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Asesórese bien si no quiere tropezar dos veces en esa piedra
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Víctor Alvargonzález

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Asesórese bien si no quiere tropezar dos veces en esa piedra

Vuelven las entradas masivas a fondos de renta fija, lo cual tiene lógica, puesto que ahora se compra barato y se aseguran altos tipos de interés de cara al futuro

Foto: Dos asesores reunidos miran el ordenador. (iStock)
Dos asesores reunidos miran el ordenador. (iStock)

En el primer trimestre del año, las entidades financieras informaron que lo que más habían colocado entre sus clientes eran fondos de renta fija de medio y largo plazo. Directamente a los clientes o colocándolos en las carteras que gestionan para ellos.

En lo que va de año, los fondos de renta fija de medio y largo plazo han tenido el peor periodo de su historia, con caídas entre el 10% y el 15%, a veces incluso más. Bastante más si incluimos en el cálculo el último trimestre de 2021. El motivo: la subida de los tipos de interés. Cuando suben los tipos de interés de los bonos, cae el precio. Por ejemplo, si un bono a 10 años da un 1% de rentabilidad y seis meses después un bono de la misma calidad crediticia y mismo vencimiento ofrece un 3%, obviamente el primero, el del 1%, vale menos, puesto que da menos cupón y el plazo de vencimiento es muy parecido. Por eso existe una relación proporcional inversa entre los precios de los bonos y los tipos de interés.

Foto: inflacion-mercados-renta-fija-bra

¿Significa eso que bancos, gestoras de carteras, sociedades de valores y todos sus agentes desconocen este hecho fundamental de los mercados? No lo creo. O espero que no. ¿Y por qué no se recomendó a la gente fondos monetarios, que no ganan, pero tampoco pierden, en un entorno así? Mucho me temo que fue porque casi no dejan comisión. Los ingresos de los asesores no independientes dependen de las comisiones que les ceden las gestoras por colocar sus productos. Es un nuevo y triste ejemplo de cómo la falta de independencia en el asesoramiento afecta a la rentabilidad. En esta ocasión, a la rentabilidad de los inversores más conservadores, que son los que normalmente tienen más renta fija en las carteras.

Ahora llega la segunda parte, que va a ser como poner la otra mejilla, aunque en este caso más por dejar de ganar que por perder. El lunes pasado este diario publicaba que vuelven las entradas masivas a fondos de renta fija, lo cual tiene lógica, puesto que ahora se compra barato y se aseguran altos tipos de interés de cara al futuro. A lo mejor en algunos casos es un poco pronto, pero al menos es una idea de inversión razonable y profesional mirando al largo plazo.

Luego miras cuáles son los fondos que se están colocando y se te cae el alma a los pies: según explica la CNMV, las suscripciones en fondos de renta fija “se concentran en fondos de bajas duraciones, o con estrategias de comprar y mantener la cartera a vencimiento”. ¿Así que la oportunidad está en comprar fondos de renta fija de medio y largo plazo porque han caído como consecuencia de la subida de tipos y lo que se está colocando son fondos de baja duración, es decir, de corto plazo? Si fuera algo temporal y como “aparcamiento”, especialmente en aquellas zonas geográficas donde todavía no sabemos dónde tocará techo la inflación, sería lógico. Pero ya sabemos que los bancos y sociedades de valores no suelen ofrecer un servicio de seguimiento. Una vez te colocan algo, no te llaman luego para que vendas cuando llegue el momento adecuado.

Foto: Montón con monedas de euro. (iStock)

No quiero especular sobre el motivo por el que está ocurriendo esto, pero sí creo que hay que advertir a los inversores de que podrían estar incurriendo en un alto coste de oportunidad como consecuencia de un mal asesoramiento. Porque, si en el futuro bajan los tipos de interés de los bonos porque se modere la inflación, los que verán como mejora su valoración serán los fondos de renta fija de medio y largo plazo (por el mismo motivo por el que bajaron cuando subieron los tipos, pero a la inversa).

Luego la noticia nos dice que otros que se venden como rosquillas son los fondos de comprar y mantener hasta el vencimiento. Ofrecen un determinado tipo de interés anual a condición de que mantengas el fondo durante X años (lo que garantiza por varios años el cobro de comisiones para el asesor/vendedor). Pero resulta que cualquier persona puede comprar ahora mismo un bono español vencimiento a cinco años y obtener un cupón —tipo de interés— del 2,50%, o uno italiano al 3,40%, que es exactamente lo que tienen “dentro” esos fondos a vencimiento. O puede comprar fondos de inversión que lleven bonos a 10 años cuya rentabilidad es del 3% y 4% respectivamente y no hay que mantenerlo 10 años, se puede vender cuando se quiera.

Y, si queremos ahorrar mucho dinero en comisiones, podemos utilizar un ETF, que es un fondo cotizado y que se puede vender o comprar en minutos. Y ya rizando el rizo y contando con el asesoramiento adecuado, puedes comprar un fondo de renta fija o un ETF global que incluya tanto deuda pública como privada con un cupón interno cercano al 5% en bonos de muy alta calidad crediticia.

Foto: Torres de monedas de euro. (iStock)

Pero lo más importante: tanto comprando los bonos directamente como si utilizamos un ETF o un fondo de inversión, si en los próximos años bajaran los tipos de interés, subiría el precio de los bonos, lo que generará una plusvalía que podremos materializar si queremos, cosa que no podremos hacer en un producto a vencimiento (porque no podemos vender, o podremos vender, pero pagando una fuerte comisión). Y, ojo, porque, si bajan los tipos de los bonos, se gana mucho más con la plusvalía que con el cupón; es decir, que nos perderemos lo mejor.

Como colofón, resulta que estos productos a vencimiento se están colocando en carteras gestionadas. Es decir, que las entidades cobran, por un lado, una comisión de gestión por “empaquetar” una serie de bonos —gestión sofisticada que requiere una gran habilidad financiera— y luego cobran por la gestión de esa cartera en la que han colocado el producto, sea de ellos o de una entidad que les deja una buena comisión. Todo muy edificante.

Dentro de unos años, esto se verá como un nuevo ejemplo de cómo la falta de independencia y de asesoramiento objetivo no es solo un problema ético, sino también algo que afecta, y mucho, a la rentabilidad. Si pueden, eviten tropezar dos veces en esa piedra.

En el primer trimestre del año, las entidades financieras informaron que lo que más habían colocado entre sus clientes eran fondos de renta fija de medio y largo plazo. Directamente a los clientes o colocándolos en las carteras que gestionan para ellos.

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