La historia del español que ha hecho tambalearse al CEO de JP Morgan

En noviembre de 2011 Boaz Wenstein, del hedge fund Saba Capital Management, empezó a sospechar que los precios en algunos CDS no tenían lógica

En noviembre de 2011, Boaz Wenstein, un gestor de 38 años que trabajaba en el hedge fund Saba Capital Management, empezó a sospechar que los precios en algunos derivados de credit default swaps (CDS) -seguros frente al impago- no tenían lógica, por lo que decidió empezar a operar para aprovecharlo y obtener una alta rentabilidad. Lo que no sabía Boaz es que en el otro lado estaba operando JP Morgan, desde su departamento de inversiones, división de Londres.

El operador que daba contrapartidas al mercado a unos precios desajustados era el francés Bruno Iksil. Empezó a ser tan claro que no sÓlo varios hedge funds sino, incluso, otros departamentos de JP Morgan operaron contra él para ganar lo que el departamento de Bruno Iksil perdía. Entre los que ganaron mucho dinero, además de Saba Capital Management, están Blue Mountain Capital BlueCrest Capital, Lucidus Capital Partners, CQS y III.

Bruno Iksil ya tiene el famoso apodo de 'London Whale' o ballena de Londres, por sus grandiosas posiciones en CDS. Eran tan enormes estas en el balance del banco que movían los precios en un mercado de más de 10 billones de dólares (trillions anglosajones). Se estima que Bruno Iksil acumuló una posición de 100 billones de dólares en el Markit CDX Investment Grade index, basado en los bonos de 121 grandes compañías norteamericanas.

El 2 de febrero de 2012 en la Harbor Investment Conference, Boaz Weinstein recomendó comprar el Markit CDX North America Investment Grade Series 9 10-Year Index, CDX IG 9, que creía muy infravalorado.

En abril y mayo de 2012, JP Morgan detecta el agujero provocado por la acumulación de estos contratos derivados que, con una valoración razonable, suponen según el banco unos 2.000 millones de pérdidas. La cotización de la entidad en Wall Street cae en mayo de 2012 más del 20%. En verano de 2013 las pérdidas estimadas ya se acercan a los 6.200 millones de dólares y ya están siendo investigadas por el regulador bursátil (SEC, por sus siglas en inglés), la Reserva Federal y el FBI. No sólo eso, este agujero ha hecho tambalearse al propio James Dimon, uno de los dos hombres más poderosos de Wall Street, junto con Lloyd Blankfein, ambos CEO de JP Morgan y de Goldman Sachs respectivamente. JP Morgan es el verdadero 'rey de la selva' en Wall Street.

Lo grave es que este agujero se produce en la propia oficina de la directora financiera del banco, Ina Drew, quien el mismo 14 de mayo abandonó el banco renunciando a dos años de sueldo. Según cinco exempleados, el propio James Dimon aumentó el poder a este departamento para tomar mayores riesgos en los últimos años. Drew era nada menos que la directora de inversiones (chief investment officer, CIO) del banco a nivel mundial, disfrutaba de la total confianza de Dimon y era la cuarta empleada mejor pagada del banco.

Drew había demostrado una gran gestión del riesgo en los años difíciles, según algunas fuentes. Parece se crearon dos divisiones enfrentadas, una en Nueva York y otra en Londres, ambas con mucha independencia y que rivalizaban continuamente. Aquí podéis ver el video de su declaración en el Senado norteamericano, en el que explica cómo dimitió tras tres décadas en el banco. En este vídeo, Ina Drew cita al español Javier Martin-Artajo como responsable (minuto 1 y 17 segundos). Con esta declaración, Martin-Artajo pasa a ser una de las piezas claves en el caso. Javier era el jefe de trading de crédito del banco. Según sus abogados, Martin-Artajo está muy decepcionado con la posición del banco de acusarle de ocultar pérdidas tras una revisión del departamento de valoración o valuation group que revisó su cartera de posiciones en derivados sintéticos.

Quien quiera escuchar la sesión completa de 44 minutos en el Senado norteamericano con las declaraciones de Ina Drew y 3 altos ejecutivos más, puede hacerlo aquí.

