Otoño de ampliaciones de capital

Todavía no hemos visto gran parte de las consecuencias del parón de primavera y del arranque posterior a medio gas

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Otoño

Esta primavera ha sido muy diferente a la de otros años para la mayoría de las empresas y, por ello, este otoño será también distinto. No creo que vuelva a haber un parón en la actividad semejante al que hubo entonces. Espero que, en líneas generales, la economía siga recuperándose a medida que seamos capaces de convivir mejor con el virus en todos sentidos.

Sin embargo, todavía no hemos visto gran parte de las consecuencias del parón de primavera y del arranque posterior a medio gas. La caída de ingresos de las compañías respecto a los del año pasado o a sus propias estimaciones previas al COVID 19 tendrá un impacto muy significativo en sus fondos propios cuando cierren las cuentas del presente ejercicio. Los empresarios son conscientes de ello, y muchos deberán buscar soluciones antes de que acabe el año.

Los dueños de las empresas harán lo posible para evitar ampliar capital diluyendo su participación. Reducirán los costes todo lo que puedan, lo cual aumenta la rentabilidad de los negocios. Después, se endeudarán lo que les permitan los acreedores y, por último, pedirán la entrada de nuevo capital por el importe mínimo posible.

Las empresas rentables son, por definición, máquinas de generar dinero. Necesitan a los inversores financieros solamente cuando nacen o cuando crecen por encima de lo que les permite su generación orgánica de caja. Después, lo más habitual, es que devuelvan los beneficios a los inversores vía dividendos. Este año ocurrirá algo inusual, muchas empresas establecidas, con modelos de negocio probados y que ya estaban devolviendo dinero a sus socios, necesitarán capital para seguir con sus planes, ya sean de continuidad del negocio o de crecimiento.

Esta situación afecta de lleno a los inversores. Por un lado, están viendo reducidos tanto sus ingresos por dividendos como el valor de mercado de sus inversiones. Además, se enfrentarán a un mayor riesgo de quiebra de las sociedades en las que han invertido. Por otro lado, se ha disparado la necesidad de capital de las empresas. Esto hace que ahora se puedan encontrar inversiones con mayor potencial de revalorización y menor riesgo.

La pandemia es una tragedia desde el punto de vista sanitario y económico. No obstante, esto no quita que, desde el punto de vista técnico, el momento actual sea especialmente interesante tanto para la medicina como para el mundo empresarial. En situaciones como la actual se aprecian mejor las diferencias entre un buen epidemiólogo, sanitario o investigador y alguien que tiene menor interés por su profesión. En el área de los negocios y las inversiones ocurre lo mismo. Las crisis no son buenas, pero generan oportunidades.

Rumbo Inversor
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