La gran victoria china

China ha conseguido por primera vez vencer a Estados Unidos en unas negociaciones internacionales. Un nuevo orden mundial está emergiendo

Foto: Jin Liqun, jefe interino del nuevo Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII). (EFE)
Jin Liqun, jefe interino del nuevo Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII). (EFE)

¿Llegará el yuan a ser patrón monetario internacional? ¿Superará China como potencia a Estados Unidos en los próximos años? No lo sabemos, al igual que hace 30 años era difícil imaginar que el gigante asiático experimentase un desarrollo similar al actual, o al igual que hasta hace bien poco nadie apostaría por el buen fin de una alternativa asiática para contrarrestar el poder del Banco Mundial, del Banco Asiático de Desarrollo o del mismísimo Fondo Monetario Internacional. Y aquí estamos, ha ocurrido: a pesar del boicot estadounidense, China ha conseguido crear su propia alternativa a los organismos internacionales tradicionales con un apoyo global sin precedentes.

Se trata del ‘Asian Infrastructure Investment Bank’ (AIIB) o ‘Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras’, un organismo internacional promovido por China cuyo objeto es financiar infraestructuras en Asia Pacifico, como son carreteras, líneas de ferrocarril, puertos… Un paso lógico teniendo en cuenta que se estima que la región será la más necesitada de este tipo de inversiones en los próximos años, con un montante próximo a los 800 mil millones anuales. Tanto el Banco Mundial, como la iniciativa privada, como unos bancos con limitaciones sobre su capital, se quedan pequeños ante la envergadura de la empresa.

Si bien lo más importante es que el AIIB posiciona a China en la carrera por ser la primera potencia mundial. Y no solo eso, además la propuesta tiene todo el sentido para dar salida a una enorme capacidad excedentaria y para incrementar la influencia en una zona estratégica, algo a lo que aspiran desde siempre. ¿Qué hacer para competir con Estados Unidos, dar salida a una capacidad ociosa generada en plena burbuja y para tender lazos a unos vecinos que siempre sospechan de posibles intenciones imperialistas? La respuesta es AIIB.

China ha conseguido crear su propia alternativa a los organismos internacionales tradicionales con un apoyo global sin precedentes

Estados Unidos, cómo no, se ha negado desde el principio a colaborar. Argumentan que primero hay que demostrar unos niveles de transparencia similares al Banco Mundial, ser capaces de controlar la corrupción o alcanzar en los proyectos unos estándares de calidad, de cuidado del medio ambiente, o de responsabilidad social, similares a los exigidos en el mundo desarrollado (características en las que China no destaca precisamente). Buenos argumentos, aunque todos sabemos que lo que realmente molesta a EEUU es que se cree una iniciativa a nivel mundial que no controlan, ni ellos ni ningún país de su órbita.

Así se explica que, desde el anuncio de la creación del nuevo banco, los estadounidenses hayan ejercido una fuerte presión sobre los países aliados para tratar de evitar que el AIIB tenga éxito. Algo que ya ocurrió en el pasado con otras iniciativas, consiguiendo así que el peso de China a nivel internacional no se corresponda en la actualidad con su peso económico; tanto por una limitada influencia en organismos como el Banco Mundial o el FMI, como por recibir el boicot sobre cualquier propuesta. Hasta la fecha el hito más importante alcanzado por el gigante asiático es la creación del ‘New Development Bank’, un calco del FMI que solo cuenta entre sus socios con los llamados países BRICS. Un paso adelante, pero insuficiente por sí solo para ser una alternativa al orden mundial actual.

Todo parecía indicar que el AIIB correría la misma suerte, no contando entre sus fundadores con aliados estadounidenses, y por tanto quedando relegado a un segundo plano a nivel internacional. Pero, en ocasiones, cosas increíbles pasan, y el pasado 12 de marzo Reino Unido anunció que participará en la iniciativa, y como miembro fundador. Movimiento que coincide con otros (el último hace solo unos días anunciando el primer fondo monetario en la divisa china), por ejemplo proponiéndose como cámara de compensación del yuan. Parece que el dinero no entiende de patrias y si la City quiere seguir siendo lo que es debe contar con al visto bueno de las finanzas emergentes.

El martes día 31 de marzo de 2015 expiraba el plazo establecido para ser considerado miembro fundador del AIIB (plazo que fue lo suficientemente amplio teniendo en cuenta que la idea es del 2013 y la constitución formal data de octubre del año 2014), y parecía un fracaso hasta que Reino Unido se cambió de bando, algo que provocó la ira estadounidense. A partir de ahí, y en tan solo unos días, una vorágine de países aliados de Estados Unidos se apuntaron a la iniciativa convirtiéndola en un verdadero éxito. Alemania, Francia, Italia, Suiza… hasta Taiwan. E incluso el ‘archienemigo’ Japón valora participar. España también confirmó su participación el día 27.

Los estadounidenses han ejercido una fuerte presión sobre los países aliados para tratar de evitar que el AIIB tenga éxito

Estados Unidos, simplemente, ha perdido. Por primera vez no ha conseguido que un organismo con vocación internacional haya sido desestimado por sus aliados. EEUU ha tratado de retrasar lo inevitable esperando un frenazo asiático (la situación de la economía asiática sigue siendo una incógnita), lo que limitaría el poder de China para diseñar el nuevo tablero internacional, pero no lo ha conseguido. Con lo sucedido su estrategia de rechazo carece ya de sentido, pues se ha quedado solo, por lo que no cambiar su postura solo aumentaría su derrota.

Ahora las opciones norteamericanas se limitan a dos: o bien adopta una actitud neutra esperando que el AIIB no funcione correctamente (existe un elevado riesgo medioambiental, de condiciones laborales, de calidad de los proyectos, etc), o bien colabora con el organismo para, junto con sus socios, ‘occidentalizar’ en la medida de lo posible sus prácticas. Vamos, que ya no puede ganar, solo minimizar las pérdidas.

Esto sin duda marca un punto de inflexión y demuestra que está emergiendo un nuevo orden mundial con varios actores. El tablero acaba de cambiar. Se habló mucho de la caída del dólar, de que la economía estadounidense dejaría de funcionar o del fracaso de las relaciones internacionales actuales ante el auge de movimientos terroristas como el ISIS… pero en realidad ninguna potencia carece de contratiempos, y hasta la fecha han sido salvados con relativa solvencia. No esta vez: el AIIB marcará un antes y un después. Queda por ver qué tal se desarrollará China ante esta nueva responsabilidad (no será fácil),  y principalmente cómo nos influirá a nosotros. En el pasado las luchas entre potencias, explícitas o tácitas, no han sido precisamente favorables para la población… pero eso ya lo veremos en el futuro.

Perlas de Kike
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
23 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios