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Javier Molina

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Seguimos montando el puzle

Cada vez que se ha conseguido un nuevo máximo histórico, ese era el 'top' que se podía alcanzar y ha quedado en evidencia que eso no era así

Foto: Agentes de la Bolsa de Nueva York. (EFE)
Agentes de la Bolsa de Nueva York. (EFE)

Hace casi un año que, desde esta misma tribuna, vengo apostando por preservar capital antes que exponerlo a riesgo. En el caso de los mercados europeos no ha ido mal. En el caso del S&P no está siendo, a la vista de los nuevos máximos históricos alcanzados, tan buena estrategia. Tal vez sería bueno recordar aquello de que, contra el mercado, no se puede ir. Y estar fuera, es ir contra el mercado. Pero claro, uno no se dedica a gestionar ahorros de otros sino a intentar conservar e incrementar, en la medida de lo posible y con un control total del riesgo, los dineros propios.

En ese afán de intentar mantener la estrategia y disciplina marcada, el que las buenas noticias sean buenas, el que las malas también lo sean y el que las muy malas sean aún más buenas, le descolocan a uno, las piezas de este complicado puzle que significa hoy el mercado.

Y encima, si en este momento de incertidumbre le muestran este gráfico, aún más difícil se lo ponen. Cada vez que se ha conseguido un nuevo máximo histórico, ese era el 'top' que se podía alcanzar. Y en la corrección posterior, donde uno se defendía diciendo 'I told you' (me incluyo dentro de los de estos últimos 12 meses…) ha quedado en evidencia que eso no era así.

Pero claro, la disciplina inversora está para algo. Para no hacerse preguntas y atender a la estrategia que tiene uno marcada. Si el tiempo demuestra que algo fallaba en ese posicionamiento, entonces habrá que corregir.

Los datos del PIB de Estados Unidos del segundo trimestre, que salieron el viernes, desde luego que no apoyan la idea extendida por parte de los analistas, de un mayor crecimiento para la segunda parte del año. En datos anualizados y ajustados por inflación, crecer al 1,2% se ha quedado muy lejos de lo esperado por el mercado. Y el impacto de eso en los beneficios de las empresas es obvio. Si se crece menos, la actividad económica es menor y los resultados empresariales sufren de la misma forma.

Claro que podremos siempre sacar los datos buenos… como los de Google o Amazon, el primero mostrando un BPA de 8,42 dólares frente a los 8,04 dólares esperados y la segunda demostrando que se puede crecer en otras áreas de actividad. Su BPA fue de 1,78 dólares vs los 1,11 dólares pronosticados. Y fíjese el impacto en el precio de Google...

Pero esos buenos datos puntuales no deberían nublar la realidad donde, en su conjunto, los resultados empresariales llevan cinco trimestres en caída (porcentual año/año) y que, históricamente y salvo que “esta vez sea diferente”, esos excesos se pagan. Fíjese que en las anteriores crisis, siempre se produjo un descenso global de los resultados empresariales antes de las caídas de los índices. La media en un 16% de caída.

Y pese a que los actuales tipos de interés cero parece justifican una valoración como la actual, el nivel excesivo en el que se han metido los precios sale ya incluso de esa lógica. Apoyar la tesis de que no existe otra alternativa mejor que la bolsa, no hace sino incidir en la separación entre fundamentales y realidad.

De momento, las noticias muy malas (como la menor alza del PIB de Estados Unidos) se transforman en muy buenas por alejar el posible alza de tipos en Estados Unidos y alimenta la esperanza de seguir recibiendo más estímulos monetarios por parte de los bancos centrales.

El petróleo ha dado un giro peligroso, por su impacto en las empresas del sector y con sus implicaciones en la demanda mundial y crecimiento económico, pasando de los 50 dólares a los 41 dólares. El oro, sigue fuerte y dispuesto a atacar la zona de los 1360 dólares/onza, síntoma de que sigue entrando dinero en búsqueda de refugio alternativo.

El optimismo sigue reinando entre parte de los inversores y el volumen sigue descendiendo en las subidas y creciendo en las caídas.

Hace casi un año que, desde esta misma tribuna, vengo apostando por preservar capital antes que exponerlo a riesgo. En el caso de los mercados europeos no ha ido mal. En el caso del S&P no está siendo, a la vista de los nuevos máximos históricos alcanzados, tan buena estrategia. Tal vez sería bueno recordar aquello de que, contra el mercado, no se puede ir. Y estar fuera, es ir contra el mercado. Pero claro, uno no se dedica a gestionar ahorros de otros sino a intentar conservar e incrementar, en la medida de lo posible y con un control total del riesgo, los dineros propios.

Resultados empresariales PIB