Dinero, mercados y el coronavirus

No parece muy prometedor lo que nos queda, aunque esta muy en nuestro carácter la reacción a la adversidad, cuando se nos aprieta demasiado. A lo mejor nos sorprendemos

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Saldremos de esta eso seguro. Ahora la clave será ver como sale cada único de autoestima, de motivación y de estado de salud física y patrimonial. Vendrán las calificaciones, surgirán nuevos héroes y caerán algunos villanos. Unos como Macron, Cuomo o el mismo Almeida. Otros como Trump, Johnson y posiblemente Sánchez.

Los mercados anticiparon rápido. El dinero es pillo y rápido de reflejos. En dos semanas los “hedge funds”, cortos y largos, ya habían calculado la cuantía de las pérdidas con una agilidad y exactitud insólita. Las previsiones de crecimiento económico rodaron muy rápido las primeras semanas. Sin necesidad de calculadoras, las estimaciones de ralentización económica pasaron del -10% trimestral a anual. Las estimaciones de paro, especialmente en USA, la primera economía del mundo pasaría de pleno empleo al 10% de paro. Todo invitaba a correcciones de entre el 20 y 30%. Y asi fue…

No funcionaron los refugios tradicionales. Sólo el oro en parte, aunque ya venia de antes, pero ni el dólar, ni el petróleo, en caída libre, ni siquiera la renta fija soberana que ya venía de tipos negativos, ni las materias primas. ¿Y dónde fue el capital? Pues a las bolsas, de vuelta ya a valoraciones más convencionales, y con mejores rentabilidades por dividendo para el inversor sediento de “yield”. Aun así las dudas permanecen y los malos augurios, si permanecen, acabaran en el mercado.

Lo que no está descontado es la siguiente fase. ¿Punto de inflexión de la crisis? ¿Nuevos brotes?? ¿Donde quedara las resaca? ¿ Nueva inflación por inundación de dinero? ¿Déficits inflados? Ante todo tipo de apuestas, en el mejor de los casos, esta será la mayor recesión desde año 1929 y la gran depresión.

Y surgirán nuevos líderes. Algunos por su capacidad de prever, comunicar y anticipar la información. Ya nos lo contó Merkel a principios de marzo, y también Macron, y el propio Almeida, en su primera ráfaga de medidas contundentes en todo lo que limitaba su autoridad. También nos lo cuenta Mario Cuomo en sus veladas nocturnas. Serán lideres de aunar, no de dividir. También serán más empáticos y sensibilizados con la sanidad pública y otros aspectos del estado del bienestar que se han puesto de manifiesto y que harán un ejercicio de futurismo lógico a cien años vista en la línea de juval noah Homo Deus, y su tesis sobre la inmortalidad, las nuevas inquietudes de los jóvenes y de los que vienen.

Y surgirán nuevos líderes. Algunos por su capacidad de prever, comunicar y anticipar la información

Pues bien, USA seguirá tirando del carro. Sea el propio Trump o el mismo Biden. Es muy posible que con un déficit inflado, un paro galopante y una gran recesión encima, sea el ultimo el que gane en noviembre, si los índices de popularidad se le mantienen todavía. La crisis dejara una marca negativa en el rostro de Trump ya que se presentó como Mesías cuando realmente se necesitaba un hombre capaz de gestionar crisis, como había hecho en el mundo de la empresa anteriormente.

Aquí en España la historia se complica porque llegábamos más tocados, con un déficit ya del 100%, un altísimo nivel paro y un gran giro a la izquierda en la política. No nos ha ayudado mucho a nuestra autoestima las declaraciones de holandeses, incluido el NY Times en su última portada, ni la prensa mundial. Los mercados no pueden estar contentos. No parece muy prometedor lo que nos queda, aunque esta muy en nuestro carácter la reacción a la adversidad, cuando se nos aprieta demasiado. A lo mejor nos sorprendemos.

*Rafael Salama Falabella es licenciado en Economía e Historia por la Universidad de Tufts (Medford, Massachussets).

Tribuna Mercados
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