¿Es un error invertir en bolsa pensando en los dividendos?

No hay que confundir el comprar a largo plazo, donde los dividendos ayudarán a mejorar la rentabilidad esperada, con adquirir acciones antes del reparto de dividendos

Foto: Bolsa de Madrid.
Bolsa de Madrid.

En plena temporada de pago de dividendos, son muchos los inversores que cometen el error de intentar cazar estos desembolsos sin atender a estrategia de inversión alguna. En muchos casos, la sorpresa viene después, cuando esa posición que pretendía ser de corto plazo acaba por generar pérdidas o, peor aún, termina formando parte no deseada de la cartera. Pero no hay que confundir el comprar a largo plazo, donde los dividendos ayudarán a mejorar la rentabilidad esperada, con adquirir acciones antes del reparto de dividendos.

Cierto es que tener una bolsa con la mayor rentabilidad por dividendo del mundo desarrollado no ayuda para nada, pues genera una ilusión óptica que atrae a muchos inversores novatos. La media histórica se sitúa por encima del 4% y eso, en un entorno de bajos tipos de interés, es un reclamo ante el que muchos no pueden resistirse. La siguiente tabla del informe de mercado de BME muestra esta característica de nuestra bolsa respecto al resto.

De esta forma, si tomamos el Ibex 35 y lo comparamos con el Ibex 35 Total Return (que incorpora dividendos y ampliaciones), la diferencia es obvia. Desde 1992, el primero acumula un alza del 300% mientras que el segundo lo hace en un 900%. Utilizar activos que incorporen dividendos es, claramente, mucho más favorable desde el punto de vista de rentabilidad en el largo plazo. Para aquellos que utilicen análisis técnico, les recomiendo unos artículos de Carlos Doblado al respecto.

Curiosamente, y contra lo que se podría pensar, un estudio del año pasado del instituto CFA ponía de manifiesto que, para el mercado de Estados Unidos y con independencia del estilo de inversión y tamaño de las empresas, a largo plazo el tomar posiciones en compañías que pagan mayor dividendo genera mayor rentabilidad y menor riesgo.

Un dato interesante, fuera de la temática que hoy se observa, es que solo en los años previos a la crisis de las 'puntocom' las empresas de crecimiento que no pagaban dividendos se comportaron mejor que el resto. Si se fija, hoy llevamos un tiempo considerable donde las FANG están dando mejor resultado que cualquier otro tipo de posicionamiento. En lo que llevamos de 2017, esas cuatro acciones suponen el 40% de alza del S&P y el 55% del Nasdaq, y ninguna de ellas paga dividendo. Le dejo los datos para su reflexión.

Así las cosas, y volviendo al tema de hoy, una cosa es crear una cartera de valores que pagan buen dividendo y tienen cierto potencial de crecimiento y otra muy distinta, ir comprando acciones sin estrategia alguna para cobrar dividendos. Hay que tener claros los errores que deben evitarse, tanto en la operativa a corto como a largo, al invertir bajo esa idea.

En primer lugar, hay que saber que cuando una empresa paga una retribución al accionista, este se descuenta automáticamente de su cotización. De esa forma, lo que ingresa por un lado se lo quitan por el otro. Ese dinero que sale de la empresa tiene que tener su reflejo contable en la valoración de forma inmediata. Eso significa que el día de abono de ese dividendo, el precio de la acción descontará ese importe del precio de cierre anterior. Otra cosa distinta es que, por expectativas, oferta y demanda en mercado o lo que sea, el precio se recupere y se compense esa salida de caja de la empresa. Pero para ese inversor a corto plazo, no existe un beneficio garantizado por comprar la acción antes y venderla el día del pago. Además, fíjese que actualmente se debe tener la acción tres días antes del pago del dividendo, con el riesgo que ello implica desde el punto de vista del precio.

Otro de los temas a considerar, cuando quiere invertir pensando en dividendos, es el 'payout' (importe total del beneficio que se destina a compensar al accionista) y la rentabilidad por dividendo. Estudios hechos en Estados Unidos revelan que lo acertado es tomar acciones con 'payout' que estén entre el 30 y 60%. Pero se deben evitar las que tengan un ratio muy elevado de pago pues, con el tiempo, se muestran incapaces de poder mantener esos porcentajes y no destinan lo suficiente a crecimiento. En este mismo sentido, no solo debemos atender a la rentabilidad actual por dividendo sino a la capacidad de crecimiento futura y la de apreciación del capital.

Si invierte pensando en los dividendos, no olvide que una de las mejores formas de hacer crecer su capital es reinvirtiendo lo generado

También constituye un error, si observamos los datos de ese mismo estudio, el considerar solo los grandes Blue Chips. Pese a que pueden dar una sensación de mayor seguridad, los actuales niveles de valoración a los que se encuentran los hacen mucho menos atractivos que aquellas compañías medianas y pequeñas que pagan dividendos.

Por último, si invierte pensando en los dividendos, no olvide que una de las mejores formas de hacer crecer su capital es reinvirtiendo lo generado. Lo vimos aquí hace unos días y el poder del interés compuesto es muy importante para lograr ese aumento de valor. En el gráfico anterior del Ibex con y sin dividendos, se ve claramente.

Así las cosas, invertir pensando en los dividendos es un tipo de estrategia que funciona perfectamente a largo plazo. Si además reinvertimos lo generado, se va creando un efecto 'bola de nieve' que beneficia claramente al inversor. Sin embargo, comprar acciones que van a pagar dividendo en tres días sin atender a más razones no tiene ningún argumento sólido que lo valide y debería evitarse.

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