El FBI fue a buscar a Martín-Artajo a su mansión de más de 2 millones de libras, cercana a la de David Cameron, en Church Wescote, y no lo encontró. Ni tampoco en su casa en el exclusivo barrio de Chelsea de Londres. De ahí la orden de captura internacional que se lanzó finalmente este agosto, cuando el propio Javier se presentó a una comisaria en Madrid. Los Estados Unidos han pedido su extradición para juzgarlo, acusado de provocar este agujero en el caso conocido como 'London Whale'.

Javier, de 49 años y casado con una británica, no era apenas conocido en España, tras residir muchos años en Londres y ocupar un alto cargo en el departamento central de las inversiones de JP Morgan. El segundo detenido es un operador de nivel bajo, también francés, llamado Julien Grout. Julien, según las informaciones públicas, no era más que un operador de bajo nivel que realizaba las operaciones en el mercado bajo el mandato de Bruno Iksil, el cerebro de la estrategia de inversiones en derivados sintéticos.

Tras revisar grabaciones telefónicas y correos electrónicos internos, las autoridades creen que Martín-Artajo instruyó a Grout y a Iksil para que falsificaran documentos internos para no reflejar los precios reales y, por tanto, ocultar estas pérdidas que finalmente se han conocido. Es bueno recordar que los derivados OTC no tienen una valoración de mercado, sino que sus valoraciones se obtienen por medio de complejos programas matemáticos con múltiples variables. Como podéis imaginaros, un leve cambio en las volatilidades estimadas o de los tipos de interés futuros puede variar radicalmente su valoración.

Los fiscales norteamericanos acusan a Martin-Artajo y a Julien Grout de cuatro cargos de conspiración, fraude electrónico, falsificación de libros y registros, lo que provocó que JP Morgan hiciese declaraciones "falsas y engañosas" en dos presentaciones oficiales en 2012. Los dos hombres, alegaron los fiscales, escondieron cientos de millones de dólares en pérdidas.

El Departamento de Justicia norteamericano no presentará cargos contra Bruno Iksil, al ser el colaborador necesario en el relato a las autoridades de todas las irregularidades cometidas en el departamento del banco, a pesar de ser el autor intelectual, quien tomaba las decisiones financieras en el día a día.

Es curioso que este caso tenga tantas similitudes con la excelente película Margin Call, que trata sobre el hundimiento de Lehman Brothers y de Bear Stearns. En este film se relatan los problemas de valoración de los derivados OTC (over the counter) o no cotizados en mercado organizados como el causante del hundimiento del banco. Tanto en el film como en el caso de la London Whale, el cálculo del riesgo VaR en la cartera, la probabilidad estimada de perdida en un día de una cartera en base al comportamiento pasado de una cartera con un probabilidad de entre el 95% al 99%, es una de las claves en las valoraciones.

Para complicarlo más, Lehman Brothers ha pedido que Bruno Iksil declare sobre los días de su propio hundimiento en septiembre 2008, ya que parece que el naufragio de la compañía empezó por un margin call de JP Morgan a Lehman, exigiéndoles más garantías por sus posiciones en derivados. Según Lehman, Bruno Iksil estuvo como negociador de JP Morgan y ahora quieren saber si esta causó su bancarrota con este primer margin call. Está claro que Lehman Brothers estaba con graves problemas, con un apalancamiento en su balance enorme, pero no es descabellado pensar que JP Morgan fueran los primeros en empujarlos al abismo. Ya ocurrió con John Piermon Morgan (JP Morgan) en la gran crisis bancaria de 1907.

En mayo de 2013, James Dimon estuvo a punto de ver cómo el consejo del banco le imponía un ejecutivo para quitarle responsabilidad tras el agujero del London Whale. Finalmente, sólo un 32% votó en contra de él, con lo que continúa manteniendo el cetro de rey de la selva, de máximo ejecutivo de quizás la entidad más poderosa de los mercados financieros globales.

En este artículo de 2008, se explicaba cómo Ina Drew formaba parte del equipo de salvamento del banco, el swat team de James Dimon, lo llamaban.

Sólo unos pocos, incluido Martin-Artajo en JP Morgan, saben si realmente es él máximo responsable o bien la cabeza de turco. Quizás la investigación final en EEUU lo resolverá... o quizás no… Lo veremos en unos meses.

 

El Abrazo del Koala
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