Nueva era en la financiación de los 'private equity' en España
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Irene Cortés

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Nueva era en la financiación de los 'private equity' en España

La pandemia ha traído la imposibilidad de predecir el futuro más cercano. Una incertidumbre de la que tampoco ha podido escaparse el negocio del 'private equity'

placeholder Foto: los managers venían de cumplir, y con muy buena nota, su tarea de captar fondos. (iStock)
los managers venían de cumplir, y con muy buena nota, su tarea de captar fondos. (iStock)

Mucho se ha hablado y escrito últimamente del impacto de la pandemia Covid 19 en nuestra sociedad y de la ralentización de la economía. Lo que seguramente ninguno de nosotros era consciente ni esperaba durante las primeras semanas de confinamiento era el impacto que dicha situación tendría en una industria tan importante y consolidada como la del 'private equity' y, en particular, en la obtención de financiación por estas entidades para que puedan llevar a cabo sus operaciones de adquisición.

No desvelamos ningún secreto si adelantamos que, antes de que se desencadenara la pandemia, los managers de estos fondos, nacionales e internacionales, venían de cumplir, y con muy buena nota, su tarea de captar fondos. Es más, esta industria había cerrado en los últimos años cifras récord en lo que a importes comprometidos por sus inversores se refiere, esperándoles por delante el reto de encontrar los “unicornios” en los que poder invertir.

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Ahora bien, la situación socio-sanitaria que estamos viviendo nos ha traído una incertidumbre a la hora de predecir nuestro futuro más cercano de la que tampoco ha podido escaparse el negocio del 'private equity', encontrando su mayor dificultad en ser capaces de definir la evolución de los negocios y alcanzar un acuerdo en lo que respecta al valor y, por tanto, precio que cubra las expectativas de los vendedores. A la anterior coyuntura hay que añadirle el parón en las inversiones que se produjo durante la pandemia y la presión por parte de los fondos de tener que realizar las inversiones con cargo al capital comprometido dentro del periodo acordado con sus inversores.

Una vez que los managers de los fondos han sido capaces de identificar las nuevas oportunidades, reactivar las inversiones, predecir la posible evolución de los negocios y encontrar la solución al precio de compra, la modalidad de financiar dichas compras ha sido el siguiente elemento en adaptarse.

El contexto actual de tipos bajos y acceso a liquidez por parte de las entidades bancarias nos podría hacer pensar que la financiación bancaria “tradicional” coparía de nuevo este mercado. No obstante, los criterios de consumo de capital para las entidades bancarias - cada vez más exigentes - y la aversión a cierto riesgo por parte de dichas entidades, han posibilitado la aparición de nuevos financiadores para ciertos tramos de la financiación y el uso de estructuras alternativas a la tradicional financiación apalancada.

La aversión al riesgo de los bancos han posibilitado la aparición de financiadores

Nuevas estructuras

Entre las estructuras alternativas se han realizado en el mercado nacional operaciones de adquisición siguiendo la estructura de 'equity bridge', en la que los managers de los fondos de 'private equity' disponen exclusivamente de las aportaciones disponibles de los inversores de sus fondos para llevar a cabo las adquisiciones a través de sus vehículos inversores. Probablemente, el uso de esta estructura se debe a que los fondos estén esperando el momento oportuno para poder apalancar la inversión en términos más favorables o utilizar la financiación con terceros para futuros crecimientos inorgánicos a través de la sociedad adquirida.

La implementación en nuestro mercado de otras estructuras como el 'fund financing' en su modalidad de 'sub-line financing' – en la que los financiadores comprometen una línea de crédito a favor del fondo tomando como garantía principalmente los derechos de crédito resultantes de los compromisos de capital que el fondo haya suscrito con sus inversores - está siendo más conservadora que en otras jurisdicciones europeas, si bien es cada vez más acusado el interés de los managers de los fondos nacionales de acceder a este tipo de financiación dada la agilidad que ofrece a la hora de disponer del mismo y la potencial mejora en términos de retorno que ofrece este producto.

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También son cada vez más frecuentes operaciones de adquisición en las que la sociedad adquirida, antes de completar dicha adquisición, acuerda una financiación corporativa cuyo objetivo final, entre otros, es la de distribuir un dividendo al socio saliente.

Por último, y probablemente debido a los criterios de consumo de capital para las entidades bancarias - cada vez más exigentes - y al perfil de riesgo de ciertas operaciones, en los últimos años se ha acentuado la entrada de nuevos financiadores en un mercado cuya solución tradicional solía estar cubierta, esencialmente, por la financiación bancaria. Estos nuevos agentes, principalmente fondos de 'direct lending', han dejado patente su interés en participar en este tipo de operaciones y no han dudado en financiar, en muchas ocasiones, aquella parte que los actores tradicionales no han podido cubrir.

* Jabier Badiola es socio director en Dentons España.

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