Banca privada y gestión de activos, sector con buenas perspectivas pese a las apariencias
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Banca privada y gestión de activos, sector con buenas perspectivas pese a las apariencias

A pesar de la situación tan compleja que vivimos, hay atractivo en el sector, en el que, año tras año, se promueven nuevos proyectos empresariales, en su mayoría independientes

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(iStock)

*Ana Benítez es socia de finReg360 y Marta Laborda es asociada de finReg360

El sector de banca privada y gestión de activos está cambiando rápidamente, tanto en el número de actores que prestan servicios de inversión como en el tipo de entidades que interviene.

Al finalizar 2017, en España, 171 empresas de servicios de inversión (ESI) estaban registradas en la CNMV. Hoy, prestan estos servicios 33 ESI menos. Por el contrario, desde 2017 se han constituido en España 14 sociedades gestoras de instituciones de inversión colectiva (SGIIC) y más de 47 sociedades gestoras de entidades de inversión colectiva cerradas (SGEIC). ¿Qué está pasando en el sector? ¿A qué se deben estos cambios?

Foto: Imagen de la Bolsa de Madrid. (EFE)

La regulación ha afectado, y mucho, al modelo de negocio de la prestación de servicios de inversión.

Por un lado, se han incrementado los costes de las entidades por las complejas obligaciones que tienen para relacionarse con sus clientes; por ejemplo, la necesidad de grabar las llamadas telefónicas o de entregar información personalizada sobre costes y gastos. Por otro, las nuevas obligaciones sobre incentivos y transparencia han modificado la forma en la que las entidades prestan estos servicios, promoviendo el asesoramiento sobre inversiones y la gestión de carteras en detrimento de actividades de la mera comercialización de instrumentos financieros. También han dificultado la viabilidad de modelos de negocio basados en la intermediación de renta fija o de emisión de análisis financiero.

En un sector donde las redes bancarias han influido mucho en la captación de clientes, es difícil que los grandes bancos pierdan cuota de mercado, aún más con bajos tipos de interés, por lo que las áreas de banca privada y gestión de activos contribuyen significativamente a las cuentas de resultados de las entidades financieras.

Lo que también parece claro es que la presión en los márgenes está provocando una carrera por incrementar cuota de mercado que se traduce en un proceso de consolidación muy fuerte, con importantes adquisiciones en el mercado, además de las fusiones.

placeholder Ana Benítez
Ana Benítez

En cualquier caso, si analizamos los datos, se pueden extraer varias conclusiones.

En concreto, las empresas de asesoramiento financiero, conocidas por sus siglas, EAF, han resultado las más perjudicadas durante los últimos años. El número de EAF se ha reducido casi en un 20 %, frente a las 171 EAF inscritas en el registro oficial de la CNMV en 2017, hoy constan solo 138.

Además, por una parte, al ser las entidades de menor tamaño carecen de una escala suficiente para ser eficientes. Por otra, recordemos que las EAF son un tipo de ESI autorizada solo para prestar el servicio de asesoramiento en materia de inversión. Por tanto, el cliente debe acudir a otra ESI o entidad de crédito para materializar la recomendación emitida por la EAF, lo que les supone una debilidad comercial importante. Esto hace que el cliente, en ocasiones, decida recurrir a una única entidad para los dos pasos.

En este contexto, las EAF están solicitando la transformación en agencia de valores para poder prestar los dos servicios y así ofrecer a los clientes un servicio completo y obtener mayores ingresos. Asimismo, si tenemos en cuenta que la línea entre el asesoramiento y la gestión es muy fina, con frecuencia este tipo de entidades pasan de prestar asesoramiento a IIC o a carteras particulares a gestionarlas directamente. Esto supone obtener la autorización para prestar el servicio de gestión de carteras y, por lo tanto, tener que transformarse en agencia de valores.

placeholder Marta Laborda
Marta Laborda

Esto se corrobora si analizamos los datos del resto de ESI, pues, desde el año 2017, ha crecido el número de agencias de valores inscritas en el registro oficial de la CNMV, que ha pasado de 48 a 57, mientras que el número de sociedades de valores se ha mantenido constante en el tiempo. El incremento de agencias de valores se debe sobre todo a que es un tipo de licencia financiera que puede prestar todos los servicios de inversión (excepto la negociación por cuenta propia) con unos requisitos de recursos propios y medios humanos y organizativos menores que los de otros competidores. De hecho, a pesar de las fusiones y adquisiciones a las que hacíamos mención, es probablemente la licencia más adecuada para distribuir instrumentos financieros.

Por el lado de los fabricantes, el número de SGIIC y SGEIC también se ha incrementado notablemente tanto para fondos tradicionales (donde el crecimiento es menor por la enorme oferta existente) como en productos alternativos, sobre todo del capital riesgo, donde se observa un fuerte crecimiento por la apuesta de las autoridades europeas y nacionales ar potenciar canales alternativos para la financiación de las empresas y por el apetito de los inversores a diversificar sus carteras y obtener rentabilidad no correlacionada con los mercados.

Todo lo anterior denota, a pesar de la situación tan compleja que vivimos, el atractivo del sector, en el que, año tras año, se promueven nuevos proyectos empresariales, en su mayoría independientes. Todos tenemos que aplaudir que así sea, pues ello contribuye a un sector con más competencia, lo que sin duda se traduce en la mejora de los servicios y de los precios.

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