAC 2006/2013 con un gobierno socialista y 5.000 millones de euros más a repartir en Europa, a España llegaron para la PAC 1.300 millones de euros menos. Mientras que en la negociación de la PAC 2014/2020 con un gobierno del Partido Popular, y un presupuesto europeo de 1.346 millones de euros menos, a los agricultores y ganaderos españoles les llegaron 238 millones más de PAC, hasta los 47.500 millones que están recibiendo actualmente.

En este momento en que el presupuesto europeo es tremendamente expansivo como consecuencia de la necesaria recuperación tras la pandemia, no podemos dar por buena una reducción del 5.000 millones de euros a la primera de cambio, porque serán los agricultores y ganaderos de otros países —con los que competimos— quienes se beneficien. Debemos exigir que el Gobierno salga de ese juego de trileros en el que se ha instalado con las cifras de la PAC, que reconozca, sino el fracaso, al menos el recorte y se comprometa a negociar. Que no nos tomen a todos por tontos, asuman su responsabilidad y se pongan a trabajar. Solo el Gobierno está invitado a la mesa de negociación y nadie puede sustituirlo. Él y solo él, debe hacer esa tarea. Agricultores y ganaderos no han dejado de hacer la suya en ningún momento a pesar de las dificultades, y ahora más que nunca necesitan que se les defienda como merecen y dónde corresponde.

Tribuna