El 'Lobo de Wall Street', un filme que pasará a la historia

Sin duda, algunas de las escenas de la película El lobo de Wall Street de Martin Scorsese pasaran a la historia del cine.

Sin duda, algunas de las escenas de la película El lobo de Wall Street de Martin Scorsese pasarán a la historia del cine. Scorsese, director de filmes como Casino, un auténtico máster para entender el negocio de los casinos en Las Vegas; Gangs of New York, que explica el nacimiento de un Nueva York lleno de emigración; o Goodfellas (Uno de los nuestros en España), otro gran filme sobre una familia mafiosa de Nueva York en los años 50, siempre nos proporciona relatos espectaculares de los mundos poco conocidos y un poco gansteriles o mafiosos.

La película narra la vida de Jordan Belfort, un joven chico que empieza a trabajar en un bróker de Wall Street y acaba fundando su propia despacho (como siempre en Estados Unidos, en un garaje), Stratton Oakmont, al descubrir sus grandes dotes comerciales y de liderazgo, liderazgo negativo en el sentido de arrastrar a sus trabajadores a cometer incluso delitos, pero liderazgo al fin y al cabo. Para entender la casi inexistente regulación y poco control inicial en Stratton Oakmont, hay que tener en cuenta que era un bróker de compañías OTC (over the counter), es decir, acciones de empresa de tercera o cuarta fila que no deben presentar cuentas apenas en la SEC americana.

Probablemente esta historia sólo puede entenderse en los Estados Unidos: en la película continuamente citan el ejemplo del 'sueño americano', ya que Jordan Belfort proviene de una familia humilde. Su empresa es un 50% el típico boiler room (ventas agresivas con teleoperadores del mundo de los mercados financieros), y un 50%, un telepredicador que convence a sus súbditos. La diferencia con estos últimos es que no consigue el dinero de sus trabajadores, sino de los clientes que estos trabajadores consiguen.

Estos boilers rooms existen actualmente, de hecho en Barcelona hay más de uno, de dos y de tres. Al ser una ciudad con buen clima, cerebros internacionales han abandonado su país perseguidos por la policía financiera para implementar sus negocios en Barcelona, y también tengo entendido que en Valencia. Se trata de una sala llena de teleoperadores que tratan de vender la compraventa de opciones sobre acciones, pero especialmente en divisas, ya que es un activo que no cotiza en ningún mercado regulado y al ser OTC (over the counter) se liquidan las operaciones contra la empresa o bróker, de ahí el peligro para el cliente y el atractivo para estafadores. La agresividad y el engaño en la venta en la vida real de estos boiler rooms son muy parecidos a los de la película El Lobo de Wall Street

¿Cómo conocerlos si te llaman? Muy sencillo, usarán el listín telefónico para llamar a tu casa o negocio y te ofrecerán abrir una cuenta y enviarles el dinero a su empresa para operar en mercados financieros. Te explicarán que ganarás mucho dinero y te ofrecerán una teórica información privilegiada que te aconsejan utilices para ganar dinero en bolsa o en divisas. Si caes en la tentación con un poco de dinero, te dirán que has doblado tu cantidad inicialmente invertida, sin ser cierto, y así te convencerán de transferirles una cantidad muy superior y es entonces cuando estás perdido. Al estar en cuentas de ellos y no tuyas, seguramente ya nunca más podrás conseguir recuperarlo, por mucho que lo intentes.

En la película, el inicio del negocio de Jordan Belfort es una variante de un boiler room. Después de hacer mucho dinero, acaba creando un bróker legal en Wall Street.

No puedes perderte la película El Lobo de Wall Street. Es una obra maestra de Martin Scorsese, quizás su obra cumbre por la dificultad de adaptar un guion de un libro que narra una historia de excesos en la vida real en Wall Street y en la que tanto el personaje principal como todos los secundarios son excepcionales. El obeso vicepresidente de la firma, Donnie Azof (el actor Jonah Hill), es para mí uno de los personajes favoritos.

Estas son algunas de las escenas que, en mi opinión, serán recordadas para la posteridad de Hollywood:

  • Comida en una terraza en Manhattan entre el tiburón blanco, un empleado del bróker que en la vida real era L.F. Rothschild, representado por el actor Mathew McConaughey y Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio), donde le explica los secretos, las claves de su negocio basado en vender lo que sea de la forma que sea a sus clientes y pasar el dinero de las cuentas de los clientes a las suyas. Básicamente, le recomienda que debe entrar en el consumo de drogas y alcohol para aguantar el frenético ritmo de vida de un bróker en Wall Street. Mark Hanna es otro personaje real que también fue a la cárcel. Según una entrevista, reconoce la conversación con DiCaprio.
  • La primera venta telefónica de Jordan Belfort en el boiler room cutre y cochambroso que encuentra tras quedarse sin trabajo tras el crash del 1987.
  • Los diversos discursos con los que Jordan Belfort da lecciones de técnicas de venta y motivación a su personal, especialmente en la OPV (IPO en inglés) de Steven Madden, la famosa marca de venta de zapatos que sacó a bolsa.
  • También los desnudos y escenas de sexo de diversas actrices, especialmente las de la protagonista Margot Robbie, serán recordados por mucho tiempo, especialmente entre el público masculino.

