Antes de invertir en tecnología piénselo siete veces

Nuevas tecnologías de la información: suelen ser inversiones con altísimo riesgo de perder todo lo invertido, pero que si van bien, los beneficios pueden ser muy elevados comparado con la inversión

Foto: Juan Gómez Bada
Juan Gómez Bada

Hoy en día no es difícil tener familiares o amigos emprendedores que te proponen participar en el capital de un proyecto empresarial que utiliza nuevas tecnologías de la información. Suelen ser inversiones con altísimo riesgo de perder todo lo invertido, pero que si van bien, los beneficios pueden ser muy elevados comparado con la inversión realizada. Algunas de estas inversiones llegan a cotizar en bolsa unos años después. Para entonces el riesgo suele ser menor porque el modelo de negocio se ha probado y ha funcionado. No obstante, cuando se invierte en bolsa en este tipo de empresas hay que considerar otras peculiaridades que hacen que a menudo estas alternativas de inversión sean peores en términos de rentabilidad/riesgo que otras empresas cotizadas.

Aspectos que hay que tener en cuenta:

1) No se fíe de la rentabilidad pasada. El vertiginoso ritmo de crecimiento de la valoración de la empresa antes de la salida a bolsa no es un motivo para invertir. El momento de la empresa es otro y el precio al que cotiza ya incluye el éxito del modelo de negocio y probablemente descuente elevados crecimientos.

2) El argumento de muchos inversores para apostar por tecnologías es que se trata de negocios de futuro. Probablemente la demanda aumente con elevadas tasas de crecimiento, pero también es muy posible que haya una mejor manera de prestar ese servicio o producto.

3) La tecnología es un sector que siempre está de moda. Es algo que nos fascina como consumidores y como inversores. Nos gusta presumir de los nuevos productos e inversiones. Por ese mismo motivo el precio de las acciones de este tipo de empresas suele ser alto comparado con su valor intrínseco actual y su potencial.

4) Una empresa que ha crecido y alcanzado una elevada cuota de mercado muy rápidamente estará probablemente en un sector con pequeñas barreras de entrada en las que un competidor pueda repetir ese crecimiento disminuyendo los costes o mejorando el producto. Por otro lado, aunque esa empresa logre mantener su cuota de mercado, un aumento de la competencia puede hacerle reducir los márgenes muy significativamente.

5) El ciclo de vida de los productos y servicios de una compañía tecnológica suele ser mucho más corto que el de una empresa tradicional. Por ello, los múltiplos sobre beneficios u otras variables operativas a los que debiera cotizar tendrían que ser más bajos. Solamente aquellas empresas que tengan la capacidad para innovar desarrollando constantemente nuevos productos y servicios serán capaces de mantener los beneficios en el tiempo.

6) La valoración de los analistas suele ser demasiado alta porque incluyen coeficientes de crecimiento muy altos. Dichos crecimientos pueden cumplirse a 2 o 3 años vista, pero no a mayor plazo. Frecuentemente se valoran estos activos con crecimientos a perpetuidad.

7) Se puede producir mucho más fácilmente que en otros sectores una disrupción tecnológica que tire por la borda el esfuerzo y dinero invertido en los productos o servicios actuales. Muchas veces se introducen productos o servicios de nueva generación en el mercado que hacen desaparecer otros a través de una mejor aplicación de una tecnología existente.

Con todo esto no pido que no se apueste por la innovación o no se invierta en tecnología, sino que se haga con cabeza. Antes de invertir en bolsa en estos activos conviene pensar en los riesgos que tiene asociados y de los que muchas veces no somos muy conscientes. Dejo dos ejemplo:

Nokia en 2007 era el líder mundial en la venta de teléfonos móviles y llegó a capitalizar más de 100.000 millones de euros en bolsa. Su imagen y cuota de mercado eran envidiables. Parecía imposible que un competidor le pudiera desbancar a medio plazo de su posición privilegiada. La aparición del Iphone de Apple cambió las cartas. Hoy la capitalización de Apple supera los 700.000 millones de dólares y la de Nokia no llega a los 25.000 millones de euros.

Otro caso es Bodaclick. Con un modelo de negocio innovador creció muy rápidamente, salió a bolsa en 2010 y en 2014 entró en concurso de acreedores.  Aparecieron en su mercado otros competidores con modelo de negocio similar al suyo pero con menor estructura de costes y mejoraron el valor para los clientes.

Termino señalando que, en el momento actual, ningún sector está muy alejado de las tecnologías de la información ni se encuentra al margen de los riesgos indicados. La revolución tecnológica que vivimos está provocando profundos cambios de comportamiento en los consumidores en todos los sectores. Por ello, es fundamental analizar siempre los aspectos mencionados e invertir en empresas con la flexibilidad suficiente para adaptarse a los cambios que se puedan producir en la demanda de sus productos y servicios.


*Juan Gómez Bada, asesor de Avantage Fund

Tribuna Mercados

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