Por qué en España bajan los salarios y en Italia suben

Los costes laborales unitarios en España desde 2009 a 2013 han descendido un 7%. En cambio, en Italia han aumentado un 4% en estos mismos años

Los costes laborales unitarios en España desde 2009 a 2013 han descendido un 7%. En cambio, en Italia han aumentado un 4% en estos mismos años de crisis. Es bastante sorprendente que, en dos países con una fuerte crisis, uno esté realizando un duro ajuste salarial y otro continúe como si nada.

La clave para entender el periodo de 2009 a 2013 es analizar la etapa desde que se implantó el euro, es decir, de 1999 a 2008.

Si analizamos la evolución de los costes laborales unitarios en la Eurozona desde la creación del euro, podemos observar que se han producido dos grandes tendencias separadas por la entrada en la grave crisis actual (2008).

Tras la introducción del euro, se produjo un movimiento de enorme fuerza: la convergencia de los países periféricos con los del centro y norte de Europa en relación a los costes laborales, precios inmobiliarios o del Estado de bienestar. El problema fue que este proceso de convergencia se financió con endeudamiento y provocó, entre otras cosas, burbujas inmobiliarias. Irlanda, Portugal, Grecia, España e Italia podían endeudarse a tipos bajísimos gracias a la política del Banco Central Europeo (BCE) de fijación de tipos de interés muy bajos, adecuados para los países del centro-norte.

Sus economías crecían a tasas superiores al 3% y al 4% anual, pero como los tipos de interés estaban pensados para los países con más peso en Europa que no crecían, generaron los graves desequilibrios que llevaron en 2011-2012 a poner en riesgo la Eurozona. En este periodo de ciclo alcista, los costes salariales unitarios llegaron a aumentar un 42% en Irlanda en términos acumulados hasta 2008; un 36% en España hasta 2009; un 35% en Grecia hasta 2009; en Portugal un 32%, y en Italia un 31% hasta 2009. En esta bonanza económica los costes en Francia subieron un 24% y la media en la Eurozona, un 22%. Alemania fue la gran excepción. Los germanos están ajustando su mercado al integrar el mercado laboral de Alemania del Este y, de 1999 a 2008, sus costes laborales unitarios subieron sólo un 1% acumulado, llegando a ser en 2007 incluso negativos del 3%.

Tras el inicio de la crisis, varios países periféricos están ajustando de verdad y en algunos casos, como en el griego, el proceso está siendo sangrante, con caídas del 20% acumulado hasta hoy. Irlanda, cuyos crecimientos inmobiliarios y laborales fueron mayores que cualquier otro país europeo, ha sufrido un descenso del 10%. En España, la caída ha sido hasta hoy del 7% y en Portugal, del 4%.

Y aquí viene lo importante: los países que, incluso en esta crisis, han continuado aumentando sus costes laborales unitarios. Por un lado, Alemania, que los ha incrementado un 14% de 2008 a 2013 -normal después de que los empleados teutones tuvieran 10 años de ajuste-; y, por el otro, Francia, que, a pesar de que su economía cada vez va peor, ha continuado aumentándolos con una cifra acumulada del 10% de 2008 a 2013, seguramente por la enorme fuerza de los sindicatos y del sector público galo. Según la OCDE, también Bélgica ha incrementado un 10% sus costes en esta crisis, Finlandia, un 15% y, sorprendentemente, Italia, un 10% desde 2008.

Los italianos siempre han sido muy listos. Para algunas cosas están en la cola de Europa, pero para negociar su remuneración se han juntado con el grupo de países de Europa del Norte.

Los países con los impuestos laborales más altos son los que más paro suelen sufrir y los que peores perspectivas tienen. Sólo Alemania es la excepción que confirma la regla. Contratar a un empleado supone tener que pagar al estado francés el doble en impuestos, al tener aproximadamente un 50% de imposición. Por ejemplo, una empresa que quiera contratar a un trabajador galo con cierta formación y deba pagarle un sueldo bruto de 3.000 euros al mes, le acabará costando unos 6.000 euros mensuales después de abonar los costes de seguridad social e impuestos a la hacienda francesa.

Si tenemos en cuenta, además, que en Francia rige en parte lo de la jornada de 35 horas semanales, la conclusión es que es muy difícil que crezca el empleo allí. Es más probable que pueda hacerlo en España, Portugal u otros países europeos de la Europa del Este, siempre que la empresa tenga una visión global.

Francia es el país de Europa con más impuestos laborales, con un 50% del coste laboral total, seguido de Alemania, con un 49%; Italia, con un 47%; España, con un 41%; Portugal, con un 36%; Inglaterra con un 31%, e Irlanda, con un 25%, según cálculos de la OCDE para el año 2012.

Los italianos siempre han sido muy listos. Para algunas cosas están en la cola de Europa, pero para negociar su remuneración se han juntado al grupo de países de Europa del Norte

Según el think-tank francés Coe-Rexecode, usando los datos de Eurostat, el coste laboral manufacturero en Francia es de 37 euros la hora, comparado con una media de 31 euros en los países de la Eurozona y de sólo 22 en Inglaterra. Según estos datos, los diferenciales en el sector comercial y de servicios serían muy similares. Alemania tendría unos costes por encima de los franceses en el sector manufacturero, pero inferiores en el resto.

La definición de costes laborales unitarios, unit labour costs en inglés, es la siguiente: costes laborales por unidad de output producido”, es decir, lo que pagas en relación con lo que produces. Por tanto, si la remuneración salarial ha aumentado pero la producción de bienes o servicios lo ha hecho a mayor ritmo, los costes laborales unitarios (CLU) estarían bajando, permitiendo pues nuevos aumentos salariales sin dañar la competitividad.

Por tanto, el alza del 42% de los CLU en Irlanda no tenía justificación en relación con lo producido por los trabajadores irlandeses. El análisis de los CLU no sirve para decidir si los sueldos en un país son demasiado altos o bajos, sólo establece si estos suben al mismo ritmo que la producción. Más importante, los CLU no sirven para medir la productividad, sino más bien si el aumento de productividad se ha compensado en forma de mayor remuneración o no.

Sí que puede afirmarse claramente, a tenor de estos números, que Francia, Finlandia, Holanda y Bélgica están en una posición económica muy mala en términos de remuneración salarial y producción de bienes y servicios, con lo que difícilmente se creará empleo en los próximos cinco a diez años. Por el contrario, Alemania es el país que mejor ha hecho las cosas y mejor futuro económico tiene. Grecia, Irlanda, Portugal y España están corrigiendo sus excesos y mejorando para el futuro.

El Abrazo del Koala
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