Bankia toma la mejor decisión, pero… abre la caja de los truenos
  1. Mercados
  2. Valor Añadido

Bankia toma la mejor decisión, pero… abre la caja de los truenos

Esto tiene pinta de ser más un punto y seguido que un punto y aparte, que el tan deseado 'campana y se acabó' que pretendían los primeros espadas de Bankia

placeholder Foto: Turistas miran un mapa de Sevilla delante de una sucursal de Bankia. (Reuters)
Turistas miran un mapa de Sevilla delante de una sucursal de Bankia. (Reuters)

El equipo gestor de Bankia está harto.

Harto de gestionar marrones no operativos derivados del pasado; harto de una presencia mediática asociada a los mismos que oculta las bondades de su gestión; harto de los advenedizos que, al calor de reclamaciones y demandas, han decidido hacer su agosto legal a costa de la entidad.

Y ha decidido tirar por la calle de en medio.

¿No querías sopa? Pues toma taza y media: lo puesto y un magro 1% anual de rentabilidad.

Hace bien.

Reconocen sus directivos que el importe provisionado por esta cuestión es suficiente para cubrir el principal y los intereses devengados a favor de los minoritarios desde la salida. Es así, asciende a 1.840 millones de euros frente a los poco más de 1.850 que se colocaron en ese tramo. Teniendo en cuenta que ya habrá disputas individuales resueltas, y accionistas que vendieron de inicio sin sufrir quebranto alguno, la cuantía parece más que suficiente. Y aquí paz y después gloria, por más que para Goiri y sus chicos no fuera la solución perfecta: su propuesta de emitir un bono con intereses crecientes que compensara a los afectados no tuvo el respaldo de las autoridades competentes.

Sin embargo, la decisión debería abrir la caja de los truenos.

No en vano, supone el reconocimiento explícito de que las cosas no se hicieron como debieran, validando de algún modo la tesis del Tribunal Supremo a la espera de lo que salga de la Audiencia Nacional. La urgencia por cerrar este frente para poner en valor la institución financiera más allá de los escándalos que la han rodeado en los últimos años puede dar pie a solicitudes de soluciones similares por el lado institucional -por más que participara de la condición de inversores cualificados- y, sobre todo, a denuncias por mala praxis a todos aquellos que de manera más o menos activa participaron de la salida de Bankia a la bolsa, siendo la cuestión clave a efectos jurídicos si en un momento dado pudo haber dolo o mala fe.

La relación es exhaustiva y no estrictamente ajena a la firma bancaria. Así, será inevitable situar en el foco, 'once more', a los ejecutivos de la antigua caja que pergeñaron la operación a instancias, por cierto, de un Gobierno, el socialista, que no dudó en calificar su éxito como ‘cuestión de Estado’, con múltiples llamadas a diestro y siniestro. Pero también a los responsables, por aquel entonces, del FROB, como accionista principal de la institución. A los de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que dieron por válidos estructuración y precio. A los auditores, cuyo refrendo de las cuentas queda ahora cuestionado. A los bancos de inversión que diseñaron la transacción e, incluso, a los que actuaron como colocadores en sus respectivas redes minoristas.

Muchos bufetes han olido sangre. Y saben que pueden morder la presa a un coste muy barato para sus deseos de crecer a costa de los quebrantos ajenos. Están, nunca mejor dicho, en su derecho. No van a dejar escapar la oportunidad. Precisamente por eso, para desgracia de Bankia, esto tiene pinta de ser más un punto y seguido que un punto y aparte, que el tan deseado 'That´s all folks!', campana y se acabó, que pretenden sus primeros espadas. Aun de forma colateral, y no tanto, Bankia seguirá sometida a luz y taquígrafos durante una temporadita, salvo que la predicción de este, su humilde servidor, sea errada.

Que me temo que va a ser que no.

Ya verán.

Tribunal Supremo Audiencia Nacional Noticias de Bankia Reclamaciones CNMV FROB Inversores