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Un año decisivo para los criptoactivos
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Un año decisivo para los criptoactivos

La UE ha decidido poner fin a la pérdida estructural de competitividad digital que arrastraba desde hace dos décadas y pretende ahora recuperar el liderazgo tecnológico perdido

Foto: Foto de archivo: Reuters/Edgar Su
Foto de archivo: Reuters/Edgar Su

Desde la llegada de Ursula Von der Leyen a la presidencia de la Comisión Europea, las iniciativas para el desarrollo del llamado Mercado Único Digital se han disparado. De entre las seis grandes orientaciones políticas definidas al comienzo de su mandato, destaca especialmente la iniciativa Una Europa adaptada a la era digital.

Como señaló la presidenta, «del sector digital depende nuestro éxito o fracaso». A la vista de los vertiginosos avances en la materia logrados en los últimos años por EEUU y China, la UE ha decidido poner fin a la pérdida estructural de competitividad digital que arrastraba desde hace dos décadas y pretende ahora recuperar el liderazgo tecnológico perdido. Pero, a diferencia de los anteriores, la UE pretende lograr su ventaja competitiva en el mercado global mediante un modelo de regulación inteligente.

Por ello, las instituciones europeas han diseñado un ambicioso plan regulatorio y de inversiones que pretende incentivar un rápido y resiliente desarrollo de la economía que permita hacer frente a los enormes retos que se plantearán en los siguientes años, precisamente con motivo del crecimiento exponencial de la tecnología. Una de las palancas de dicho desarrollo pasa por la transformación digital de determinados sectores estratégicos, entre ellos el financiero.

Foto: Foto de archivo: Reuters Opinión

De entre las cuestiones que suscitan interés en el regulador financiero, los criptoactivos ocupan un capítulo especial. Lo que fue inicialmente concebido como una única moneda digital (ya existen más de 10.000 monedas virtuales en todo el mundo) cuyo propósito era eliminar la intermediación financiera y sustituir a la banca tradicional, ha terminado por mudar sus objetivos hacia aplicaciones más amplias. Y es que el carácter verdaderamente innovador de Bitcoin no procede de su naturaleza (no) monetaria, sino de blockchain, una tecnología que puede destinarse a muy diversos usos: servicios de pago, optimización de los servicios de almacenamiento de la nube, suscripción de smart contracts, lanzamiento de ICOs (Initial Coin Offering), registro de propiedades y patentes, transparencia en la Administración, ciberseguridad, desarrollo del internet de las cosas.

Pese a que han transcurrido trece años desde que se inventara Bitcoin y todavía no se haya logrado un consenso sobre su regulación, todo indica que el año 2022 puede convertirse en un punto de inflexión regulatorio del que cabe esperar un subsiguiente desarrollo de los criptoactivos.

Diversos hitos apuntan en esta dirección. El primero, la implementación del paquete de medidas sobre finanzas digitales anunciado por la Comisión Europea en septiembre de 2020. Entre sus diversas propuestas legislativas, destaca especialmente el ‘Reglamento MiCA’, por el que se pretende crear el primer marco regulador armonizado sobre criptoactivos por medio de su clasificación conceptual y la imposición de normas adecuadas para su emisión y uso. Se ha dicho que esta propuesta -que, aunque todavía en trámite de elaboración, será previsiblemente aprobada durante 2022-, es una respuesta regulatoria europea al debate político suscitado por Libra, la criptomoneda lanzada por Facebook (ahora Meta) en junio de 2019.

La UE al fin ha comprendido el papel esencial que pueden jugar las 'criptos' en la digitalización de los servicios financieros

En la misma línea, el futuro Reglamento de infraestructura DLT (tecnología de contabilidad distribuida) favorecerá el desarrollo de proyectos innovadores en el marco de un entorno regulado de pruebas y mediante la colaboración público-privada, en un sentido parecido a la llamada ‘Ley Sandbox’ aprobada en nuestro país el año pasado.

Se espera asimismo una revisión de la normativa europea de servicios de pago, en parte debido precisamente a que la vigente no contempla el progreso generado por las tecnologías de contabilidad distribuida y blockchain.

Por último, el Banco Central Europeo puso en marcha el pasado julio el proyecto Euro Digital, a fin de estudiar la viabilidad de lanzar una emisión de un CBDC (Central Bank Digital Currency) que, en caso de resultar favorable, emitiría el propio BCE. La fase de investigación se prolongará durante aproximadamente dos años.

Por ello, debemos celebrar que la UE haya comprendido por fin el papel esencial que pueden jugar los criptoactivos en la digitalización de los servicios financieros, así como el enorme potencial de esta última, en palabras del propio BCE, para satisfacer una demanda de los consumidores todavía desatendida. Desde el Mercado Único Digital hasta el Reglamento Europeo de Protección de Datos, las medidas contra la ciberdelincuencia, el copyright, la ‘invención’ del derecho al olvido o las inminentes leyes de servicios y mercados digitales, la legislación aprobada por la UE nos ha erigido en líderes regulatorios mundiales para las cuestiones digitales.

Foto: Foto: Reuters/Dado Ruvic

Sin embargo, es innegable que, hasta ahora, el modelo regulatorio europeo se ha demostrado insuficiente para construir una Europa soberana tecnológicamente y, por ello mismo, partimos de una situación de desventaja para lograr provecho de los desafíos digitales que se avecinan.

Con todo, la UE está decidida a seguir incentivando nuestro crecimiento tecnológico sin renunciar a la ley como elemento compensador y garantía de una tecnología que ponga al ciudadano en el centro y que favorezca una economía justa y competitiva que reparta adecuadamente los costes de la transición digital.

El reto es considerable: el acierto en la legislación y las políticas públicas que se adopten con relación al mundo de los criptoactivos condicionará en buena medida la capacidad de Europa de favorecer la innovación y alzarse como líder tecnológico del mañana.

*Miguel Ferre, Senior Partner Kreab; Ignacio Gomá, Associate Director Kreab.

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