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El QE no es suficiente: hay que remangarse
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Víctor Alvargonzález

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El QE no es suficiente: hay que remangarse

En mi opinión, el programa de inyección masiva de liquidez que está llevando a cabo el BCE – QE para los amigos - es como un analgésico: ayuda a mantener vivo el flujo del crédito en el sistema

Foto: Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. (Reuters)
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. (Reuters)

Estaba un día contándole ideas grandiosas y llenas de creatividad – eso pensaba yo, claro – a un jefe que tuve que, después de escucharme educadamente, me dijo: “Todo eso está muy bien Víctor, pero en los negocios también hay que remangarse”.

No soy de los que critica al BCE. Más bien al contrario. Creo que a un enfermo hay que darle cuidados paliativos. Un analgésico no cura, pero ayuda. En mi opinión, el programa de inyección masiva de liquidez que está llevando a cabo el BCE – QE para los amigos - es como un analgésico: ayuda a mantener vivo el flujo del crédito en el sistema y evita que el problema – el anémico crecimiento europeo y sus consecuencias - sea peor. Pero no va a la raíz del mal. Es más: basar el tratamiento en analgésicos es lo que han hecho los japoneses durante décadas, lo que ha llevado a su economía a una situación surrealista que ha convertido al país en un auténtico “yonki” no ya de los analgésicos, sino de la deuda pública. Si no fuera porque es Japón – una de las mayores tasas de ahorro y de ahorradores del mundo - ya habría generado una crisis financiera de enormes dimensiones.

Para ser justos, también hay que aclarar que el BCE tiene una misión muy concreta y específica, un “mandato”, que se resume en un párrafo: “mantener la estabilidad de precios en la zona euro, entendida como una inflación cercana al 2%”. Y no podemos criticar a un señor por hacer su trabajo: la inflación de la eurozona está en el -0,1% y la subyacente – que aguanta mucho mejor – está en el 0,9%, pero lleva años a la baja. Podemos eliminar los bancos centrales si los consideramos innecesarios. Podemos reducir sus objetivos de inflación. Podemos cambiar sus objetivos. Pero no podemos mandarles que mantengan la estabilidad de precios y luego criticarles por usar los medios que tienen a su alcance para hacerlo. Sobre todo cuando se les encomienda solucionar algo que no depende sólo de ellos.

No podemos mandarles que mantengan la estabilidad de precios y luego criticarles por usar los medios que tienen a su alcance para hacerlo

Aclarado esto, lo que también está claro es que no podemos curar al enfermo usando sólo grandes dosis de analgésicos y encima pretender que vaya a funcionar. Por no hablar de los efectos secundarios. Eso es lo que están haciendo los políticos, especialmente en Europa: eluden su responsabilidad y esperan que el BCE nos lleve al crecimiento fabricando billetes y comprando bonos.

Europa es el caso más llamativo, pero el problema es global. Llevamos años de relajación monetaria y lo más que se ha conseguido es que EEUU crezca al dos y pico por ciento. Y eso que es Norteamérica, el paradigma del dinamismo económico y financiero. La economía global necesita algo más que fabricar billetes, especialmente ahora que el último bastión del crecimiento no monetario – China y las economías emergentes – se ha estancado. Los políticos tienen que remangarse. Y mojarse. Y los votantes, exigirlo.

Como verán si siguen leyendo, aunque suene prepotente no lo es: lo que hay que hacer para volver al crecimiento económico es sencillo. El problema es que hay que tener las narices - muchas - para hacerlo. Y visión al menos de medio plazo.

Para empezar hay que dejar de obsesionarse con alcanzar un objetivo de inflación y dejar de basar todo en los bancos centrales, que ya han hecho lo que han podido.

