Dos ETFs para dominarlos a todos

Dos nuevos ETFs para invertir en el segmento de la volatilidad pueden ser la próxima revolución del sector. Se llaman VMAX y VMIN

Foto: Varios comerciantes operan en la Bolsa de Nueva York. (EFE)
Varios comerciantes operan en la Bolsa de Nueva York. (EFE)

¿Quién quiere ser millonario? Es muy fácil, basta con comprar un indicador como el VIX en mínimos y esperar a que suba. O viceversa, venderlo en máximos y esperar a que vuelva la complacencia. Como el VIX muestra la volatilidad implícita a 30 días de las opciones del S&P500, siempre revierte a la media. Así, si compramos por debajo de la media y esperamos, y repetimos el proceso una y otra vez, terminaremos siendo ricos; y si hacemos lo propio vendiendo por encima de la media lo mismo. ¿Fácil, no?

Lástima que el VIX no sea invertible, pues estamos ante un concepto y no ante un producto como tal. Por ello nuestro deseo de ser millonarios deberá esperar a que alguien consiga un producto que replique perfectamente el VIX y no nos arruine con las comisiones por el camino. Ese es el santo grial de la inversión. El unicornio blanco al que todo el mundo aspira. Si fuese posible lanzar un producto como el descrito, o incluso parecido, no duden que se convertiría rápidamente en uno de los ETPs con más éxito de toda la historia.

Para evitar desengaños diré ya que, a día de hoy, eso es inviable. Lo siento, no encontrarán en este artículo la receta para ser millonarios. Sin embargo sí hay una buena noticia, y es que dos productos lanzados en la última semana pueden convertirse en lo más cercano conocido hasta la fecha de ese santo grial aspiracional. Se trata de REX VolMAXX Long VIX Long VIX Weekly Futures Strategy ETF y REX VolMAXX Inverse VIX Weekly Futures Strategy ETF. Para simplificar de aquí en adelante les llamaremos por su nombre de pila: VMAX y VMIN.

Actualmente los productos más conocidos para invertir en volatilidad, tanto al alza como a la baja, son nombres como VXX o XIV. Dichos ETNs invierten en los futuros a un mes del VIX, teniendo por tanto cierta correlación con el indicador, pero no siendo exactamente lo mismo, pues una cosa es el VIX y otra cosa son las expectativas del VIX a 30 días, que es lo que muestran estos productos (el primero subiendo cuando lo hace la volatilidad, y el segundo subiendo cuando cae la volatilidad).

Al anterior problema hay que añadirle el ‘efecto contango’. Normalmente existe más incertidumbre y volatilidad implícita a largo que a corto plazo, por lo que productos como el VXX sufren una pérdida constante por comprar continuamente futuros ‘caros’ y venderlos ‘baratos’, lo que provoca que mantenerlos en cartera a largo plazo sea una ruina (-99,8% desde su lanzamiento). Eso sí, si compramos y existe una subida fuerte del VIX, o viceversa con productos que se beneficien de las caídas, disfrutaremos de una suculenta rentabilidad. Algo bueno tenían que tener.

Ahora bien, entre el ‘efecto contango’ y que invierten en futuros a 30 días, obtenemos como resultado dos productos que ‘hacen el apaño’ pero que no cautivan. La correlación es aceptable (roza el 0,90), por la contra la ‘beta’ es inferior al 0,50. O lo que es lo mismo, los productos existentes en el mercado ahora mismo suelen subir y bajar más o menos los mismos días que lo hace el VIX, por la contra solo consiguen capturar un 50% de sus subidas y bajadas. A falta de pan… pero no duden que un producto con una ‘beta’ más elevada (y por tanto con un comportamiento más parecido al ‘unicornio blanco’ del que hablábamos al principio) haría la delicia de los inversores.

Y es ahí cuando entra en escena el VMAX y el VMIN. El primero gana cuando lo hace la volatilidad, y el segundo al revés. Hasta ahí como un VXX y un XIV. ¿La gran diferencia? Los nuevos productos buscan tener una exposición temporal menor a través de la inversión en futuros semanales, en lugar de mensuales. A menor plazo, mayor correlación y beta, o al menos eso es lo esperable. Y es que será más probable que el comportamiento de un activo sea similar a otro si lo comparamos con sus expectativas a 15 que a 30 días.

En la siguiente gráfica pueden observar la ‘beta’ capturada por los futuros existentes del VIX. Como puede comprobarse a un plazo de 30 días el movimiento replicado sería aproximadamente del 50%, y si el plazo fuese mayor el comportamiento sería aún menos fidedigno. Por la contra, si entramos en el terreno de los ‘weeklys’ la beta aumenta de forma notoria y, por tanto, como decíamos, a menor plazo mayor similitud con el VIX.

Beta Weeklys
Beta Weeklys

 

Suena bien, aunque he de advertir que otros productos han intentado revolucionar el panorama de la inversión en volatilidad sin conseguirlo, véase la historia de VXUP y VXDN. Si fuese fácil todo el mundo lo haría, ya que existe un negocio muy jugoso en los productos de volatilidad. No solo por la cantidad de dinero con interés en la inversión, también porque a mayor similitud con el comportamiento del VIX más comisiones podrán cobrar. Por ello existe mucho interés en sacar al mercado un ‘unicornio blanco’ o algo que se le parezca, sin que hasta el momento nadie lo haya conseguido.

¿Por qué ahora es diferente? Por una parte porque su creador no es un cualquiera. Se trata de Greg King, quien fue la cabeza pensante detrás de los ETNs de Barclays (referencia en su momento en el sector), y uno de los artífices del VXX y el XIV. Ahí es nada. Greg decidió emprender una carrera por su cuenta fundando REX Shares, por ello, a pesar del desconocimiento generalizado sobre su persona y de la marca de su nueva start up de ETPs, su trayectoria le avala.

También porque VMAX y VMIN se aprovechan de los futuros semanales lanzados en julio de 2015, ya que antes no existían. Y aún es hoy el día en el que su volumen diario es bajo y, por tanto, sacar al mercado un producto que dependa del mismo resulta arriesgado. Es por ello que VMAX y VMIN no tendrán un comportamiento predefinido, siendo gestionados activamente para evitar la falta de volumen, pudiendo comprar también futuros mensuales. Eso si, siempre con una exposición temporal agregada inferior a los 30 días. He ahí su gran ventaja.

Conceptualmente tienen todo para ganar, ya que si consiguen reducir el plazo y aumentar la beta, aunque solo sea un poco, conseguirán su sitio en el mercado y Greg King seguirá haciéndose con un nombre en este difícil mundo. Quizá su mayor riesgo es que los ‘weeklys’ no proporcionen la suficiente liquidez, obligando a una gestión activa más agresiva y por tanto inesperada para los inversores. Además también podría defraudar a quien busque un verdadero ‘unicornio blanco’, ya que el contango, aunque en menor medida, seguirá presente (por tanto estamos ante productos de corto plazo). Pero a pesar de ello, estos nuevos productos mejoran lo existente y, por tanto, han nacido para triunfar. Han nacido para dominarlos a todos... al menos mientras seguimos esperando por el verdadero santo grial.

Perlas de Kike
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