¿Por qué preocupa la liquidez de los fondos?

Quien mejor conoce las diferencias entre los precios de valoración de mercado de los activos son los gestores, por ello es fundamental su compromiso a largo plazo con sus fondos

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Los fondos de inversión actúan como bancos. Pueden dar liquidez de un día para otro a los partícipes porque pueden valorarse diariamente y se asume que cada día serán unos pocos los que entren o salgan de los fondos. Si todos los partícipes decidieran salir a la vez sin previo aviso, la mayoría de fondos no podrían cumplir con el nivel de liquidez que ofrecen habitualmente. Deberían cerrar (parar reembolsos) durante un tiempo (unos días o semanas serían suficientes en la mayoría de casos) para poder vender todas sus inversiones y así poder devolver el dinero a todos los partícipes.

El riesgo de liquidez que asumen no ha cambiado significativamente en las últimas décadas, pero ahora hay más consciencia del riesgo. Por ello, los reguladores están cada vez más encima de este aspecto. El riesgo de liquidez de un fondo depende de las siguientes cuatro características:

1º) Tamaño del fondo. Cuanto mayor sea el volumen de cada inversión más difícil será venderla en mercado sin afectar significativamente al precio. Para órdenes muy grandes, hasta los activos considerados más líquidos se venden con dificultad.

2º) Grado de iliquidez de las inversiones. Cuanto más difícil sean de vender los activos, más riesgo asume el fondo para cumplir con los reembolsos.

3º) Grado de diversificación. No es lo mismo que un fondo invierta en un activo difícilmente vendible un 0,8% o un 8% del patrimonio. Si saliera el 50% del patrimonio y no se pudiera vender parte de esa posición, el peso se duplicaría. Es evidente que un 1,6% en un activo ilíquido compromete mucho menos al fondo que una participación del 16%.

4º) Tiempo de reacción. Es el tiempo que transcurre desde que el gestor tiene conocimiento del volumen de suscripciones y reembolsos hasta el momento en el que se valorarán dichas entradas y salidas. En ese tiempo, el gestor debe decidir qué activos comprar o vender y realizar las operaciones pertinentes. Ese tiempo pueden ser minutos, horas, días o semanas. Cuanto mayor sea dicho espacio temporal, mejor se podrán comprar o vender los activos.

Además, hay que tener en cuenta que el riesgo de liquidez de los fondos evoluciona. En períodos de fuertes reembolsos lo habitual es que el riesgo aumente porque el gestor decida ir vendiendo primero los activos más líquidos y queden en cartera los más ilíquidos. En estos casos, la responsabilidad de cada gestor es fundamental para salvaguardar el equilibrio entre activos más y menos líquidos.

No obstante, el momento realmente grave no es cuando un fondo concreto tiene reembolsos, sino cuando disminuye abruptamente la liquidez de los mercados. Dos ejemplos son el mercado inmobiliario y el mercado de crédito (renta fija privada) en 2008. Los fondos de inversión inmobiliaria y los fondos de crédito sufrieron mucho para deshacer las carteras.

Quien mejor conoce las diferencias entre los precios de valoración de mercado de los activos son los gestores, por ello es fundamental su compromiso a largo plazo con sus fondos

En esas circunstancias, no hay apenas transacciones y las valoraciones oficiales no se corresponden con los precios mucho más bajos de las pocas operaciones que se cruzan. Por ello, quienes reembolsan pueden salir de los fondos a unos precios superiores a los que deberían, dejando a los partícipes que se quedan unas pérdidas latentes pendientes de materializar. En esa situación, en palabras de alguien que trabaja en el Banco de España, impera el “tonto el último”.

Quien mejor conoce las diferencias entre los precios de valoración y de mercado de los activos son los gestores, por ello es fundamental su compromiso a largo plazo con sus fondos. Este fue el motivo por el que hace más de 5 años me comprometí ante notario no solo a invertir más del 50% de mi patrimonio en Avantage Fund, sino también a avisar con antelación a los partícipes en caso de que quisiera modificar dicho compromiso. El objetivo es dar la garantía a los partícipes de que mi patrimonio seguirá invertido en el fondo y no podré huir sin avisar.

Si quien selecciona los activos que entran y salen de la cartera está comprometido con el fondo a largo plazo, empezará vendiendo los activos sobrevalorados para pagar los primeros reembolsos y se quedará con los que estén a precios de mercado e infravalorados. Además, si cuenta con una cartera líquida y bien valorada podrá hacer mejor los cambios pertinentes para aprovechar las oportunidades de inversión que toda crisis de iliquidez genera.

Rumbo Inversor
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