La última victoria de Jorge Lorenzo
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Irene Cortés

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La última victoria de Jorge Lorenzo

El pentacampeón ha ganado la carrera más importante de su vida, y lo ha hecho en un circuito especialmente tortuoso: el que discurre entre la Agencia Tributaria de Cataluña y el Tribunal Económico-Administrativo Central

Foto: Jorge Lorenzo saluda al público tras finalizar una sesión de entrenamiento en 2019 (EFE).
Jorge Lorenzo saluda al público tras finalizar una sesión de entrenamiento en 2019 (EFE).

El pentacampeón Jorge Lorenzo acaba de ganar la carrera más importante de su vida, y lo ha hecho en el circuito más tortuoso en que nunca haya competido, el que transcurre entre la plaza Letamendi de Barcelona y la calle Panamá de Madrid, sedes de la Agencia Tributaria en Cataluña y del Tribunal Económico-Administrativo Central. En esta ocasión no competía por ser el más rápido, sino por algo más difícil, demostrar que había cumplido con un reglamento más exigente que el de MotoGP, el ordenamiento jurídico-tributario.

Todo empezó en 2013 cuando, a pesar de lo delicado que es para una celebridad dejar el país en que alcanzó la fama, Jorge se fue a vivir a Suiza, y ya sabemos que nadie que haya tenido éxito profesional puede dejar España sin que su legítima decisión sea escrutada por Hacienda. Las sesiones previas al gran premio consistieron en unas arduas actuaciones inspectoras en las que la Agencia impuso su voluntad. No importaba que Jorge no hubiera pasado más de la mitad de ninguno de los años inspeccionados en España si sus intereses económicos se localizaban aquí.

Foto: El piloto español de Moto GP Jorge Lorenzo, en 2019. (EFE)

Para la Administración no era significativo que Jorge hubiera puesto a la venta su vivienda en España y se hubiera comprado una en Suiza, donde se reunía con patrocinadores y escuderías, se desplazaban sus preparadores físicos, depositaba los ahorros de su carrera deportiva, etcétera. Para la Agencia Tributaria era trascendental que cuatro de los 18 grandes premios del calendario del mundial se disputaran en España, más que en Suiza, donde no se disputa ninguno.

El golpe fue durísimo. Jorge estaba advertido de que tan legítimo era cambiar de residencia como que la Administración comprobara que el desplazamiento no fuera una patraña, que no había alquilado un domicilio en Lugano con la espuria intención de aparentar una residencia ficticia. Pero nadie pensaba que Hacienda interpretaría la normativa y el Convenio Hispano-Suizo con tal agresiva voluntad recaudatoria que la llevó a reclamar 35 millones de euros. Las ganancias de toda una carrera deportiva.

Foto: María Jesús Montero, ministra de Hacienda. (EFE)

Jorge empezaba su última carrera en la última posición de una parrilla de salida donde todos parecían correr en su contra. Pero hablamos de un piloto determinado, valiente y consciente de la trascendencia del gran premio. Contrató al equipo de ingenieros de Cuatrecasas (los tributaristas Ignacio Costa y Marc Cuesta, y los litigadores Jaume Bonet, Fran García y Beatriu Puig) quienes, con la colaboración de su asesor, Iñaki Picaza, pusieron la moto a punto para lograr su última gran gesta.

Igual que reconocemos la imagen del piloto cuando el semáforo se pone verde, un pie en la estribera, el otro en el suelo, el cuerpo inclinado hacia delante, la mirada concentrada en el asfalto, el puño derecho enroscado y la moto luchando por no levantarse, los pleitos con Hacienda se reconocen por el esfuerzo que requieren y por la exigencia de diseñar una buena estrategia. El contrario es temible, juega bien sus cartas y tiene recursos ilimitados, de modo los abogados no pueden dejar nada al azar.

Los pleitos con Hacienda se reconocen por el esfuerzo que requieren y por la exigencia de diseñar una buena estrategia

La carrera comenzó recopilando pruebas de los errores cometidos por la Inspección. Cuestiones tan burdas como localizarle en España cuando probaba la moto en Malasia o ganaba un gran premio en Le Mans, mostraron la falta de finura en la conducción del caso por Hacienda. El equipo compiló certificados de escuderías y patrocinadores, confirmando sus visitas al domicilio de Jorge en Lugano. Ni el más pequeño de los 'sponsors' mencionó un domicilio en España. La Agencia Tributaria se pasaba de frenada. Se demostró que Jorge gestionaba sus ahorros y se reunía con sus asesores financieros en Suiza. La moto de Hacienda perdía 'grip'. Llegamos a la última vuelta creyendo haber probado que Jorge dirigió su carrera profesional y gestionó su patrimonio desde su residencia, en Lugano.

La remontada fue de las que hacen historia, pero Hacienda chupaba rueda y aprovechaba el rebufo como solo la Administración con sus prerrogativas exorbitantes puede hacer, así que la llegada a la calle Panamá fue ajustadísima. Necesitábamos la 'foto finish' del TEAC. Los jueces de carrera debían resolver quién se llevaba la victoria: si el cambio de residencia era real o si Jorge nos había engañado a todos.

Foto: Patricia Conde en una visita a 'La resistencia'. (Movistar+)

Y el TEAC concluyó que Hacienda no trazó bien las curvas del circuito del derecho y que el criterio de imputar las rentas generadas en proporción a las carreras disputadas en circuitos “presenta importantes limitaciones, se configura al margen de la voluntad del obligado tributario y es susceptible de ocasionar importantes incoherencias”. También reconoce que “los indicios recabados por la Inspección para acreditar que la dirección estratégica de la carrera profesional de Jorge se realiza desde España no resultan en absoluto concluyentes y presentan debilidades probatorias.”

Jorge ha ganado. Puede alzar bien alto los brazos y celebrar la victoria más dulce, la de quien ha conseguido limpiar su imagen.

* Jaume Bonet es socio de litigación tributaria en Cuatrecasas.

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