Cuando no hay activos refugio

Considero que invertir en oro es hoy en día una apuesta altamente especulativa​. Su valor dependerá de la utilidad para la sociedad de dicho metal el día de mañana

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La semana pasada me preguntó un inversor cuál era el mejor activo refugio. Él estaba pensando en tres opciones: dólar, euro y oro. Mi respuesta fue que a largo plazo el activo refugio no existe.

El dólar y el euro garantizan casi con certeza estadística que van a perder poder adquisitivo en diez años. La mayoría de los inversores no teme a la inflación, cree que es algo del pasado. Es frecuente escuchar que en un momento de recesión y sobrecapacidad no puede haber presión al alza en los precios.

Sin embargo, se nos suelen olvidar dos aspectos importantes. El primero es que los precios son una relación de valor entre dos tipos de activos (papel moneda y activos reales). Es posible que no esperemos un incremento del valor en muchos activos reales por falta de demanda, pero no solemos acordarnos de que la pérdida de valor del papel moneda es en sí misma una fuente de inflación, algo que ocurre cuando la oferta monetaria se dispara.

El segundo aspecto relevante es que, aunque haya sobrecapacidad, los precios pueden subir. Un ejemplo es el sector textil. Es capaz de fabricar más prendas de vestir de las que necesita la población mundial. Sin embargo, el precio de éstas no se va a cero o desciende drásticamente. A través de la diferenciación (mejora de los atributos que perciben los clientes), las firmas que producen estos bienes consiguen vender estos productos a precios muy superiores a los de los productos básicos y con subidas continuadas en los precios. Lo mismo ocurre con la inmensa mayoría de bienes y servicios que adquieren los consumidores (tomates, botellas de vino, coches, servicios de ocio, etcétera).

En el pasado los activos líquidos que se consideran dinero en sentido amplio (depósitos, cuentas remuneradas, bonos de alta calidad crediticia y corto plazo) han generado rentas que cubrían parcial o totalmente la inflación. Hoy estos activos, que en el pasado actuaban como refugio, generan rendimientos nulos o negativos.

Por otro lado, hace 49 años que Richard Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar en oro. No obstante, muchos inversores siguen confiando en este metal como activo refugio cuando dudan de la evolución de la economía o se quieren proteger de las consecuencias de las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales. El valor del oro hasta 1971 iba mucho más allá de su utilidad como metal o su capacidad para no deteriorarse con el tiempo. Su valor transaccional durante siglos provocó que se utilizara a menudo para atesorar patrimonio.

Teniendo en cuenta el nivel de desarrollo actual de la economía (digitalización) y de los mercados financieros, el valor transaccional del oro, su utilidad, es ínfima comparada con la del pasado. Por ello, considero que invertir en oro es hoy en día una apuesta altamente especulativa. Su valor futuro dependerá de la demanda futura. Es decir, de la utilidad para la sociedad de dicho metal el día de mañana.

En este entorno, solamente queda la opción de arriesgar el patrimonio para conservar el valor de mismo. Únicamente invirtiéndolo con el objetivo de rentabilizarlo conseguiremos preservar su valor.

Rumbo Inversor
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