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El mundo se atasca en un estrecho
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Guillermo Santos Aramburo

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El mundo se atasca en un estrecho

Los vientos de guerra siguen lastrando el apetito por el riesgo y hacen caer a las Bolsas y a los mercados de renta fija y mientras el Dólar sigue ganador. La culpa de todo ello: lo angosto de un estrecho

Foto: Un barco turco lograr pasar por el estrecho de Ormuz. (EFE/Tasnim News)
Un barco turco lograr pasar por el estrecho de Ormuz. (EFE/Tasnim News)

El conflicto no está avanzando según el guión previsto y los riesgos geopolíticos se mantienen al alza ya que la intensidad de la guerra continúa escalando y adoptando nuevas formas, con Irán lanzando ahora ciberataques. Ganar la guerra ya no significa un cambio de régimen, sino más bien la reapertura del estrecho de Ormuz.

¿Qué es Ormuz?

Situado entre Omán e Irán, el estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con las aguas abiertas del océano Índico y constituye la única vía marítima para las exportaciones de petróleo de la región. De los 77 millones de barriles de crudo producidos cada día a nivel mundial, en el primer trimestre de 2025, 14 millones atravesaron el estrecho de Ormuz según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Este corredor es vital para la seguridad energética de Asia, especialmente para China (37,7% del total que transita), India (14,7%), Corea del Sur (12,0%) y Japón (10,9%). Por el contrario, Estados Unidos ha reducido significativamente su dependencia de este paso que representa solo el 2,5% del volumen total del estrecho de Ormuz.

Además, analizando fríamente las consecuencias de una subida continuada del precio del crudo, debemos aceptar que cada día que el estrecho de Ormuz permanece cerrado aumenta el riesgo de una recesión mundial – ahora mismo altamente improbable -, ya que las restricciones en el suministro se extenderían más allá del petróleo a los alimentos, los productos químicos, los metales, la ropa y los semiconductores.

Consecuencias hasta ahora

Así las cosas, el crudo Brent ha superado los 100 dólares por primera vez desde agosto de 2022, con Irán amenazando además con mantener el estrecho cerrado y, podría ser, colocando minas.

Además, se dispara la volatilidad del mercado bancario mundial debido sobre todo a movimientos adversos del mercado de bonos por los miedos inflacionistas y a algún síntoma de congestión en el mercado de deuda privada estadounidense. Las Bolsas, por su parte, en su caída se han situado algo por debajo de sus niveles de comienzo de año.

La economía iraní no para de deteriorarse y la población se encuentra en una situación de carencia y sufrimiento extremos. Como expresaba hace unos días Alex Fusté, economista jefe de Andbank, aunque pueda pensarse que se trata de una economía semicerrada - en muchos aspectos casi medieval, estimo -, la volatilidad del mercado de divisas le está golpeando con fuerza: “el Rial iraní cotizaba en enero a 42.000 Rials por USD y estos últimos días ha saltado a 1.318.400 Rials por USD”. Irán necesita divisas para importar bienes esenciales, insumos industriales, medicamentos, componentes y alimentos; pero tras la destrucción de su moneda, acceder a divisas extranjeras en las cantidades necesarias para mantener esas compras es una quimera. Esto, para el régimen de los ayatolas, representa una amenaza corrosiva que erosiona su capacidad de gobernar, contener el malestar y preservar su control. No olvidemos que la población de Irán se acerca a los 100 millones de personas.

En esta línea, recordaba F. del Pino Calvo Sotelo en su última columna que, en estos momentos, “Irán es perfectamente consciente de que el paso del tiempo aumenta el peso de su potentísima espada de Damocles económica. Para el siniestro régimen iraní, aguantar es ganar. Finalmente, el aumento del precio del petróleo y el desvío de recursos militares (finitos) al Golfo Pérsico convierten a Rusia en la gran beneficiada a corto plazo”.

Diversificación y visión de plazo

Más allá de la volatilidad del corto plazo, insisto, como en mis recientes columnas, que es importante mantener la calma, elevar la visión de plazo y tener en cuenta que, en el pasado, los conflictos bélicos se han superado con cierta rapidez recuperando los precios de los activos financieros buena parte o todo el terreno perdido y generado buenas oportunidades de compra, como muestra, el siguiente cuadro elaborado por Banca March:

Fuente: Bloomberg

Como en tantas ocasiones les he contado en este foro, aprendamos de las lecciones del pasado, mantengamos la calma y centrémonos en la fórmula mágica: diversificación y plazo.

*Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital AF AV

El conflicto no está avanzando según el guión previsto y los riesgos geopolíticos se mantienen al alza ya que la intensidad de la guerra continúa escalando y adoptando nuevas formas, con Irán lanzando ahora ciberataques. Ganar la guerra ya no significa un cambio de régimen, sino más bien la reapertura del estrecho de Ormuz.

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