Cómo obtener la confianza del inversor en tiempos de incertidumbre

La velocidad de los hechos ha dificultado que los inversores valoren los activos y, como resultado, los mercados están experimentando turbulencias

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A medida que las empresas se adaptan al actual enfrentamiento entre la demanda y la oferta derivada de la crisis del coronavirus, la pandemia está ejerciendo fuertes presiones sobre la salud pública, la forma de vida de las personas y el funcionamiento de las economías. La velocidad de los hechos ha dificultado que los inversores valoren los activos y, como resultado, los mercados están experimentando turbulencias a medida que los precios se van ajustando a los eventos que van surgiendo.

La necesidad de confiar en las instituciones y asesores que actúan en nombre de los inversores, así como en el sistema financiero en el que operan, es más que evidente. En pocas palabras, las decisiones de inversión más sólidas se construyen sobre la confianza: es la base sobre la que se desarrollan todas las relaciones y transacciones financieras. Disponer de una firma o asesor de confianza puede ayudar a los inversores a navegar a través de la incertidumbre de esta crisis y capear la tormenta económica.

Un reciente estudio que hemos llevado a cabo sobre Confianza en la Industria de la Inversión ha analizado cuáles son las dimensiones de la confianza a nivel del sistema financiero, la industria y la empresa. La confianza es un concepto de múltiples dimensiones; depende de la información (la base de las decisiones), la innovación (la capacidad de satisfacer las necesidades de los inversores) y la influencia (la medida en que los inversores pueden ejercer el control).

El estudio, realizado entre 3.525 inversores minoristas y 921 inversores institucionales en 15 mercados internacionales, presentaba entre otros datos destacables que la mitad de los inversores minoristas y más de dos tercios de los institucionales creían que sus firmas de inversión estaban bien preparadas para gestionar una crisis financiera. Los inversores con una relación de confianza con las firmas y asesores que actúan en su nombre, están mucho mejor equipados para navegar por la actual disrupción del mercado.

A nivel del sistema, la proporción de encuestados que expresaron un alto nivel de confianza en la industria de servicios financieros fue del 65% entre los inversores institucionales y del 46% entre los minoristas. Sin embargo, destaca una diferencia significativa en los niveles de confianza entre los inversores minoristas con y sin asesor; aquellos con un asesor mostraban niveles de confianza mucho más altos en los servicios financieros (57%) que aquellos sin un asesor (33%).

Comparados los niveles de confianza depositados en los servicios financieros con otros sectores, también contrastan las diferencias: los inversores minoristas confían mucho en sectores como la tecnología (60%) y la medicina (68%). La confianza se gana con esfuerzo, pero se pierde fácilmente, y está claro que la industria de servicios financieros está lejos del nivel de confianza que disfruta la profesión médica.

Por otra parte, entre los inversores institucionales de planes de pensiones de beneficios definidos, así como de planes de pensiones estatales o gubernamentales, el 47% de los encuestados expresó que era muy probable que su fondo tuviera que ajustar los beneficios a la baja en los próximos 10 años (en contraste, solo el 11% pensó que esto era poco probable).

En general, estos hallazgos sugieren que, a medida que aumentan los desafíos en materia de pensiones, el sector inversor acumula un déficit de confianza diferido en su balance colectivo. Con el tiempo, el sector tendrá que participar en el diseño de soluciones con los responsables políticos o estar preparado para hacer frente a las consecuencias de una eventual reducción de su fondo de comercio.

En lo referido a la industria de inversión, descubrimos que la innovación y la tecnología pueden fomentar la confianza entre los inversores. Aproximadamente dos tercios de los inversores institucionales, y casi la mitad de los inversores minoristas que disponen de un asesor, confían más en su firma de inversión debido al mayor uso que hacen de la tecnología.

Los inversores aún siguen confiando de forma abrumadora en los consejos de un profesional especializado frente al roboadvisor

Sin embargo, y como hecho destacable, los inversores aún siguen confiando de forma abrumadora en los consejos de un profesional especializado, más que del asesoramiento de una máquina (roboadvisor). Aun así, se espera que el acceso a las tecnologías de inversión más innovadoras sea cada vez más importante entre los inversores en los próximos tres años.

A nivel empresarial, la confianza entre los inversores viene determinada por su deseo de influencia y control sobre las estrategias y productos de inversión. Las tarifas siguen siendo un criterio importante a este respecto, y el 65% de los inversores institucionales afirman que han renegociado las tarifas de sus gestores en el último año.

La demanda de soluciones de inversión personalizadas también refleja el deseo de una mayor influencia y control, y los productos y estrategias de ASG (Ambientales, Sociales y Gobernabilidad) continúan creciendo. Los inversores institucionales creen que la inversión ASG ha mejorado la confianza en la industria. En este sentido, el 73% de los inversores institucionales y el 67% de los minoristas estarían dispuestos a renunciar a parte del beneficio a cambio de poder hacer realidad valores con los que se sienten identificados.

Cada una de las dimensiones de la confianza se verá sometida a tensión en el entorno actual del mercado. Para conservarla, las firmas de inversión y los profesionales deben centrarse en los elementos duraderos que aporta la confianza. Estos incluyen mantener la credibilidad mediante la creación de un historial previo, la obtención de credenciales y el cumplimiento de los estándares de la industria; y el fortalecimiento de la profesionalidad mediante la mejora continua de los conocimientos, habilidades y capacidades, combinado con una orientación profesional ética, centrada en el cliente.

Tomados en su conjunto, estos elementos pueden crear valor para los inversores y generar relaciones más sólidas con los clientes que resistirán los ciclos del mercado cómo el actual.

Rhodri Preece, CFA, es director senior de Industry Research en CFA Institute.

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