Tambores bajistas más allá de la tecnología
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Carlos Doblado

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Tambores bajistas más allá de la tecnología

Dormir tranquilo es algo que ya no puede hacerse en este mercado pensando en el corto/medio plazo, por muchos altos históricos que hayamos visto

placeholder Foto: Un hombre en bicicleta junto a un marcador de la bolsa en Tokio, Japón. (EFE)
Un hombre en bicicleta junto a un marcador de la bolsa en Tokio, Japón. (EFE)

Comentaba la semana pasada que solo el Nasdaq se había mostrado inquietante. Y, de hecho, el pasado miércoles tanto el Dow Jones de Industriales como el de Transportes, junto al NYSE, marcaban máximos históricos nuevamente. La tecnología rebotaba desde su primer soporte junto al Russell2000, también algo castigado en el muy corto plazo como cabría esperar tras una de las más salvajes alzas bursátiles que se recuerdan. Porque la suya ha sido realmente una hazaña descomunal.

Esta semana la inquietud creció, siendo especialmente evidente en otro de los lugares bendecidos por la crisis sanitaria: la China roja, donde el CSI300 se ha estrellado contra los altos del 2007 dejando una inquietante vela de ida y vuelta mensual. No fue un caso único, como demuestra un vistazo al golpe recibido por el Nikkei225 japonés en las últimas sesiones.

El fenómeno de ida y vuelta mensual es general. Nuestra Holanda, que parecía irse de nuevo más allá de su gran resistencia ascendente tras haber inquietado a finales de enero, repite la jugada. Es un fenómeno que recuerda, inquietantemente, a lo que le sucedía a índices como el EuroStoxx50 'total retun' a primeros del 2020, con una notable resistencia ascendente donde acabaría desplegándose un amplio doble techo. Hoy, como entonces, tenemos los elementos de sentimiento inversor suficientemente en contra de la tendencia como para pensar en que la inversión en ella está más cerca de ser castigada que premiada en el medio plazo.

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Tribuna 1

El mes acaba siendo —con la excepción de aseguradoras y bancos (y, en menor medida, las petroleras), que transmiten una historia completamente diferente, circunstancia que permite escapar a buena parte de los índices europeos de esas sensaciones (que ya se dieron en enero con velas envolventes que no han sido anuladas)— más inquietante que esperanzador. La volatilidad, uno de los interrogantes que vengo señalando, se aleja de nuevo de su zona de soporte y empieza a perforar primeras resistencias una vez más. Del sentimiento inversor y sus connotaciones a cerca de lo maduro que está el mercado, he reflexionado varias veces desde agosto/septiembre.

Al otro lado del charco, las velas ya no son oscuras solo en tecnología. La vuelta semanal del Dow Jones Industrial, solo dos sesiones después de alcanzar nuevo récord histórico y resistencia ascendente de corto/medio plazo, vuelve a poner énfasis en los peligros de una tendencia madura. No ha caído ningún soporte, y los 13.000 del Nasdaq Composite parecen suficiente prueba de fuego como para esperar a su pérdida para reaccionar, pero dormir tranquilo es algo que ya no puede hacerse en este mercado pensando en el corto/medio plazo, por muchos altos históricos que hayamos visto.

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Tribuna 2

Si las bolsas norteamericanas no reaccionan inmediatamente, los problemas pueden aparecer antes de que alcancemos la superresistencia creciente que el S&P500 tiene hoy un 10 por ciento más arriba. Al fin y al cabo, nos hemos frenado en la resistencia que se obtiene uniendo los altos de 2015 y 2018 en un gráfico 'total return'. También antes de la crisis sanitaria estábamos en zona de altos nunca vistos, si bien la existencia de profundas divergencias Dow de entonces hoy no se dan y eso debería sugerir que una eventual corrección sensible, en tiempo o profundidad como para alejar el peligro de inversión de tendencia en corto/medio plazo que presupone el sentimiento inversor desde septiembre, va a tener una naturaleza muy distinta a la de aquella.

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