¿Por qué ya no invierto en Grifols?

Cuando las empresas van bien, llega un momento en el que los empresarios no necesitan a los inversores financieros y muchos de ellos, los menos íntregros, tratan de darles esquinazo

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Avantage Fund, fondo que asesoro y en el que invierto mi patrimonio, llevaba más de 5 años invirtiendo en Grifols. Recientemente ha vendido sus acciones porque consideramos que los intereses de los directivos de la empresa ya no están alineados con los de sus accionistas. Veamos por qué.

Una de las dos sociedades mediante las cuales la familia Grifols y otros consejeros controlan la compañía cotizada es Scranton Enterprises, que posee el 8,7% de los derechos de voto de Grifols SA.

Esta sociedad es a su vez un vehículo de inversión a través del cual la familia invertía hasta ahora en empresas no relacionadas como Wallapop o el Juventud de Badalona.

No obstante, en el último año la Scranton Enterprises ha empezado a invertir en plasma, convirtiéndose en un proveedor significativo de Grifols. Ha comprado recientemente 3 compañías de plasma, dos de ellas (Haema y Biotest) a la propia Grifols.

Debemos tener en cuenta que las personas que controlan Grifols SA y Scranton son las mismas y su participación en Scranton es muy superior a la que tienen en Grifols. Es decir, les conviene dejar los beneficios en Scranton.

Tienen dos vías para transferir resultados desde Grifols a Scranton. La primera es con los precios de compraventa de las sociedades y la segunda con el precio de venta del plasma que aplique Scranton a Grifols. Las transacciones deberían realizarse a precios de mercado, de forma que sean justos para todas las partes, pero eso está bien solo en la teoría. En la práctica el rango de precios que se puede justificar es muy grande y el margen de maniobra que tienen los directivos para transferir resultados es muy elevado.

Hay que estar muy encima de los directivos de las empresas en las que se invierte y vigilar muy de cerca sus operaciones

Esta operación me recuerda mucho a la situación de otra empresa industrial española que conocí hace muchos años. Los directivos estaban creando una segunda sociedad para fabricar una línea nueva de productos. Las dos líneas de productos necesitaban de los mismos proveedores, los procesos de fabricación y gestión eran similares y se vendían principalmente a través de los mismos comercializadores.

Pregunté a uno de los directivos ¿Por qué creáis otra sociedad?, me respondió que era porque los accionistas eran diferentes. Contesté ¿Quiénes son? Y la respuesta fue que eran prácticamente los mismos menos los fondos de private equity que habían desembolsado la mayoría del dinero necesario para crear la primera sociedad. Respondí sorprendido, ¡les estáis haciendo la tres catorce! Su respuesta fue que no porque los fondos ya habían multiplicado el valor de su inversión inicial.

El caso no se me olvida porque no me puse en la piel del empresario, sino del inversor financiero, aquél que arriesga su dinero pero no participa en la gestión de la compañía. Aprendí que hay que estar muy encima de los directivos de las empresas en las que se invierte y vigilar muy de cerca sus operaciones.

Cuando las empresas van bien, llega un momento en el que los empresarios no necesitan a los inversores financieros y muchos de ellos, los menos íntregros, tratan de darles esquinazo. Los dejan fuera de futuras oportunidades de negocio que surgen gracias al conocimiento y los recursos que tienen como directivos de la sociedad.

Planta de Grifols en Parts, Barcelona. (Grifols)
Planta de Grifols en Parts, Barcelona. (Grifols)

Esto es muy relevante de cara a la valoración de las compañías porque una parte muy grande del valor que tienen las empresas es por la posibilidad de desarrollar nuevas áreas de negocio. Por ejemplo, ¿qué sería hoy de Telefónica si solamente se hubiera quedado con el negocio de telefonía fija? Habría quebrado. ¿Qué ocurriría si el negocio de telefonía móvil y de acceso a Internet (ADSL, fibra) lo hubieran desarrollado otras empresas creadas por los antiguos directivos? Esas empresas serían las que ahora generarían los beneficios.

Volviendo al caso inicial. Si los directivos de Grifols SA consideran que es una oportunidad comprar los tres proveedores de plasma (BPL, Haema y Biotest) debería hacerlo Grifols SA e integrarse verticalmente, no la sociedad en la cual ellos tienen una participación muy superior.

En caso de haber algún conflicto entre Grifols SA y alguno de los clientes de las empresas de plasma, se podría solventar de otras maneras mucho más sencillas y transparentes. Que compre temporal o definitivamente Scranton las sociedades de plasma no es, en mi opinión, una solución aceptable para los accionistas de Grifols SA.

Rumbo Inversor
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios