Caixa-Bankia: ¡Que empiece el baile!

El regulador podría alegar, como razón para bloquear la fusión Caixa-Bankia, que aún es demasiado pronto para saber el impacto económico del covid-19

Foto: Caixabank y Bankia anuncian el comienzo de las negociaciones para su fusión. (EFE)
Caixabank y Bankia anuncian el comienzo de las negociaciones para su fusión. (EFE)
Adelantado en

Era la crónica de una fusión anunciada, bueno igual esta no, pero la de Bankia con BBVA o con Sabadell o con la propia Caixa.

Ya en su día Fainé y Rato lo intentaron, pero las diferencias políticas y, sobre todo, los egos de los dos candidatos dieron al traste con el intento. Me cuentan que el acuerdo Ponce-Fainé es total, así que, si no pasan cosas raras, la fusión saldrá.

Pero como estos rumores ya los hemos vivido antes, cuando recibí el primer mensaje (de los muchos que siguieron) le pedí confirmación a un excelente amigo y espectacular analista de bancos.

En su contestación, creo que está la clave de esta operación: "Creo que sí, por eso no se ha cambiado al presidente del FROB- cuyo mandato terminaba en julio", me dijo. Su argumento continuaba de la siguiente manera: “Para el Gobierno tiene todo el sentido, (mayor capacidad de la recuperación de la recapitalización de Bankia vía dividendos ordinarios y 'buybacks' o recompras de acciones) y esta era una de las únicas operaciones que generaban valor para ellos, puesto que con el BBVA no salían las cuentas. Para ello, 'la Caixa' tendrá que hacer un esfuerzo fuerte en la reducción de costes de la combinada para maximizar las sinergias”.

Después de esto, me fui convencido a la cama de que la fusión era solo una cuestión de tiempo y, tan solo, tenía una duda: si la extenderían a tres bandas e incluirían al Banco Sabadell.

Este no parece haber sido el caso, pero lo que está claro es que, tras este movimiento de ficha, se puede producir un claro efecto domino. Preguntando a los analistas, el Banco Sabadell es el que está en el ojo del huracán, pues solo le queda dejarse absorber por el BBVA o el Santander, o entrar en una espiral de consolidación de entidades más pequeñas, lo cual parece complicado porque Sabadell no tiene el capital suficiente.

Entre BBVA y Santander, parece que el segundo tendría la delantera, puesto que en el caso de una fusión BBVA y Banco Sabadell, la cuota de mercado en Cataluña se quedaría entre 40-50% y, es posible, que Competencia obligará a bajar al 30% de cuota que obliga la Ley de Competencia, a través de la venta de activos y dificultando así la operación. Santander no tiene ese problema, y además tendría las sinergias adicionales del Reino Unido y, quien sabe, si Bankinter no podría también, cuando menos, considerar la operación.

Imagen de archivo de dos hombres caminando junto a una oficina del banco Santander en Londres. (EFE)
Imagen de archivo de dos hombres caminando junto a una oficina del banco Santander en Londres. (EFE)

Mi operación favorita, sin embargo, sigue siendo Abanca-Liberbank o Abanca-Liberbank-Ibercaja-Unicaja con la expansión territorial que ello implicaría y con Abanca, con su demostrada capacidad de gestión, como elemento aglutinador, obteniendo a su vez de manera indirecta su salida a bolsa.

Pero volvamos a la fusión que da titulo a esta columna, ¿qué hay realmente detrás de la operación? Por un lado, el recuperar la posición de liderato en el mercado nacional, puesto que, con Bankia la nueva entidad incrementara su cuota de mercado en préstamos del 17% al 26%, a la vez que se generarían sinergias por el contenido más minorista de Bankia frente al empresarial de la Caixa.

Es evidente que habrá un alto coste de restructuración y reducción de oficinas y por tanto de empleados, así en un informe de Barclays de junio de este año se establece que hay una duplicidad de 1.411 oficinas (teniendo en cuenta los códigos postales) y un coste de restructuración por persona de 220,000 euros. Por su parte, el analista calcula que el coste de restructuración será de entorno a los 1.100 millones asumiendo el despido del 50% de los empleados de cada sucursal duplicada.

Sin embargo, este coste es fácilmente asumible, puesto que cuando dos entidades se fusionan por debajo de su valor en libros se generan un ‘badwill’ o fondo de maniobra negativo que, en el caso de la fusión de Caixa con Bankia con un 30% de prima, el analista valora en 8.982 millones, y que ira contra el citado coste.

Habrá un alto coste de restructuración y reducción de oficinas y empleados. Barclays habla de que hay una duplicidad de 1.411 oficinas

Esta es la clave de la operación, cuánto de este ‘badwill’ el regulador dejará a Caixa utilizar en ejercicios futuros, pues dependiendo de esto así será la necesidad de nuevo capital o no.

En su día, dije que no quería entrar en tecnicismos y así voy a continuar: DTAs, provisiones, 'risk weighted assets', son muchas de las variables a mirar a la hora de analizar esta fusión, pero no lo voy a hacer, solo les comento que está claro que, en este caso, uno más uno es bastante más que dos y que por fin parece que se abre el baile.

El baile solo ha hecho que empezar y aunque parece que nada puede pararlo, puede que justo el motivo alegado por las entidades, el covid-19, sea visto por el regulador como la razón para bloquearlo. Ya que puede considerar que aún no tienen visibilidad sobre el impacto del virus en la calidad crediticia y, así, lo declaró el presidente de Bankia en un artículo en el 'Cinco Días' el 14 de junio, donde decía que aún era demasiado pronto para saber el impacto económico del covid-19.

Como me dijo el analista antes referido: “¡Si yo fuera el regulador lo pararía por esa razón!". Esperemos que no, porque a todos nos gusta un buen baile.

En Primera Línea
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios