Razones para ser optimistas en 2015

Decía Lennon que la vida es eso que te sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes. Y es que, a veces nos preocupamos tanto por nuestro

Foto: Razones para ser optimistas en 2015

Decía Lennon que la vida es eso que te sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes. Y es que, a veces nos preocupamos tanto por nuestro día a día que, simplemente, perdemos la perspectiva de las cosas. Simplemente nos olvidamos de que, ricos o pobres, todos poseemos un tesoro de incalculable valor que debemos proteger: nuestra vida. Somos nosotros, y nadie más que nosotros, los únicos responsables de disfrutarla, de darle sentido, somos nosotros los únicos culpables de nuestra felicidad. Somos nosotros mismos quienes, cuando el reloj de arena suelta su último suspiro, ejercemos de jueces. Por ello, ¿por qué no dejarnos de hacer “otros planes” y dedicarnos a lo realmente importante?

No obstante, sé que la crisis sigue presente para muchas familias, sé que el paro es millonario y que eso resulta un gran obstáculo. Por ello, al igual que en 2012 (“Razones para ser un poco optimistas en 2013” 24-12-2012) y en 2013 (“Razones para ser optimistas en 2014” 30-12-2013), este año también me gustaría dar razones para el optimismo, razones para que podamos sentir menos presión por lo superfluo y centrarnos en lo importante. Dar motivos para que, en la medida de lo posible, podamos ver el vaso medio lleno. En algunos casos será difícil, en otros será imposible, pero en cualquier caso vale la pena intentarlo.

Simplemente nos olvidamos de que, ricos o pobres, todos poseemos un tesoro de incalculable valor que debemos proteger: nuestra vida.Empecemos con España. Hemos pasado del ostracismo a ser considerados modelo a nivel internacional gracias a un doloroso ajuste: por ejemplo corrigiendo 10 puntos porcentuales de déficit por cuenta corriente en tan solo 6 años, algo sin parangón. Hemos pasado de una profunda recesión a situarnos en el grupo de cabeza de las previsiones de crecimiento, pues actualmente la mayor parte de expertos parecen decantarse por el 2% como posible cifra de aumento en el PIB del año que viene, cifra muy considerable y que, de confirmarse, comenzará a hacerse notar en la calle. Si 2012 fue el punto de inflexión, 2013 la vuelta de la confianza y 2014 el comienzo de la normalidad, 2015 será probablemente el año en el cual las mejoras empezarán a llegar al ciudadano de a pie.

Sé que todo el mundo parece estar preocupado por la ‘japonización’ de la Eurozona, algo que podría arrastrarnos, pero voy a dar solo un par de datos para no dejarnos llevar por los peores augurios. Por ejemplo, se empieza a debatir si en 2015 podría darse por primera vez en cuatro años el positivo fenómeno de tener que revisar las previsiones de crecimiento mundial al alza. Un mundo que crece más de lo previsto es un mundo que deseará comprar más productos de nuestras empresas exportadoras, quienes poco a poco siguen ganando cuota internacional. Y por supuesto un mundo al alza, comandado por un impresionante PIB estadounidense revisado al 5% anualizado en los últimos datos, hace más fácil la recuperación de los países con problemas (quienes probablemente no se recuperarían en un mundo estancado). ¿Qué mejor para la Eurozona y para España?

El principal motivo de dicha potencial revisión al alza es, cómo no, el petróleo. Según el FMI simplemente con la consolidación de los precios actuales del crudo ya hablaríamos de un incremento del +0,7% en el PIB mundial. Eso con una moneda como el euro con tendencia bajista es una oportunidad para las exportaciones de la Eurozona. Eso en un mundo en donde los salarios empiezan a crecer lentamente en Estados Unidos, Alemania, Japón o Reino Unido, es una oportunidad para España, pues dichas alzas salariales consolidarían la recuperación, el consumo, y serían el empujón definitivo para nuestras exportaciones y para que nosotros sigamos posteriormente el mismo camino.

Consumo hogares
Consumo hogares

Especialmente relevante es el dato alemán, pues por primera vez el consumo alemán es el que está tirando del carro en la Eurozona. Esto significa que, por primera vez desde el comienzo de la crisis, no solo la periferia está aportando para que se produzca la convergencia (en este caso a base de sudor y lágrimas) sino que ahora también Alemania está dispuesta a poner su granito de arena. No sabemos si estamos simplemente ante un dato puntual del último trimestre o ante un cambio real en la tendencia, pero en cualquier caso invita al optimismo.

Hemos pasado del ostracismo a ser considerados modelo a nivel internacional gracias a un doloroso ajuste: por ejemplo corrigiendo 10 puntos porcentuales de déficit por cuenta corriente en tan solo 6 años, algo sin parangón. Hemos pasado de una profunda recesión a situarnos en el grupo de cabeza de las previsiones de crecimiento.Otro motivo para la celebración es que vuelve el crédito, (“Vuelve el crédito” 24-3-2014). Hace un año parecía una utopía, pero hoy por hoy podemos decir no solo que vuelve sino que vuelve barato y también para las pymes. Nuevamente, decir algo así cuando los fantasmas de los últimos años aún siguen con nosotros puede resultar aventurado, pero pronto empezaremos a comprobarlo. Mientras tanto podemos ir abriendo boca con esta gráfica de Morgan Stanley donde se muestra que el crédito a pymes en nuestro país es de los que más rápido están cayendo en el precio que se aplica, lo que además da a entender que la banca, a nivel agregado, está preparada para cumplir su función (y en caso contrario ahí estará la ‘banca en la sombra’ para suplir su rol). No fue sin tiempo, ni sin recursos de los contribuyentes, lo sé, pero dicen que más vale tarde que nunca.
Precio crédito pymes
Precio crédito pymes

 ¿Y esto a qué lleva? Pues a que el dinero llegue a la economía real. Nuevamente puede parecer disparatado decir algo así tras años de protagonismo de la ‘economía financiera’, pero nuevamente por ahí parece que vamos. Según la siguiente gráfica de JP Morgan, elaborada con información del BCE, se observa que el crédito a la economía real vuelve a crecer en la Eurozona. Si el dinero llega a las pymes parece lógico que también llegue a la economía real, y a su vez, parece lógico pensar que esto provocará que llegue también a las familias y al ciudadano de a pie. Por primera vez desde que empezó la crisis todas estas ideas, que parecen fruto de la cabeza de algún soñador, empezarán a cumplirse.

Crédito a la economía real
Crédito a la economía real
Obviamente esto no quiere decir que todo vaya a ir bien de la noche a la mañana, ni que todo sea perfecto, pero si muestra que a pesar de lo que podría parecer en un primer momento con el mentado fenómeno de la ‘japonización’, también existen tendencias positivas en funcionamiento que muy pronto pueden dar frutos visibles. La caída del petróleo puede asustarnos, no solo por las turbulencias creadas en ciertos países, sino también porque incrementará la presión deflacionaria sobre la economía, pero dicha presión no es realmente negativa pues no se corresponde con una falta de pujanza interna sino con un fenómeno externo. Miremos mejor la inflación subyacente para sacar conclusiones.

¿Es poco, es suficiente, es más de lo esperado? Como mínimo creo que son datos lo suficientemente positivos como para mantener la esperanza, como para no mirar al futuro con miedo sino con ilusión. Argumentos lo suficientemente significativos como para no dejarnos llevar por el negativismo y conseguir, a pesar de todos los obstáculos existentes, realizar nuestro verdadero objetivo vital que no es otro que vivir. No está todo ganado, no valen los triunfalismos, a la vista está de todo aquel que sale a la calle, pero tampoco valen los negativismos injustificados que nos privan de intentar ser felices. La vida es eso que pasa mientras nos preocupamos por cosas que no valen la pena, qué mejor que estas fechas para darse cuenta de ello.

Felices Fiestas a todos.

Perlas de Kike
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