Hacia unas ciudades más sanas, seguras y confortables
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Jose Luis Gallego

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Hacia unas ciudades más sanas, seguras y confortables

Para alcanzar un modelo de desarrollo más sostenible, es preciso acelerar el cambio hacia la circularidad en las ciudades, atendiendo especialmente a ámbitos como la edificación, la movilidad o la gestión de los residuos

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La arquitectura sostenible es una de las grandes protagonistas de la ciudad circular. (EFE)

Tras la celebración de la Cumbre del Clima de París, la organización Circle Economy y la consultoría Ecofys, ambas de los Países Bajos, publicaron un documento según el cual las estrategias de economía circular ofrecían un conjunto de oportunidades que, bien aprovechadas, podrían contener el aumento de la temperatura a 1,5°C con respecto a los niveles preindustriales. Y buena parte de esas oportunidades pasan por repensar nuestras ciudades para hacerlas más sostenibles, más saludables, más circulares.

Circle Economy, elaboró entonces un estudio cuyo resultado dio lugar al primer Informe sobre la denominada 'brecha de circularidad' en el que estimaba que las estrategias para desarrollar este concepto clave de desarrollo apenas englobaban al 10% de la economía mundial. Y aunque las cosas han avanzado significativamente desde entonces, todavía estamos lejos de alcanzar el ritmo adecuado.

El modelo de ciudad que nos ha traído hasta aquí esta definitivamente agotado

Aquel estudio demostraba dos cosas. La primera es que vamos mucho más lento de lo que exige la situación de emergencia climática que vivimos. La segunda que tenemos una enorme oportunidad para emprender un nuevo camino cuyo trayecto pasa necesariamente por rediseñar el modelo urbano para adaptarlo a la nueva situación que nos toca vivir. No se trata de incorporar pequeños cambios, sino de reinterpretar el concepto de ciudad.

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La ciudad estresada es, además de insana, insostenible (EFE)

Actualmente las ciudades del mundo consumen el 75% de los recursos naturales y generan el 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) relacionadas con el consumo de energía. Unos números absolutamente insostenibles que no van a dejar de ir en aumento ya que, según las estimaciones de la ONU, hacia 2050 casi dos tercios de la población mundial vivirá en núcleos urbanos.

Foto: Foto: EFE.

El sector de la edificación es responsable por sí solo de más del 20% de las emisiones mundiales de GEI. Por eso es tan importante que los gobiernos locales implementen medidas concretas para que este sector logre una reducción de dichas emisiones que algunos acuerdos internacionales sitúan en torno a un 80% para antes de 2050. De lo contrario cualquier esfuerzo que se realice más allá del ámbito urbano quedará diluido.

Conscientes de ese gran reto, desde la Fundación Ellen MacArthur llevan años desarrollando todo tipo de iniciativas para promover la circularidad en las ciudades, trabajando con más de un centenar de ellas tan variadas geográficamente y tan dispares en tamaño, entorno y cultura como son: Bruselas, Ámsterdam, Charlotte (Carolina del Norte), Londres, Milán, Phoenix (Arizona) o Toronto, entre otras.

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La frontera ciudad-naturaleza debe desaparecer (EFE)

Hace año y medio esta organización presentó la iniciativa Circular Economy in Cities, un conjunto de estrategias para promover un modelo de ciudad prospera, habitable y resiliente, en línea con lo que propone el C40 Cities Climate Leadership Group, una red de megaciudades de todo el mundo comprometidas a abordar los retos que plantea la crisis climática compartiendo conocimiento y emprendiendo acciones conjuntas.

Campañas como Making Cities Resilient, de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres (UNISDR) también han contribuido a desarrollar soluciones innovadoras para reducir los riesgos asociados a los efectos de la crisis climática y mitigar sus causas a través del impulso a la economía circular desde la gobernanza local.

Foto: Foto: Unsplash/@barchpou.

Redes como la que conforma el Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía, ofrecen foros de intercambio de experiencias y conocimiento para desarrollar estrategias conjuntas de circularidad que permitan reducir las emisiones de GEI y avanzar a su vez hacia un modelo de desarrollo urbano más sano, seguro y confortable.

Gobiernos Locales por la Sostenibilidad (ICLEI por sus siglas en inglés) es otra iniciativa internacional en el mismo sentido. En este caso agrupa a más de 1750 gobiernos locales de 130 países que han declarado su compromiso con la transición circular aceptándola como un elemento común en su desarrollo, una herramienta evolutiva para avanzar globalmente hacia unas ciudades neutras en carbono y agradables para sus habitantes.

placeholder Vitoria-Gasteiz, que fue capital verde europea, se acerca al modelo de ciudad sostenible (EFE)
Vitoria-Gasteiz, que fue capital verde europea, se acerca al modelo de ciudad sostenible (EFE)

Ciudades, regiones metropolitanas y países enteros (como Dinamarca) están decididos avanzar en este ámbito para impulsar una nueva forma de convivir en los entornos urbanos. Una nueva idea de ciudad en armonía con la naturaleza y el planeta.

El caso de Ámsterdam y su inspirador barrio de Buiksloterham, epicentro de la economía circular a nivel mundial, es un claro ejemplo del alto nivel de confort, fraternidad y equilibrio ecológico que puede aportar este modelo de desarrollo a nuestras sociedades urbanas.

Se están abriendo muchos y diferentes caminos para avanzar hacia la ciudad circular. Una transición que será larga, sin duda, y compleja, por supuesto. Pero que en cualquier caso es tan esperanzadora como ineludible, por lo que debería ser asumida por todos. Porque el futuro de nuestras ciudades será circular o no será.

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