Sin volatilidad a las puertas de la cueva bursátil

Las bolsas europeas han vuelto al redil, y de un plumazo, con el virus como una explicación que, curiosamente, parece que no existía en la anterior

Foto: Foto: Reuters.
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La semana pasada le daba vueltas a la extraña corrección de Wall Street, considerando la falta de convicción bajista en muchas partes como algo positivo para los activos el que estuviéramos viendo. Mientras lo escribía pensaba en los bancos, en que iba a caer al menos hasta sus mínimos anuales. Eso hacía difícil que el Ibex35 siguiese salvando soportes que la presión norteamericana debería haber tumbado. Los bancos se hundían el lunes para alcanzar los mínimos del año.

Las bolsas europeas han vuelto al redil, y de un plumazo, con el virus como una explicación que, curiosamente, parece que no existía en la anterior. La debilidad reaparecía en un lunes de sangre que plantea un problema en cierres mensuales que no va a ser fácil de ocultar a tres días para el cierre septiembre. Hoy sólo Japón y el Dow Jones de Transportes plantean dudas en términos de falta de apoyo a las primeras debilidades chartistas contrastadas desde marzo. Y sin embargo, así ha sido siempre porque algo es lo que es mientras no se demuestra lo contrario. Los grandes soportes que restringen una vuelta a los idus de marzo, definidos de forma general entre junio y julio, siguen en pie. El ejemplo de la bolsa de Zurich me parece que lo hace evidente: debilidad a corto plazo, sí, como antes varias veces… Frustración, toda, como en cada ajuste bajista o lateral.

En cualquier caso, salvo en el caso del Dow Jones de Transportes y en el del Nikkei225 japonés, hemos visto estos días un número muy relevante de movimientos semanales potencialmente bajistas -como ya sucediera en la primera semana del mes-, lo que deja un panorama muy comprometido a tres sesiones para el cierre mensual.

Estados Unidos ha vuelto a ser una historia desconcertante. El Russell2000 ha caído con fuerza. Otros índices han llegado hacerlo aunque las cosas se matizaban notablemente ayer al cierre. El Nasdaq, sin embargo, maldito durante semanas, ha cerrado en positivo. Con un llamativo patrón envolvente semanal en el caso del mercado de futuros.

¿Y qué ha sucedido esta vez con la volatilidad?

La volatilidad parece ser en este momento el único gran argumento de los alcistas, tras la fuerte corrección europea, el movimiento fuertemente bajista de los emergentes, y porrazo que se han dado referencias como el sí sí. Y es que ni en los peores momentos de la semana, quizá con la excepción del miércoles, se ha visto auténtica convicción en ésta.

La ruptura alcista o bajista de las referencias de corto plazo que platean el VIX y el VXN, pueden ser la llave que nos hable del próximo movimiento creíble. Desde primeros de septiembre los bajistas mandan a nivel precios, y lo cierto es que los patrones mensuales son en este momento -y a falta de tres sesiones- muy preocupantes. Pero no la volatilidad. De la misma forma que en agosto ésta advertía de la posibilidad de una corrección de los índices tras un mes extraordinario en que el VXN, la volatilidad del Nasdaq, subía notablemente, hoy puede decirse que vuelve a ser la volatilidad la que sugiere que algo importante no encaja, la que nos advierte de que es posible que la victoria bajista no esté tan clara como la pintan.

Bolságora
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