Michael Dell retoma el control, el 'sueño' no cumplido de Steve Jobs
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Ignacio Sarría

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Michael Dell retoma el control, el 'sueño' no cumplido de Steve Jobs

Los rumores finalmente se cumplieron y la semana pasada Michael Dell, fundador del tercer mayor fabricante de ordenadores del mundo, presentó una oferta pública para hacerse

Los rumores finalmente se cumplieron y la semana pasada Michael Dell, fundador del tercer mayor fabricante de ordenadores del mundo, presentó una oferta pública para hacerse con el control de Dell por 24.000 millones de dólares. La oferta, cuyo importe supone algo más de ocho veces el cash-flow operativo de la empresa, cuenta con el respaldo del fondo americano de Private Equity Silver Lake.

La operación se ha estructurado con un paquete de financiación de 14.000 millones de dólares suscritos por cuatro entidades financieras y la aportación de 2.000 millones de dólares por parte de Microsoft en forma de préstamo. Por otro lado, Dell cuenta en su balance con más de 10.000 millones de dólares en caja, de los cuales una gran parte será utilizada para financiar la adquisición.

La OPA es la mayor toma de control de una compañía cotizada liderada por su fundador y principal ejecutivo. La oferta está sujeta a la aprobación del consejo y a la posibilidad de recibir ofertas competidoras en las próximas semanas, algo que parece poco probable teniendo en cuenta la singularidad de la operación liderada por su fundador: cuenta con un 16% de las acciones, siendo el mayor accionista, y por lo tanto cualquier operación de toma de control tiene que contar con su consentimiento.

Michael Dell, no solo es un admirado emprendedor sino que es un tipo ambicioso y dispuesto a tomar riesgos, y ha decidido invertir 700 millones de dólares adicionales de su patrimonio para demostrarle al mundo que la compañía que lleva su nombre sigue siendo una historia de éxito.

Según uno de los analistas con más experiencia en Sillicon Valley, Steve Jobs estuvo dándole muchas vueltas a una operación similar cuando decidió volver a Apple para restructurar la compañía que el mismo fundó. Este tipo de operaciones no son sencillas de ejecutar y requieren no solo saber gestionar complejas situaciones de conflictos de intereses entre accionistas y ejecutivos, sino contar con las circunstancias de mercado adecuadas para implementarlas. 

A lo largo de la última década el precio de las acciones de Dell ha caído un 80%, lo que no ha pasado desapercibido para Silver Lake para convencer a su fundador de tomar el control de la compañía y excluirla de Bolsa, e implementar los cambios necesarios para reconducir uno de los iconos tecnológicos de los años ochenta.

Los ejecutivos de Silver Lake llevan varios meses negociando con Michael Dell para que lidere la operación, donde el fundador recuperaría el control con una participación del 60%, y el fondo de Private Equity obtendría una participación minoritaria a cambio de una inversión de 1.400 millones de dólares.

El creciente apetito de los inversores por invertir en préstamos y en bonos corporativos en búsqueda de atractivos rendimientos ha ayudado a los bancos suscribir el mayor paquete de financiación para una operación de este tipo desde el estallido de la crisis financiera en 2007, lo que ha permitido estructurar la oferta.

Adicionalmente, Microsoft ha decidido asociarse a Dell suscribiendo un préstamo de 2.000 millones de dólares, lo que le garantiza una relación especial con uno de los mayores fabricantes de ordenadores y por lo tanto cliente de sus sistemas operativos, aportando un respaldo industrial a la operación.

En 1997 fue también Microsoft quien llegó a un acuerdo estratégico con Apple para desarrollar software de forma conjunta e invertir 150 millones de dólares a cambio de una participación minoritaria y, a la vez, respaldar a Steve Jobs que acaba de volver para restructurar la compañía que fundó, y cuya valoración se multiplicaría por más de cien en la recuperación corporativa más exitosa jamás llevada a cabo.

Si la operación se completa, Michael Dell retoma el control absoluto y sustituirá los quebraderos de cabeza para satisfacer a los inversores disgustados por la decepcionante evolución de la acción y ansiosos de recibir dividendos, por la estrecha vigilancia de los bancos y Silver Lake para recuperar su dinero y obtener plusvalías.

Michael Dell lo tiene muy claro y prefiere jugársela con los bancos y el Private Equity. Si la operación sale bien, será la jugada perfecta, probablemente uno de los pocos sueños que el genio Steve Jobs no pudo cumplir, hacerse con el control accionarial de Apple a finales de los noventa.