Qué hemos aprendido en 2018

Más que hablar de lo que han hecho los mercados en 2018, que al final es algo que aporta más bien poco, pensemos en qué nos han enseñado

Foto: Foto: Reuters.
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Los mercados no dejan de ser un reflejo de la vida y en la vida lo importante de los errores no es cometerlos -es imposible no equivocarse nunca-, lo importante es aprender de ellos para no repetirlos. Así que más que hablar de lo que han hecho los mercados en 2018, que al final es algo que aporta más bien poco, pensemos en qué nos han enseñado.

La primera lección es de primer curso de mercados financieros (aunque estas cosas no las enseñan en la EFPA): “No te enfrentarás a la Reserva Federal de los Estados Unidos”. Si la Fed está por la labor de que suba la bolsa o el precio de los bonos, subirán. Mientras consideró que había que reanimar la economía y situarla en el camino de la recuperación, no ha tenido inconveniente en que se 'calentaran' los mercados. Al contrario que los gobernantes europeos, que piensan que las bolsas son solo un asunto de 'ricos' y les trae al pairo que suban o bajen, en EEUU todo el mundo es consciente de que la bolsa es un importante mecanismo de financiación de las empresas y que además su buena marcha fomenta el consumo y la inversión por parte de los ciudadanos. Y que si se quiere ayudar a las empresas es bueno ayudar a las bolsas.

Pero este año han cambiado las prioridades de la Reserva Federal. Su preocupación ha pasado a ser que la economía se recaliente y genere inflación. Les preocupa especialmente el nivel de pleno empleo –bendita preocupación- y piensan que va a provocar una espiral de incrementos salariales, uno de los orígenes habituales de los procesos inflacionistas.

Aunque personalmente creo que se equivocan y que la realidad económica actual no es la misma que los años sesenta, este artículo no va de polemizar va de aprender. Así que no nos plantearemos qué parte de revolución digital, globalización, subida del dólar, guerra comercial o caída del precio de las materias primas no han entendido. O su influencia desinfaccionista. Cuando dijeron en sus actas que querían alcanzar un tipo de interés 'neutral' del 3%, a mí se me encendieron todas las alarmas y así lo comenté desde estas páginas. Si con los tipos al 2% empezaron los problemas, era fácil imaginar qué podía pasar si decidían llevarlos al 3%. En realidad no creo que lleguen tan lejos, pero estar muy expuesto al mercado era ir contra la Reserva Federal. Y ya se ha visto cuál es el castigo por ir contra los designios de la Fed.

Este año también hemos aprendido el valor de las coberturas. A veces no es necesario vender las posiciones de riesgo, entre otras cosas porque vender siempre es complicado (por el 'timing'). De hecho, en los mercados se dice que lo complicado no es comprar, que lo complicado es saber cuándo vender (tampoco se explica esto en los cursos de capacitación profesional). Aunque no es fácil, lo ideal es 'cubrir' parcialmente la cartera, inlcuyendo en la misma un activo que pueda moverse con cierta independencia respecto de la renta variable. Este año esa cobertura ha sido el dólar y hemos aprendido algo que ya sabíamos que era útil en los coches: que es mejor llevar amortiguadores que no llevarlos.

Finalmente, hemos aprendido a valorar la importancia de las comisiones en los fondos de inversión. O más bien de los excesos que se practican en nuestro país. En un entorno de tipos de interés cero, una comisión del 1% en un fondo monetario o de renta fija de corto plazo garantiza una pérdida de 1% en el año. Así, para empezar a hablar. De hecho es peor, por la miríada de comisiones adicionales. Los tipos de interés cero han actuado como cuando baja la marea y se descubre al que no lleva bañador. En nuestro caso se descubre a quien se pasa varios pueblos con las comisiones (la inmensa mayoría de los fondos).

Para el año entrante habrá que buscar fórmulas para no tener en cartera productos que te garantizan perder un 1,50% a cambio de pagar una comisión de gestión del 1% (y unas cuantas más). ¿Surrealista? Sí, pero es la realidad de la inversión conservadora en España. Los fondos conservadores se están convirtiendo en 'garantizados inversos': te garantizan una pérdida pagando encima una comisión de gestión. Cosas de los oligopolios, donde los intereses creados cuentan con protección política para que no entren productos competitivos como los ETF. Los oligopolios son malos, también en finanzas. Otra cosa que hemos aprendido.

Que pasen unas felices fiestas.

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