Apuestas online sobre la economía mundial

Las economías más capitalistas, adoctrinadas por el mismísimo Adam Smith, se disfrazan transitoriamente de keynesianas e intervienen los mercados, la sanidad, los colegios...

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Ya lo dijo John Maynard Keynes, “Los mercados funcionan solos, pero, para cuando lo hagan, ya estaremos muertos”.

Semanas de mucha agitación con el coronavirus. Los mercados bursátiles, especialmente el norteamericano, recuperan gran parte de su casi 40% perdido las primeras semanas. Admirable la reacción, calculadora en mano, de los inversores y “hedge funds” en la crisis. También sorprende la proactividad de los bancos centrales. Las economías más capitalistas, adoctrinadas por el mismísimo Adam Smith, se disfrazan transitoriamente de keynesianas e intervienen los mercados, la sanidad, los colegios, además de su política monetaria, incluso alguna utilizando sus medidas extremas “WAR ACT” en el caso de Trump, interviniendo la mayor cárnica del mundo, Tyson Foods, para garantizar suministro.

¿Sera una recesión en “V” de vuelta rápida o será una “U” de recesión larga? ¿Quién se equivoca? Las noticias sobre el virus se agilizaron y su interpretación también. Las apuestas originales llegaron a la conclusión de que el mundo dejaría de crecer hasta una caída del PIB de entre un 7 y un 12 por ciento de media adaptando este crecimiento a cada país, incluso algunas se adaptaron en mayor o menor cuantía a las empresas. Y acertaron a falta de más información sobre el impacto de la epidemia. Dijeron entonces que sería una “V” y que sería una recuperación rápida de los mercados protagonizada e impulsada por las “techs” norteamericanas, no tan afectadas por la crisis, y de mucho peso en los índices bursátiles.

Pero algo nos indica que la cosa puede ser distinta. Si replicamos y aprendemos del modelo asiático que lleva meses de anticipo, la recuperación será lenta. Como destaca ‘The Economist’ en su última portada, la tesis del 90 por ciento puede ser complicada. La normalidad tardará en volver, o en algunos casos no volverá, ya que algunos hábitos cambiarán para siempre. El turismo, el consumo, el deporte, ya no se rigen por los mismos parámetros. Se acabará con la expansión de la epidemia, pero no con la crisis económica.

En USA se disparan las alarmas después de que hoy se haya convertido en el epicentro del virus con algo más de 55.000 fallecimientos. Después de apelar a la reacción heróica y despreciar a los demás, Europa incluida, Trump empieza a darse cuenta de la dimensión del cataclismo. Interviene el petróleo sin éxito, la sanidad pública y el “Medicare”, con 27 millones de habitantes sin asegurar. Siendo el país que más gasta en sanidad (más del 15% de su PIB) el despropósito es grande. La crisis caerá mal repartida e inminentemente encima de lo más necesitados, que serán los primeros en irse al paro. También Warren Buffet, que declaraba 50.000 millones de pérdidas el mismo viernes, alude a que esto no será igual y que pone fin a sus inversiones en aerolíneas para siempre. Aunque también señala con el dedo “nunca apuesten contra los Estados Unidos” (never ever ever bet against the United States).

¿Y que pasará en España? El tiempo dirá. Salimos retratados y regañados. Contrasta la laxitud inicial con la bestial reclusión a la que fuimos sometidos. Si no fuera por nuestros socios, al igual que Italia, la cosa sería muy grave y el diagnóstico aún más. Nuestros socios del norte nos amortiguan parte del impacto y nos ayudan a salir comprando nuestros activos y nuestra deuda. Pero esta dudosa actuación en tiempos de crisis no ha engañado a nadie y mientras que algunos índices mundiales se han recuperado casi íntegramente, el Ibex sigue cayendo un 26 por ciento desde principio de año, siendo el peor indicador del mundo. Una nueva generación de estudiantes que han acabado sus estudios “online” saldrá a un mercado laboral con más de 20 por ciento de paro ante un panorama muy desolador (-25% inversión y -28% exportaciones) sabiendo también los mayores que la gente no volverá pronto a los estadios ni a los bares. Pero Adam Smith también apostaría por una fase de ajuste y una recuperación, aunque tampoco sabría darnos más detalles sobre la receta ni los plazos. Aunque saldremos de una recesión que nunca dejamos atrás….

Tribuna Mercados
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