 

Las primeras escenas de la película transcurren con un novato que entra a trabajar en un bróker en Wall Street. Se trata en la vida real del bróker de bolsa L.F. Rotschild, situado en el 32 de Broadway, muy cerca de la famosa estatua del toro de Wall Street. Aunque lo parezca, no tienen nada que ver con la famosa familia de banqueros europeos.

L.F. Rotschild sufrió enormes pérdidas en el crash de Wall Street de 1987 y fue comprada, pero aun y así en julio de 1989 presentó la quiebra.

Entre los extrabajadores o directivos de esta firma, además de Jordan Belfort, está Thomas H. Lee, que se ha dedicado al private equity o capital riesgo. Lee, con una fortuna estimada de 1.500 millones de dólares, ha fundado una sociedad de hedge funds que se llama Blue Star. ¿No os suena el nombre de Blue Star? Claro, es la compañía aérea, con nombre inventado, que aparece en el primer film de Wall Street donde trabaja el padre de Bud Fox y que Gordon Gekko los engaña a ambos para quedarse con el fondo de pensiones de los empleados de la compañía. Aquí podéis encontrar los tráilers de la película del 1987.

Aquí podéis ver el relato de los hechos reales que aparecen en la película Wall Street 2 o Wall Street, el dinero nunca duerme. Son excepcionales las escenas de las famosas reuniones de la Fed con la crisis de Bear Stearns y la de Lehman Brothers, en el edificio de la calle Maiden Lane, 44, en el corazón de Wall Street, que os aconsejo visitar si vais a New York.

Otra famosa película sobre las finanzas es el documental Inside Job, el mejor documental que yo he visto en mi vida sobre los mercados financieros y por qué hemos sufrido la crisis subprime norteamericana. Y la otra reciente es Margin Call, sobre las últimas horas de Lehman Brothers.

Cuando una película nace de una historia real, para mí siempre es mucho más atractiva, al igual que lo piensan en gurusblog.com (aquí podéis leer su crítica de la película).

Finalmente no debéis olvidar un dato clave. No caigáis en el error de pensar que todo el sector financiero funciona de esta forma. En mi opinión varias son las claves de esta agresividad:

1. En primer lugar, las ciudades que son el capitales mundiales, como New York, Londres o Shanghai, tienen una enorme agresividad en cualquier trabajo, sean el mundo inmobiliario, en los negocios, en la política o en la venta de cualquier producto, por lo que en el mundo de las finanzas es un poco superior, ya que se mueve más dinero y poder que en otros sectores.

2. No olvidéis que, en cualquier negocio, la clave de la agresividad es si tratas con tus clientes una vez o vives con ellos permanentemente. Sólo puedes engañar a un cliente con una operación si nunca más vas a trabajar con él, ya que no podrás hacer una segunda operación. En la película, sólo aparecen brókeres de cuarta fila que deben ir a buscar a sus clientes. Los traders son intermediarios de operaciones y en el mundo financiero hay muchas más clases de perfiles (gestores de inversiones, asesores de inversiones o de financiación, etc).

3. Incumplir las normas. La agresividad suele estar controlada y acotada cuando cumples las normas del sistema o de tu sector. Sólo contraviniéndolas o saltándotelas, como en el ejemplo de la OPV de Steve Madden. En esta OPV, Jordan Belfort y sus directivos acumularon ilegalmente la mayoría de las acciones de la compañía de zapatos, manteniéndolas a nombre del propio fundador, provocando fuertes subidas en bolsa para ganar un dinero adicional al de las comisiones de intermediación.

4. En los años 80, el sector financiero no estaba muy regulado, con lo que era más fácil cometer excesos. Hoy en día, es mucho más difícil. Sólo si corrompes a los reguladores o formas parte del poder máximo en tu país puedes cometer grandes excesos.

En resumen, pienso que El Lobo de Wall Street no es extrapolable al mundo financiero en muchos de los casos, pero sí que es cierto que cuando un instrumento te permite obtener mucho dinero acaba corrompiendo a todo un sector o empresa. La venta de preferentes en España o de las hipotecas subprime en Estados Unidos son ejemplos claros. El dinero fácil te lleva a querer más y más.

La película es interesante también para aprender técnicas de venta, básicamente de telemarketing, pero sobre todo, son muy buenas las frases sobre la bolsa en todas las salas de contratación.

La cinta parece reflejar muy fielmente la historia real. Los diálogos nacen del propio libro, que seguramente será un superventas a partir de ahora. El agente del FBI, por ejemplo, declaró al New York Times que la historia en relación a su experiencia es fiel a la realidad en la película, incluida la entrevista de Jordan Belfort con los dos agentes del FBI en su yate.

 

El Abrazo del Koala
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