Caramba, el boom inversor en España tiene truco
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Caramba, el boom inversor en España tiene truco

Como dice mi amigo Antonio Rubio, los datos no se discuten ni los principios se negocian. No vamos a ser nosotros, por tanto, quienes neguemos desde Valor Añadido

Como dice mi amigo Antonio Rubio, los datos no se discuten ni los principios se negocian. No vamos a sernosotros, por tanto,quienes neguemos desde Valor Añadido una realidad incuestionable: tras meses de veto absoluto, España se ha convertido en destino inversor para fondos y particulares de medio mundo en busca de gangas tanto industriales como inmobiliarias ofinancieras. No frena el flujo ni el esfuerzo denodado de los dirigentes del PP por quebrar un principio sagrado a nivel internacional: el de la seguridad jurídica. Las reformas son definitivas hasta que dejan de serlo, y aquí paz y después gloria.El que venga que arree, que son lentejas: si quieres las comes...

Es evidente que tiene que haber una razón de peso para que los comités de inversiones de algunos de los mayores inversores a nivel mundial -caso de los BlackRock, los PIMCO, los Blackstone o los Carlyle de turno- hagan la vista gorda ante la falta de un requisito tan imprescindible y preliminar para su toma de decisiones, el único sobre el que se puede construir un escenario de desembolsos, rentas, amortizaciones y enajenaciones razonable, como esla estabilidad legal. Sincausa fundada, no se entiende tal dejación, la verdad. Y, como no podía ser de otra manera, la hay. Vaya que si la hay.

Fíjense en el dato. Allá por el cénit de la burbuja crediticia en 2007, el capital riesgo a nivel mundial contaba, al tipo de cambio actual, con 565.000 millones de euros para hacer adquisiciones, en un momento en el que las operaciones se multiplicaban, muchas de ellas hiperapalancadas. De hecho, se produjeron transacciones por un importe equivalente: 570.000 millones (Financial Times, "Private equity keeps $787bn of powder dry", 26-11-2013). Pues bien, los comparables actuales son 580.000 y 228.000 respectivamente. Los deals se han reducido por debajo de la mitad pero, en 2013, el dinero disponible es el mismo. Existeun problemadoble: de oferta (oportunidades) limitada y demanda (disponible) elevada. La presión por activar ese dinero a un rendimiento razonable es ingente. Que viva España…

Más aún si tenemos en cuenta dos elementos adicionales ni mucho menos baladíes.

En primer lugar, hay en toda inversión en private equity un horizonte temporal fijado de antemano que, al menos en mi época, era siete más dos, esto es: en siete años el fondo debía haber invertido y desinvertido con la expectativa de rentabilidad prometida y, en todo caso, se dejaban dos años adicionales para aquellas ventas que se resistieran. Teniendo en cuenta los ciclos de maduración de los proyectos, puede que esa liquidez no llegue a ponerse nunca en funcionamiento, afectando al retorno esperado.

Pero es que, además, el modelo de retribución de un capital riesgo tradicional se basa, todavía, en un esquema 2+20, es decir: una comisión del 2% sobre los fondos bajo gestión como running fee y una adicional del 20% sobre el rendimiento neto de cada transacción completa. Obviamente, sin mover la pasta, difícilmente se justifica el primero. Y sin rotación de cartera, no hay bonus que valga, ni modo de forrarse. Es perentorio generar actividad donde sea y como sea, dentro de unos parámetros políticos, económicos, sociales y, sobre todo, financieros razonables.

Una de las formas más evidentes de salvar ambos problemas es subir por la escalera del riesgo desde el escalón de lo fundamental hasta el del oportunista, que garantiza resultados rápidos si se compra bien. Desde ese punto de vista, para aquellos que se ven en una tesitura como esa, los activos españoles se han convertido, gracias a su bajada de precios y a la estabilización de la percepción financiera soberana, en un sanador objeto de deseo.

Es verdad, por tanto, que España está de moda. Como lo están muchos otros mercados, especialmente de la periferia europea. Miren, si no, Grecia. Se ha reducido la prima de riesgo regional una vez salvado el euro por la campana de Draghi. Poco a poco las cosas van volviendo a su cauce, más en el ámbito de la economía financiera que de la real, y eso lleva aparejado que el dinero, miedoso por naturaleza, se asome a nuestra ventana de manera cada vez más osada. Pero no nos engañemos, la pasta abunda y España no es la excepción, sino parte de la norma de quienes, ansiosos de rentabilidad, buscan en nuestro territorio la forma de materializarla limpia y rápidamente.

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