Inversiones: Invertir en base a corazonadas

Invertir en base a 'corazonadas'

La diferencia entre el éxito y el fracaso radica en que, mientras los 'traders' solo se basan en emociones, los primeros conjugan estrategias e instintos para lograr mejores resultados

Foto: Foto: Reuters.
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Cuando uno se decide a gestionar o invertir su dinero, lo primero que debería hacer es pasar un test de perfilado con el fin de conocerse lo mejor posible. Eso le ayudará a establecer la estrategia a seguir para conseguir los objetivos marcados. Actuar sin atender a unos principios o estrategia mínima es sinónimo de fracaso a medio plazo y uno de los errores que muchos inversores cometen y que deberían evitarse.

Otra serie de atributos utilizados pueden ser la capacidad de leer y entender lo que se cuece en el mercado, el conocimiento de una industria o sector, la experiencia adquirida, etc., que pueden ayudar a optimizar el posicionamiento del inversor. Y otra de esas condiciones humanas que se utilizan, con distinta fortuna a tenor de lo que muestran ciertas investigaciones al respecto, son las llamadas corazonadas.

Lo cierto es que nunca he pensado que la suerte y, mucho menos los presentimientos, debe ser parte de estrategia alguna de inversión, pero a tenor de lo concluido por algunos estudios, resulta que aquellos 'traders' que controlan mejor algunas condiciones físicas, como los latidos del corazón, obtienen mejores resultados que aquellos que no lo hacen. El autor e investigador de este campo, John Coates, narra en uno de sus libros cómo George Soros confía en los llamados instintos animales y que los ha utilizado como síntoma de que algo no va bien en sus portfolios. El empezar a sufrir ciertos dolores como el de espalda es esa señal que utiliza como primer aviso de problemas en sus posiciones.

Los 'traders' del 'hedge fund' que llevaban más tiempo operando controlaban mucho mejor su pulso cardiaco ante movimientos del mercado

Para probar la validez de sus tesis, sobre si aquellos 'traders' que son más sensibles a sus instintos obtienen mejores rendimientos que los que no, Coates lleva a cabo un análisis sobre un grupo de 'traders' de alta frecuencia de un 'hedge fund' que operaban sobre futuros. Se les colocan unos sensores para medir el latido del corazón y así poder monitorearlo. Al mismo tiempo, se hace lo mismo sobre un grupo de inversores particulares (que no eran 'traders') para poder compararlo. Los resultados muestran cómo, efectivamente, aquellos que controlaban mucho mejor su cuerpo (latidos del corazón más lentos ante movimientos del mercado) obtenían mejores resultados. Curiosamente, los 'traders' del 'hedge fund' que llevaban más tiempo operando controlaban mucho mejor su pulso cardiaco ante movimientos del mercado.

En línea con ese estudio y en pleno proceso de automatización de las decisiones de inversión, otros análisis han mostrado cómo aquellos 'traders' que son capaces de gestionar sus emociones, que no anularlas, y las utilizan en la toma de decisiones, obtienen mejores resultados que el resto. En este caso, la diferencia entre el éxito y el fracaso radica en que, mientras estos últimos solo se basan en emociones, los primeros conjugan estrategias e instintos para lograr mejores resultados.

Así las cosas, y pese a que la muestra sobre la que Coates lleva a cabo sus estudios no parece lo suficientemente amplia, sí resulta interesante ver cómo aquellos que escuchan y 'entienden' su cuerpo son los que logran mejores rentabilidades. En cualquier caso, lo que está claro es que mientras que llevar a cabo operaciones de compra y venta en base a corazonadas solo lleva a pérdidas y situaciones absurdas, el contar con una estrategia definida, un conocimiento del perfil inversor claro y el apoyo de esos instintos positivos (al estilo de Soros) termina por generar mejores resultados.

De Vuelta

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