Cómo explotará la burbuja de los bonos europeos

He recomendado vender por prudencia, ante lo surrealista de las cifras y por miedo a los políticos europeos. Y porque soy de los que prefiere que el último euro lo gane otro

Foto: Burbujas. (Reuters)
Burbujas. (Reuters)

Llevo años oyendo que no hay que invertir en bonos soberanos, especialmente si son de la eurozona o de Japón. Y llevo los mismos años viendo cómo suben ambos. Ha sido uno de los “rallys” más largos y rentables de la historia, sobre todo el de la Eurozona.

Me he perdido el de los bonos japoneses, pero quienes hayan seguido mis consejos le habrán sacado un gran partido a la inversión en deuda pública y corporativa de la eurozona (también vía fondos de renta fija) Sólo ante el último subidón de los bonos alemanes, que han superado cualquier nivel imaginable, he decidido - y recomendado - realizar beneficios.

No creo en la inminencia de la explosión de la burbuja y por eso mantengo la renta fija corporativa en mis recomendaciones, pero, dado el año tan bueno que está teniendo, no creo que acabe 2016 con bonos europeos en cartera. Finalmente voy a entrar en el grupo de los que llevan años anunciando el fin del mundo en el mercado de bonos – aunque con unos años de diferencia - así que voy a tener que ir buscándome una excusa por si luego siguen subiendo y yo ya estoy fuera.

No creo en la inminencia de la explosión de la burbuja y por eso mantengo la renta fija corporativa en mis recomendaciones

Bromas aparte, sí que creo que hay una burbuja en los bonos. La diferencia que mantengo con los que los abandonaron hace tiempo está en que creo que las burbujas financieras son como las olas cuando se hace surf: se les puede sacar mucho partido antes de que rompan. Y hay otra diferencia: creo que esta ola romperá por un motivo muy diferente al que pronostica la mayoría. Creo que se romperá como consecuencia de una mejora significativa en la economía, no al contrario.

Veo caras de sorpresa en la grada del “consenso”. Eso me tranquiliza. Estoy llegando a la conclusión que a más cara de incredulidad e incluso desprecio te ponen, mejor es la idea que propones. Es como si a base de años en la profesión la gente perdiera frescura y todo lo que sonara a no estar dentro de la manada deba ser descartado sin miramientos. Pues aprovecho para lanzar un consejo a los jóvenes que entren ahora en esta profesión: a más descartada sin miramientos una idea, mejor puede resultar.

En los países desarrollados los tipos suben cuando la economía se anima, y más todavía si crece con fuerza y de forma consistente

Pero volvamos a lo importante: ¿cuándo entrarán en pánico los inversores que tienen títulos con rentabilidad negativa? Pues cuando suban los tipos de interés (*) ¿Y cuándo suben los tipos de interés? ¿Lo hacen cuándo hay recesión y “mal rollo” en la economía o cuando “va bien”? La respuesta es que en los países desarrollados los tipos suben cuando la economía se anima, y más todavía si crece con fuerza y de forma consistente. Justo el escenario contrario al que vivimos en Europa desde que empezó la crisis. En otras palabras: el precio de los bonos se desplomará cuando salgamos de la crisis.

El proceso será muy simple. Pongamos un inversor institucional – el gestor de un plan de pensiones, por ejemplo - que tiene unos bonos que dan cupón y otros que no y que encima al vencimiento no le van a devolver todo lo invertido (rentabilidad negativa). Si suben los tipos de interés perderán valor todos, pero hay unos que seguirán pagando cupón y que reintegrarán lo invertido cuando llegue el vencimiento, lo cual siempre es un alivio, mientras que otros no sólo perderán valor sino que a vencimiento no recibirá lo invertido.

La “buena” noticia es que la explosión no parece inminente porque el escenario de mejora económica –y consecuente subida de tipos- queda muy lejos

En ese escenario ¿Qué hará nuestro desgraciado gestor? Es obvio: soltará los bonos que compró con rentabilidad negativa como si quemaran. Y como hay más de diez billones de dólares en esa tesitura es fácil intuir que puede pasar cuando todos los gestores en situación similar busquen la salida como un solo hombre.

Yo he recomendado empezar a vender simplemente por prudencia, ante lo surrealista de las cifras y por miedo a los políticos europeos. Y porque soy de los que prefiere que el último euro lo gane otro. Pero la “buena” noticia es que la explosión no parece inminente porque el escenario de mejora económica –y consecuente subida de tipos- queda muy lejos. La economía europea no tiene ninguna pinta de mejorar, sino más bien lo contrario (cortesía de Brexit), como ocurrió en Japón. Pero la economía es cíclica y hasta la europea podría cambiar de dirección. Cuando eso ocurra, usted no querrá tener bonos en cartera.

(*) Cuanto más bajan los tipos de interés, más se gana en “renta fija” (bonos) No porque nos paguen más cupón. Se gana porque se revalorizan los títulos que hemos adquirido. Ejemplo: imagínense lo que vale ahora un bono alemán comprado hace tres años cuando ofrecía un cupón anual del 3%. Ahora un bono similar (con vencimiento a diez años) ofrece el 0,04%. Ud. no lo vendería por el mismo precio que le costó. El mercado tampoco.


 


 

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