No se estrelle con su fondo de inversión

No tiene sentido que un inversor quiera seleccionar fondos activos en base a las estrellas asignadas y acepte asumir los costes que le acabarán cobrando por nada

Foto: Un hombre arruinado. (iStock)
Un hombre arruinado. (iStock)

Me comentaba el otro día un amigo que, a la hora de seleccionar los fondos de inversión a comprar, miraba siempre las estrellas que Morningstar otorgaba a dichos fondos. Si bien era consciente de que aquellas se asignan en base a rentabilidades pasadas, consideraba que era una buena herramienta con cierta garantía de éxito futuro. O, por lo menos, incrementaba sus probabilidades de cara a obtener mejores resultados.

Sin embargo, la semana pasada se sorprendió al ver un artículo del 'WSJ' donde se ponía en duda que los fondos con más estrellas de Morningstar sean los que mayor rentabilidad generen en el futuro. Sacaban el siguiente gráfico, donde aquello que conocemos como 'la reversión a la media' se termina imponiendo en plazos largos y se ve cómo esa asignación de más estrellas se diluye con el paso del tiempo en lo que a rentabilidad se refiere.

Comparación de fondos.
Comparación de fondos.

Si bien es verdad que desde Morningstar siempre se comenta que esas estrellas tienen sus limitaciones (pues el pasado no garantiza el futuro) y hay que analizar otras muchas variables, no es menos cierto que la industria las utiliza como reclamo de 'marketing' para comercializar sus fondos. A base de colocar muchas estrellas, pretenden inducir a la selección de un fondo sobre otro y hacen creer al nuevo partícipe que las probabilidades de éxito son mucho mayores. Además, ese 'rating' lo que hace es comparar contra el resto de fondos y no contra el índice de referencia.

Si observa el gráfico anterior, verá que los fondos de cinco estrellas terminan a los cinco años en la zona de las tres estrellas, y a los 10 años, todos esos fondos ven cómo sus estrellas dejan de brillar y la media los sitúa entre el rango 1,9 y 3. Interesantes son también las dudas que expresa el 'WSJ' sobre los 'ratings' de los analistas de Morningstar en su asignación de la categoría de Gold, Silver, Bronze… y la respuesta que desde esta última compañía se ofrece.

Por si fuera poco, ha ayudado a potenciar el desconcierto causado por ese artículo del 'WSJ' otro estudio del ESMA sobre el impacto de los costes en la rentabilidad. En esta ocasión, se analizan datos de 2013 a 2015 y se toman varios países europeos. Al final, se llega a la misma conclusión que en el caso de periodos más largos: existe una reducción muy significativa de las rentabilidades causadas por los costes (TER) asociados a los fondos y, lo peor, el inversor sigue sin atender realmente al impacto que eso supone sobre su bolsillo. La inflación tampoco se toma en cuenta a la hora de analizar la rentabilidad realmente conseguida.

Gráfico.
Gráfico.

Así las cosas, las estrellas de Morningstar no reflejan más que un 'ranking' histórico de rentabilidades pasadas. Pese a que es de agradecer que se incorporen en ese análisis el impacto de los costes asociados a cada fondo, no es menos veraz que carecen de poder de predicción alguno en el largo plazo y no deberían tomarse nunca de esa forma.

Además, y como sabemos, la mayoría de fondos se comporta peor que su índice de referencia ('benchmark'), con lo que tener unas estrellas sobre el comportamiento entre fondos no añade valor alguno desde ese punto de vista. Sin embargo, sí ayuda a vender más fondos el tener un 'ranking' estelar en el folleto publicitario y así lo utilizan muchas gestoras en su actividad comercializadora.

Al final, o te pones en manos de un asesor independiente que sea capaz de ofrecerte un asesoramiento optimizado (coste y generar Alpha) o te compras una cesta de ETF que cubra tus necesidades. El inversor, poco a poco, parece estar siguiendo esta muda de forma progresiva pero cada vez más fuerte.

Gráfico ETF.
Gráfico ETF.

No soy un ávido seguidor de la gestión pasiva por los riesgos implícitos que implican, pero no tiene sentido que un inversor quiera seleccionar fondos activos en base a las estrellas asignadas y acepte asumir los costes que le acabarán cobrando por nada. En cambio, pegarse a un índice director tiene toda lógica, pues hacerlo de esa forma al menos le garantiza pagar una comisión mínima y obtener similar rentabilidad a la del mercado en el que se posicione. No brillará tanto, pero su bolsillo seguro que se lo agradece.

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