Y aún así llegaban a Benidorm...

En casi todos los reportajes que hacen en televisión sobre los años 60 ponen una imagen que representa el espíritu de la época: un Seat 600

En casi todos los reportajes que hacen en televisión sobre los años 60 ponen una imagen que representa el espíritu de la época: un Seat 600 cargado hasta los topes de gente y de maletas de una familia de no sé cuántos miembros que se van de vacaciones.

Para un economista como el que firma este “post” el asunto tiene un punto añadido, y es que el padre de familia del reportaje es precisamente un economista, un gran profesor de la facultad cuyo nombre no mencionaré por respeto a su familia. Yo no lo tuve de profesor, pero si utilicé su libro de texto. Era francamente bueno. De esos que te animan a estudiar macroecoeconomía. Afortunadamente, el profesor en cuestión recibió muchos premios -yo he asistido a alguna cena en que se le concedieron- y, cosa extraña en nuestro país, se reconoció su tarea.

Lo que no está claro es si se valoró su capacidad de enfrentarse a los retos y/o de jugar al “Tetrix”, porque  el caso es que este hombre se subía en aquel 600, metía a su numerosa familia, más un cerro de maletas, y salían todos en dirección a la costa. Y llegaban. En las imágenes del NO-DO se veían ambas cosas, así que hay pruebas. Y lo más increíble: tanto en las imágenes de la salida como en las de llegada se les ve muy sonrientes.

Cuando pienso en las economías de los países avanzados pienso en el profesor y su familia: iban cargados hasta arriba, pero llegaban. Lo mismo que las economías avanzadas: cargadas hasta arriba de deudas, pero creciendo. España no, pero España es, como en los sesenta, diferente. Como me fastidia cuando dicen que la crisis es internacional y que los gobernantes no podían hacer nada. Sí, internacional fue, sí, ¡pero ninguno fue tan incompetente como para comprar todas las papeletas!

Pero volviendo a la posibilidad de avanzar incluso en un 600 con diez maletas y seis personas a bordo, mucha gente no entiende cómo pueden subir las bolsas en un mundo endeudado hasta la cejas. Hasta una agencia de calificación avisa a los EE.UU. de que podrían revisar la calificación de su deuda. Pero, mientras tanto, el Dow Jones sube un 9% en el año, que está muy bien si tenemos en cuenta que todavía estamos a mitad del ejercicio, y un 100% desde marzo de 2009, que se dice pronto. Los que siguieron el consejo de  bancos y cajas y se creyeron que sus depósitos al 4% eran un chollo, se han perdido el “rally” y no entienden cómo ha ocurrido. La respuesta es sencilla: al igual que la familia de nuestro afamado economista pudo llegar a Benidorm  cargado de niños y maletas, las economías endeudadas pueden crecer si siguen la estrategia adecuada.

Y es que, además, no queda otra: o Madrid en agosto, o la playa. O el estancamiento y el hundimiento presupuestario o salir adelante. Afortunadamente el Sr. Bernanke, presidente de la Reserva Federal, lo entendió. Algún día se valorará su tarea. Facilitó las cosas a los mercados y a las empresas norteamericanas para que pudieran salir del agujero. El Sr. Trichet no lo entendió y sigue sin entenderlo, y por eso gran parte de Europa se quedará en la cuneta de la recuperación, con España a la cabeza. Pero hacen falta muchos “Trichets” para que un alemán no llegue a Benidorm. O para que un francés acepte vivir peor.

En un mundo cargado de deudas había dos salidas: arrimar el hombro o hundirse en la miseria. El banco central más importante del mundo lo entendió. La economía avanzada más dinámica, EE.UU., lo entendió y se puso manos a la obra. No ha dejado de recuperarse desde inicios de 2009. Los alemanes lo entendieron. No han contado con la misma ayuda de los bancos centrales, ¿pero quién para una locomotora alemana cuando el destino ha sido fijado?

Una parte del mundo occidental decidió coger el toro por los cuernos y tirar “p´alante”, y por eso las bolsas han subido tanto desde el año 2009. Lo mejor de la fiesta ha pasado, por supuesto, ya que las bolsas descuentan escenarios futuros y ya han descontado que el 600 llegaría a Benidorm, pero afortunadamente la tendencia alcista no ha acabado. No acabará hasta que todo el mundo sea consciente de que se puede crecer y que las empresas pueden ganar dinero incluso en una economía endeudada. Es más, hay que crecer porque se necesita dinero para pagar deudas. Y como afortunadamente mucha gente sigue obsesionada con el 4% -que ahora ya es un 3% y mañana será 2,5%- queda margen de subida porque queda tanta liquidez como escepticismo. Esto acabará el día en el que no quede dinero en depósitos al 3%, pero para eso queda cierto margen de tiempo (y de subida).

Viendo las imágenes del profesor y su familia unos pensarían que no sería capaz de llegar a su destino y otros que sí. Pues lo mismo ha ocurrido en los mercados: unos pensaron que, cargadas de deudas, las economías desarrolladas no serían capaces de crecer, ni sus empresas generar beneficios. Se quedaron en Madrid al abrigo del aire acondicionado (el 4% anual). En cambio, los que apostaron porque el 600 llegaría a Benidorm han obtenido un 100%  en la parte de renta variable de su cartera (revalorización del SP 500 desde marzo de 2009 hasta hoy). A veces lo que importa no es el coche ni la carga. A veces lo que importan son las personas. Y, por el momento, un norteamericano o un alemán siguen siendo capaces de llegar a Benidorm cargados de maletas.

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