Lo que hace falta es que la gente tenga dinero en el bolsillo. Y tranquilidad respecto al futuro para que lo gaste. El objetivo debe ser el crecimiento de los ingresos personales y la estabilidad en el desarrollo empresarial. Cuando la gente tiene dinero en el bolsillo y ve estabilidad en el empleo gasta y la economía crece. Así de sencillo… de decir, claro. Pero por algo hay que empezar y nada como tener claro a dónde se quiere llegar.

Cuando la gente tiene dinero en el bolsillo y ve estabilidad en el empleo gasta y la economía crece

La economía es la ciencia que estudia la asignación de los recursos escasos. “Ergo”, una buena política económica es la que asigna bien esos recursos. Asignar los recursos públicos – esos que “no son de nadie” según la exministra Calvo – a educación, sanidad, cobertura social básica o transporte público tiene toda su lógica. Pero a partir de ahí, si tenemos claro el objetivo principal, el resto de partidas de gasto e inversión son cuestionables y susceptibles de redirigirse a nuestro objetivo número uno: dinero en el bolsillo (lo que técnicamente se denomina “ingresos personales)

También he dicho en alguna ocasión que sería más efectivo que los billetes que fabrica el BCE fueran al bolsillo de los consumidores que a comprar bonos. De lo cual reconozco que se benefician nuestros clientes, pero se beneficiarían mucho más de una economía sana y en crecimiento. Y esos billetes que se fabrican también deben ir a la PYMES.

Alguien argumentará: el BCE no puede hacer eso. No van a montar una ventanilla para dar dinero al personal. No, por supuesto. Pero puede obligar a otros a que lo hagan: condicionar la ayuda que presta a los gobiernos para reducir sus costes de financiación (comprándoles masivamente su deuda pública) a que todo ese dinero vaya a bajar impuestos (de verdad, no bajadas cosméticas). Asimismo, el BCE debería comprar mucha más deuda corporativa -y no precisamente la de las grandes empresas - en lugar de ayudar tan descaradamente a los gobiernos a mantener su endeudamiento.

Porque ¿de qué sirve facilitar el crédito si las empresas no venden porque los particulares no compran? ¿De qué sirve llenar el sistema de dinero si no llega a los consumidores o si finalmente llega la gente lo guarda bajo el colchón porque no ve nada claro el futuro?

La innovación y el apoyo a empresarios y emprendedores es la otra “pata” del plan. Sería injusto quitarle a la Fed su mérito en que EEUU vaya mucho mejor que Europa - pleno empleo y crecimiento moderado pero sostenido -, pero sin duda ha tenido mucho que ver el hecho de que es una economía dinámica que premia a los emprendedores. Pregúntense porque surgen allí todas las grandes empresas del futuro, como Tesla, Amazon, Google, Airbnb, etc., Y compárenlo, por ejemplo, con la información del FMI de que España es uno de los países donde se ponen más trabas a la creación de empresas (por no hablar de decenas de legislaciones, “mordidas” legales e ilegales y un ambiente nada amable en general para las PYMEs, incluso con un gobierno teóricamente pro empresa)

No se alcanzan grandes metas sin hacer grandes sacrificios. De algún sitio tiene que salir el dinero para bajar impuestos y facilitar la innovación y el desarrollo empresarial. Pero tampoco se cura un cáncer sin pasar por la quimio y la radioterapia. Hay que haber vivido de cerca el resultado de una curación para comprender los beneficios del sacrificio. Ahí tienes una persona que estaba postrada y ahora es una persona nueva, alegre y llena de vitalidad. Así que si miles de enfermos anónimos - y sus familiares -, personas normales que han tenido el coraje para sacrificarse y luchar ¿no es lícito pedirle el mismo sacrificio - y visión de Estado - a los políticos y a la sociedad en su conjunto? Porque no se engañen: el cáncer no se cura con aspirinas.

Estaba un día contándole ideas grandiosas y llenas de creatividad – eso pensaba yo, claro – a un jefe que tuve que, después de escucharme educadamente, me dijo: “Todo eso está muy bien Víctor, pero en los negocios también hay que remangarse”.

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