¿Peligra la supervivencia de Apple? Su nueva estrategia es suicida

Su apuesta por los servicios en medio del hundimiento de los dispositivos es pan para hoy pero muerte segura en el mañana

Foto: Foto: Reuters.
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Apple publicó la semana pasada sus peores resultados interanuales de los últimos 13 años. Por primera vez desde 2003, tanto los ingresos totales como el beneficio neto o las ventas unitarias de sus tres principales líneas de producto (iPhone, iPad y Mac) cayeron de manera simultánea por encima del doble dígito. Por si fuera poco, ni Apple TV ni Apple Watch respondían a las esperanzas que el equipo gestor podía tener depositadas sobre ellas. Al menos así se desprende de la falta de desglose detallado de sus números.

Sin embargo, no todo fueron malas noticias.

Una división, hasta ahora desapercibida entre la vorágine de los dispositivos, veía su facturación dispararse un 20%, hasta el punto de vender más que todo Facebook en el periodo enero-marzo de 2016, 5.991 millones de dólares vs. 5.380. Un importe que la situaba como la segunda área en importancia económica de la firma, solo por detrás del 'smartphone', cuyo futuro, por cierto se ve comprometido por la falta de crecimiento del sector.

Pues bien, ¿a qué área del negocio nos estamos refiriendo?

A la de servicios.

Y esto… ¿qué incluye? Pues bien, acudamos a la definición que da la propia compañía de acuerdo con la guía de la imprescindible Monday Note de Filloux y Gassée.

Es decir, todos los ingresos derivados de lo accesorio al dispositivo, sean medios de pago, compra de contenido, descarga de aplicaciones, licencias incorporadas a los aparatos, nube… No hay que olvidar que, tal y como nos recuerda la empresa de la manzana en una de sus últimas presentaciones, Apple cuenta con una base instalada cercana a los 1.000 millones de dispositivos que requieren alguno de esos servicios al menos una vez cada 90 días.

Casi nada.

Es interesante ver cómo en desgloses previos, esa división apenas aparecía en las cifras -sorpresa, sorpresa-, lo que ha llevado a muchos analistas a cuestionarse si la sociedad fundada en su día por Steve Jobs no está evolucionando su modelo de la disrupción al mantenimiento y si su estructura interna está o no preparada para un cambio de esa magnitud.

Personalmente, creo que el debate es errado.

Si algo ha demostrado la historia en relación con la telefonía móvil y todo lo que la rodea, es que la obsolescencia de las marcas es muy rápida y que el negocio está en el dispositivo, ya que sin él cualquier ingreso accesorio acaba declinando rápidamente. Que se lo digan a Motorola, Nokia o, sobre todo, a RiM/Blackberry, que trata de aferrarse como puede al nicho de la seguridad en las comunicaciones como alternativa a la reducción casi definitiva de su cuota de mercado.

Por otra parte, esto no es una compañía de ascensores a la que, una vez hecha la instalación, la comunidad de propietarios queda sujeta a más o menos onerosos contratos de mantenimiento. Al contrario, los servicios sirven bien para fidelizar, bien para aumentar los márgenes sobre el mismo producto. De ahí que haya que considerarlos siempre como complemento, no como línea principal de actividad. De hecho, el UX o 'user experience' de alguno de los servicios de Apple es más bien deplorable, caso del iTunes. Si esa es la alternativa...

¿Es esto el principio del fin de Apple (ver cotización)? Solo la historia lo dirá. Las dinámicas no son buenas, desde luego. Y puede que esté condenada a partir de ahora a cotizar con un descuento, al menos, hasta saber por donde 'rompe'.

A día de hoy, supone la única alternativa al omnipotente Google. Solo por eso se debiera alentar su supervivencia a toda costa. Pero torres más altas han caído. En su capacidad para seguir enamorando al usuario, con innovaciones sí, con usabilidad también, descansan sus posibilidades futuras.

El reto para Tim Cook y sus chicos está ahí.

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