Invertir (que no gastar) en futuro
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Invertir (que no gastar) en futuro

Hay que trabajar duro para conseguir un sistema sanitario realmente fuerte, estructurado y dotado de suficientes recursos

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Hemos aprendido mucho, y seguimos aprendiendo, desde que hace poco más de un año estallara una crisis sanitaria sin precedentes en nuestra sociedad moderna. Hemos tenido que adaptarnos, prácticamente cada día, a una nueva realidad, obligados por la aparición de un virus hasta ahora desconocido.

Hoy, sabemos que esta adaptación no puede limitarse al ámbito personal, sino que debe producirse una verdadera adaptación en todos los ámbitos, dado que la crisis sanitaria también ha implicado una grave crisis económica y social. Porque, como venimos repitiendo casi desde el comienzo de la pandemia, ha quedado patente que salud y economía son un binomio indisoluble.

El sistema sanitario es uno de los ámbitos primordiales en los que se debe llevar a cabo dicha transformación. Sin dejar de lado sus fortalezas —que son muchas—, hay que trabajar duro para conseguir un sistema sanitario realmente fuerte, estructurado y dotado de suficientes recursos. España lleva años invirtiendo en sanidad menos que los países de su entorno, y esta situación hay que revertirla si queremos estar preparados para futuras emergencias sanitarias, pero también para afrontar el gran reto que suponen el envejecimiento, la cronicidad y la incorporación de los avances tecnológicos.

"La sanidad es un factor crítico para la cohesión social y territorial, dado que reduce notablemente la desigualdad"

Además, el sector sanitario tiene un peso muy importante en nuestro país también desde la perspectiva económica y social. En 2018, generó un valor añadido de 94.600 millones de euros, el 8,7% del PIB; da empleo a casi dos millones de personas, el 10% de los afiliados a la Seguridad Social, y es un factor crítico para la cohesión social y territorial, dado que reduce notablemente la desigualdad. Son solo algunos ejemplos de hasta qué punto el impulso del sector sanitario no solo repercute en las actividades directamente implicadas, sino que genera efectos positivos y retornos en la economía y el bienestar del conjunto de la sociedad.

Por tanto, invertir en salud produce retornos desde la triple perspectiva: sanitaria, económica y social. Esta es la principal conclusión del informe 'Inversión en sanidad: la vía española hacia la prosperidad', elaborado por Analistas Financieros Internacionales con el apoyo de la Fundación Farmaindustria y presentado hace unos días. Tenemos que dejar de hablar de gasto en sanidad y verlo como lo que es, una inversión. No estamos ante un problema, que es lo que subyace a menudo al referirnos a la sanidad y los medicamentos, sino ante una solución, una oportunidad para el crecimiento.

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En el marco de la apuesta por invertir en nuestro sistema sanitario, es necesario hablar del medicamento, instrumento clave para cuidar la salud, y de la industria que lo hace posible, que, como también subraya el informe, es un sector tractor para la salud, la economía y la sociedad.

La industria farmacéutica es en España fuente de empleo estable, diverso y cualificado. Hoy ofertamos un 94% de empleos indefinidos —frente al 73% de la media nacional—, con dos de cada tres trabajadores titulados universitarios y con casi uno de cada tres nuevos empleos para menores de 29 años. Entre empleo directo, indirecto e inducido, este sector ocupa a más de 210.000 personas y, en el caso del empleo directo, más de la mitad son mujeres.

Es un sector industrial estratégico. Somos líderes en producción y exportación de alta tecnología, con el 23% del total. En 2020, batimos el récord de exportación, con casi 12.800 millones de euros, lo que convierte el medicamento en el cuarto producto más exportado y supone ya el 5% de todas las exportaciones españolas.

"Tenemos que dejar de hablar de gasto en sanidad y verlo como lo que es, una inversión"

Y es también líder, junto a la automoción, en inversión industrial en I+D. Casi uno de cada cinco euros que la industria invierte en I+D en nuestro país proviene de las compañías farmacéuticas. Además, casi la mitad de esa inversión es en contratos con terceros: hospitales, universidades y centros públicos de investigación, con lo que somos los grandes dinamizadores del tejido investigador biomédico público en España, que ha contribuido a que hoy seamos una referencia internacional en ensayos clínicos de medicamentos.

Pero, aún más importante que lo que es como sector es lo que puede ser, lo que puede aportar a la reactivación económica del país y la modernización del modelo productivo, a través de la investigación y producción de medicamentos. Invertir en salud, en nuestro sistema sanitario, en investigación de medicamentos, es invertir en nuestro futuro como sociedad.

*Humberto Arnés, director general de Farmaindustria.

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