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Atención al efecto rebote de las sanciones en el medio y largo plazo
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Víctor Alvargonzález

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Atención al efecto rebote de las sanciones en el medio y largo plazo

Se habla poco del efecto que producen las sanciones a Rusia sobre la economía europea. Pero de lo que no se habla casi nada es del efecto de esas sanciones a medio y largo plazo

Foto: Indicador Ibex 35 en la bolsa de Madrid
Indicador Ibex 35 en la bolsa de Madrid

Se habla poco del efecto que producen las sanciones a Rusia sobre la economía europea. Dudar de su efectividad o señalar el daño que hacen en Europa no es políticamente correcto. Pero de lo que no se habla casi nada es del efecto de esas sanciones a medio y largo plazo, que es precisamente el más importante.

Éramos pocos quienes pensábamos que las sanciones iban a hacer más daño al sancionador que al sancionado. Y todavía menos los que nos atrevimos a decirlo (y como era de esperar fuimos quemados en la hoguera de Twitter). Pero ahí están los datos: el euro está por los suelos, mientras que el rublo está por las nubes. La inflación europea disparada, la de Rusia no es nada excepcional para sus estándares. De hecho, en Rusia están bajando los tipos de interés mientras Europa se prepara para una importante subida. La balanza comercial rusa muestra récords históricos, mientras que las de Alemania o Italia, grandes economías exportadoras europeas, se desploman (pese a la debilidad del euro, que en teoría mejora la competitividad de nuestras exportaciones).

El consenso daba por hecho que las sanciones funcionarían y que en un mes la economía rusa estaría inmersa en una gran depresión. Como si Putin no llevará años preparando su guerra (y sus defensas). Ahora el consenso da por hecho que ya hemos visto todos los posibles efectos secundarios negativos de las sanciones (eso quienes admiten que los hay). Mi opinión es que solo estamos viendo la punta del iceberg - es decir, el efecto a corto plazo - pero no la parte de abajo o efecto a largo plazo, que es el que se va a producir si las sanciones se mantienen en el tiempo. Y tampoco creo que se estén valorando suficientemente los beneficios económicos que tiene para China el divorcio de Europa y Rusia.

Foto: Tienda de H&M en Nueva York. (Reuters/Mike Segar)

Para empezar y, créanme, sin entrar en consideraciones políticas (personalmente creo que cualquier razón que pudiera tener Rusia la perdió cuando invadió un país soberano), hay una realidad incontestable, y es que esta situación ha provocado un matrimonio de conveniencia China – Rusia que será enormemente beneficioso para China.

La pareja Rusia - China es el “perfect fit” para China. Económicamente, no hay nada más importante para China que el suministro a gran escala de materias primas, petróleo y gas. Y ahora lo tendrá garantizado y a precio de saldo. Por si esto fuera poco, va a sustituir a occidente como proveedor tecnológico de Rusia.

Ya sea en el terreno industrial o en el militar, en cuestiones tecnológicas, China no está muy por debajo de Estados Unidos. Y lo que no tiene, lo copia. Ahora China incrementará sus ventas de tecnología a Rusia en detrimento de Estados Unidos y Europa y Moscú irá cambiando su dependencia tecnológica de occidente por su dependencia de China, lo cual le da a esta última más poder sobre Rusia. Un ejemplo: antes de las sanciones, Rusia no aceptaba que China le pagara el petróleo y las materias primas en yuanes. Ahora sí (lo que por cierto también ayudará a mantener la cotización del yuan).

Foto: Barron's.

Nuestra recomendación para inversores que miren a largo plazo es que no pierdan de vista a China. Cierto, China llevaba tiempo fuera de nuestras recomendaciones, tanto por su económicamente dañina gestión del COVID como por los problemas de sus empresas inmobiliarias. O la masoquista guerra del estado con los empresarios. Los dos primeros problemas siguen ahí y sugieren actuar con prudencia, pero mirando a largo plazo a China le ha tocado la lotería con el divorcio de Rusia y occidente.

Tampoco se está valorando suficientemente el daño a la esposa despechada (Europa). Piensen fríamente como pensará ahora un empresario que tenga la posibilidad de montar una industria en cualquier lugar del mundo: ¿cuál es la seguridad que tiene en Europa en cuanto al suministro energético? Mientras Rusia utilice el grifo del gas como arma, es imposible garantizar precios y suministros estables de energía en Europa. Y, aunque a todos nos gustaría, no se puede sustituir el gas ruso por energías limpias en un plazo corto del tiempo, especialmente si se ha descartado la energía nuclear.

Nuestra misión como asesores financieros no es ser políticamente correctos, sino ser realistas para el beneficio de nuestros clientes

Las consecuencias económicas también se convierten en consecuencias financieras. Por mucho que suba los tipos de interés el BCE, su capacidad de control sobre los principales componentes de la inflación europea actual, es decir, la energía y los alimentos, es muy reducida. No olvidemos que si se encarece el transporte también se encarecen los alimentos. Por si esto fuera poco, el efecto rebote de la sanciones debilita al euro, lo cual es un elemento inflacionista adicional (nos sale más caro todo lo que compramos en dólares, incluido petróleo y gas). Y lo del euro puede ser un círculo vicioso: a peor va la economía europea, más cuidado tiene que tener el BCE a la hora de subir los tipos de interés y, en consecuencia, más diferencial de tipos con Norteamérica, ergo, más debilidad del euro.

Nuestra misión como asesores financieros no es ser políticamente correctos, sino ser realistas para el beneficio de nuestros clientes. El primer paso realista que dimos fue al empezar la invasión, recomendando reducir significativamente el peso de la renta variable europea. El segundo vendrá si el efecto rebote de las sanciones va a más (ya diremos cómo). El tercer paso realista es más con visión de medio y largo plazo y consiste en no perder de vista a China.

Se habla poco del efecto que producen las sanciones a Rusia sobre la economía europea. Dudar de su efectividad o señalar el daño que hacen en Europa no es políticamente correcto. Pero de lo que no se habla casi nada es del efecto de esas sanciones a medio y largo plazo, que es precisamente el más importante.

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