Hagamos nuestro el mantra 'siemprealcista', pues esta vez será diferente

Otra semana más y sintiéndolo mucho por los que llevan tomada la ventaja, no puedo casarme con las ideas de los bajistas

Foto: Foto: Reuters.
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Nos han contado que el crudo es la clave de esta historia. Y si uno echa una ojeada al gráfico del Ibex35 y al de West Texas difícilmente podrá pensar otra cosa desde que empezó la corrección. Juegos de manos, cosas de trileros que hacemos demasiado a menudo los analistas. No hace demasiados días que Daniel Lacalle hablaba sobre la casualidad y la causalidad en relación a esta cuestión. Si ampliamos el plazo de comparación veremos que el petróleo tiene de vector del mercado de valores lo que yo de analista fundamental: casi nada más allá de la intimidad. Con todo, la relación puede tener su sentido temporalmente. Y sí, es un problema para los bajistas porque los precios vivieron hace un par de semanas un reversal potente sobre base de canal bajista medio plazo. Es zona por tanto para tener rebote o lateralidad, al menos temporalmente. 

Hablo del crudo y del conjunto de la renta variable, por supuesto. Y sí, ya sé que lo dije la semana pasada y esto se ha dado un galletón. No busque en mis tribunas y análisis una guía para lo que va a pasar en las siguientes sesiones, por favor, que me dedico a una tendencia que no me obligue a cambiar de opinión cada semana a ser posible, más que nada para no perder la salud mental ni quemar con 'overtrading' su operativa. Esta semana, efectivamente, la recaída del crudo acompañó el movimiento de vuelta a mínimos de la renta variable. Un movimiento que se extendió a muchos valores que habían resistido la recaída, escondiendo el rebote de partes muy castigadas del mercado que ayer soportaron al Ibex 35. Eso me inquietó, debo reconocerlo, pues una rotación sectorial no va a sacar al mercado de su dinámica de los últimos meses.

Pero puestos a buscar correlaciones, me planteo si no tiene algo más de sentido considerar lo que pueda suceder en el euro/dólar, que esta semana vivió una recuperación que podría ser técnicamente muy relevante a medio plazo. Y no lo digo por lo que viene pasando durante 2016 precisamente, pues el rebote del euro/dólar coincide con la recaída del mercado de valores. El que quiera encontrar en las correlaciones mimetismo o la llave de la alquimia, puede olvidarse del tema por completo. Somos, siempre lo reconoceré, mendigos en esta tierra.

El rebote del euro/dólar puede resultar atractivo para las materias primas. Y lo cierto es que ha venido siendo desde hace muchos años uno de los parámetros más fuertemente correlacionados con las alzas sostenibles del mercado tal y como puede verse en la parte derecha del gráfico superior. Las grandes correcciones del euro/dólar, por contra, han coexistido con lateralidad o mercados bajistas al otro lado del charco.

Por supuesto no siempre fue así, y eso lo explican los 'drivers' que dirigen la economía. Pero la causalidad es algo que, sobre todo, parece coherente a posteriori; como pasa con la correlación. Dejo caer esto del euro/dólar para que lo siga de cerca aunque de momento no encaje, y no piense que busco excusas para no hablar del guantazo con la zarpa abierta que me han dado los osos esta semana. Mi terapeuta dice que tengo bastante interiorizado que me equivoco a menudo, así como que mi trabajo consiste en gestionar tanto eso como el acierto.

Pese a todo lo sucedido durante estos días mantengo mis argumentos.

Durante el ciclo alcista que viene desde marzo de 2009, cuando se ha alcanzado al tiempo la zona 1,15/1,25 de la media de diez sesiones del ratio put/call y la volatilidad ha visitado la banda 30/50, coincidiendo con lecturas de -10 en el diferencial entre alcistas y bajistas de Investors Intelligence, el mercado ha establecido suelos relevantes. Esto falló estrepitosamente en la primera parte de 2008, vive Dios, pero en honor a la verdad conviene decir que el mercado ya había roto previamente su zona de soporte clave para el medio plazo. Y eso hoy, a día de hoy, no ha sucedido en lo que al S&P500 se refiere.

Es verdad que hemos visto dos cruces de la muerte -corte a bajista de la media móvil simple de 50 sesiones a la de 200- en el S&P500 en el último año, pues en diciembre volvía a cruzarse en el sentido virtuoso. Y también es verdad que las dos veces en las que esto sucediera después de la lateralidad de los años 70, el mercado se resolvió al alza. Los cruces de 2000 y 2008 no generaron este tipo de confusión, fueron simples. Pero el pasado no tiene por qué repetirse, no se puede subir siempre ni siquiera cuando tienes las cartas marcadas y no cabe otra cosa en el muy largo plazo. Un largo plazo, que hay que dejarlo muy claro, hace referencia a los índices y a un tratamiento a lo largo de 50 o más años. La bolsa trasciende a nuestras pequeñas vidas.

Así que, otra semana más y sintiéndolo mucho por los que llevan tomada la ventaja, no puedo casarme con las ideas de los bajistas. No mientras el S&P500 mantenga su zona de gran soporte horizontal. Si cae, no se preocupe usted que no voy a jugar al juego de que advertí corrección con la pérdida de los 2.000 puntos, o al de que he cambiado de chaqueta con la ruptura de soportes clave. Si estos caen me habré equivocado, lo reconoceré, y cambiaré mi perspectiva de nuevo porque ese es el trabajo de quien va moviéndose en tendencia. Eso no cambiará mi error sino la importancia que pueda haber tenido el mismo para mi patrimonio y el de mis clientes, pues yo me lo juego junto a ellos todos los días. Y es que la parte esencial de mi trabajo en el largo plazo no es saber dónde van los mercados sino adaptarme a los cambios cuando mi posición lleva el pie cambiado y estos lo dejan claro. Tengo reglas para no hacerme preguntas. 

Sé que un día me van a dar un revolcón por torito, lo sé, pero me compensa el saber que hubiera sido peor ser permanentemente bajista después de que el retorno del mercado de valores en Estados Unidos cayera, como pasó en 2009, muy por debajo de su regresión a la media. Total, esta parida ha soportado guerras mundiales, civiles, inflaciones, deflaciones, recesiones e incluso a Zapatero. Fíjese que estoy convencido de que podría incluso soportar hasta a nuestros Picapiedra particulares. Por supuesto, esta vez será diferente... ¿No es ese el mantra de los 'siemprealcistas'nbsp;

 

Bolságora

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