Así se vende España en el exterior: dos documentos claves

Coincide en el tiempo la publicación de dos documentos clave en la web Invest in Spain del Ministerio de Economía y Competitividad para entender cómo se está

Foto: El secretario de Estado de Comercio del Ministerio de Economía y Competitividad, Jaime García-Legaz. (EFE)
El secretario de Estado de Comercio del Ministerio de Economía y Competitividad, Jaime García-Legaz. (EFE)

Coincide en el tiempo la publicación de dos documentos clave en la web Invest in Spain –del Ministerio de Economía y Competitividad– que sirven para entender cómo se está promocionando la inversión foránea en nuestro país desde el negociado que dirigen Luis de Guindos como titular de la cartera y Jaime García-Legaz en su condición de secretario de Estado de Comercio.

El primero de ellos, elaborado por el Instituto de Comercio Exterior, es una presentación de Power Point de 111 páginas en inglés que responde al encabezamiento “Spain: your partner in Europe”. Toda una declaración de intenciones.

Recorrer sus páginas supone recuperar la esperanza en nuestro futuro gracias a la extensa descripción que realiza de las fortalezas y oportunidades de la economía española para el capital extranjero. Así, se entretiene en cuestiones como la internacionalización de la actividad, reforzada por la vía de la necesidad en los últimos años; su condición de hub ideal para el desarrollo de operaciones tanto en Latinoamérica como en el Norte de África y el Arco Mediterráneo; las ventajas en términos de concesión de residencia para inmigrantes foráneos que cumplan determinados requisitos; la existencia de un parque de infraestructuras sin parangón a nivel mundial; los incentivos fiscales asociados a la implantación en nuestro territorio; las actuales condiciones laborales, educativas y fiscales y, finalmente, la identificación de oportunidades en sectores concretos.

Una presentación, insisto, que ayuda a creer en nuestras posibilidades por más que incluya elementos discutibles, especialmente por lo que a las reformas acometidas por el Gobierno y sus efectos, la presión fiscal que sufre el ciudadano o el carácter dependiente de la Administración de algunas de las industrias destacadas, se refiere. Aun así, merece la pena entretenerse en ella por la pléyade de cuadros que incorpora, válidos para cualquiera que quiera hacer patria.

El segundo informe es, si cabe, más interesante ya que ha sido elaborado por el colectivo Multinacionales por la Marca España y se denomina “Factores positivos para la inversión extranjera en España”­­. Se trata, en este caso, de un formato estándar de 37 hojas, la antepenúltima de las cuales define la pretensión de los firmantes: “Trabajar por la imagen de España en el seno de las multinacionales para que sea percibida como destino inversor de futuro por su estabilidad política y social, calidad de vida y competitividad”.

De hecho, junto con buena parte de los argumentos que pueblan el análisis del ICEX, aquí se detienen en dos ventajas esenciales de nuestra economía, no aplicables en muchas otras por más que quisieran: la calidad de vida que podemos ofrecer a quienes opten por ella como destino de sus fondos y nuestro patrimonio cultural y natural. Sorprendente, viniendo de quien viene. Por cierto que una rareza involuntaria del documento, página 29, es que la ilustración que acompaña a las bondades de vivir en nuestro territorio es… una tarjeta black. Qué cosas.

A alguno le puede extrañar el interés de estas compañías por potenciar el país que las acoge, pero no hay que olvidar dónde están sus clientes, de qué nacionalidad son normalmente sus directivos y trabajadores, y con quién compiten a la hora de llevarse los recursos más o menos escasos de sus matrices. De ahí que los primeros interesados en que la cosa vaya bien en España, en ponerla en valor, son ellas.

No se puede negar la evidencia: somos tierra de oportunidades. Tenemos recursos naturales, humanos, productivos, tecnológicos y de infraestructuras como nunca antes en nuestra historia reciente. España es segura, cuenta con mano de obra en abundancia de cualquier perfil, un parque fabril y terciario razonablemente nuevo, talento tecnológico. Lo que queramos. A la Administración le corresponde que toda esa capacidad se ponga en marcha, creando el marco adecuado.

Estas presentaciones ayudan a vender esa idea de cara al exterior. De Pirineos para abajo la sensación de muchos empresarios y autónomos es justamente la contraria.

Es importante mimar a quien viene de fuera, pero mucho más aún fomentar el desarrollo del potencial de aquellos que sienten el país como suyo, que no quedan sujetos a la volátil decisión de un consejo de administración en cualquier lugar del mundo, que están para quedarse. Perder el foco no deja de ser pan para hoy y hambruna segura para mañana.

¿O no nos acordamos ya de 2010 a 2012?

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