Octubre rojo en San Sebastián: cónclave ‘secreto’ que marcará el futuro de los fondos

No hay lista general de asistentes, no hay agenda pública fijada, no se sabrán las conclusiones. Aun así, lo que allí se decida marcará el futuro de la industria de gestión a nivel mundial

Foto: Vista del puente del Kursaal desde el Centro de Cultura Contemporánea Tabakalera de San Sebastián. (EFE)
Vista del puente del Kursaal desde el Centro de Cultura Contemporánea Tabakalera de San Sebastián. (EFE)

Va a celebrar su tercera edición. Al igual que la primera, tendrá lugar en San Sebastián. Será el primer fin de semana de octubre. A la cita la han dado en llamar el ‘Davos de los ETF’. Pero con una diferencia. Al contrario de lo que ocurre con la reunión de políticos, economistas, empresarios y demás ‘influencers’ en la ciudad suiza, aquí todo está envuelto en un aura de secretismo. No hay lista general de asistentes, no hay agenda pública fijada, no se sabrán las conclusiones. Aun así, lo que allí se decida marcará el futuro de la industria de gestión a nivel mundial. Octubre rojo para los fondos de inversión.

En efecto, por elevación, los ETF o 'exchange-traded funds' son instrumentos pasivos que replican el comportamiento de un índice o de cualquier otro activo cotizado (ETP). Aunque denominados fondos, funcionan como acciones, pudiéndose comprar y vender en cualquier momento en mercados organizados. Han tenido un crecimiento exponencial en los últimos años debido, fundamentalmente, a sus menores costes, más facilidad de negociación y mayor liquidez en comparación con los vehículos tradicionales. Ese incremento ingente de volumen —391.000 millones de dólares solo en el primer semestre de este año, 1,8 billones desde 2008— ha generado no pocas distorsiones en términos de estructura de propiedad, almacenaje o negociación de los subyacentes.

Es precisamente "para reconducir su explosiva evolución y para contrarrestar la creciente preocupación sobre su influencia" para lo que se produce el cónclave secreto, que persigue abordar igualmente temas "regulatorios, de armonización o de 1lobby", según informa Robin Wigglesworth en el 'Financial Times', periodista que ha sacado la existencia del encuentro a la luz. Un encuentro al que, por cierto, solo se puede acudir por invitación. Y que se producirá apenas un mes después de una conferencia de la SEC americana que ponía el foco en la incidencia actual y perspectivas futuras de estos productos. Más vale prevenir que curar.

Sin embargo, por más que la ‘industria’ quiera mirar hacia fuera, el enemigo lo tiene en casa y se llama guerra de precios. Todo negocio es volumen (rotación) por comisión (margen). Pues bien, el aumento del primero está llevando a actores históricos y nuevos entrantes a deprimir el segundo, en lo que puede devenir una espiral de autodestrucción que termine por hundir a un sector de actividad financiera ya tocado por las nuevas exigencias regulatorias, de transparencia o de coste asociado (caso del ‘research’). Así, Goldman Sachs lanzó la semana pasada un ‘replicante’ de una cesta no ponderada de 500 valores de alta capitalización con una comisión del 0,09%, por debajo de los deprimidos estándares del ETF.

Esta industria ya nunca volverá a ser la misma. Y no solo por tipo de producto o modelo de gestión, sino también por quién estará ‘detrás’ de la pantalla

Lo curioso es que todo esto se produce en un momento en que se está produciendo lo que los analistas de Bernstein han dado en llamar ‘The Great Correlation Collapse’. Durante muchos años, el botón de ‘risk-on, risk-off’ había provocado movimientos al unísono de activos, ‘benchmarks’ y valores que se comportaban de manera uniforme, ajenos a la idiosincrasia de cada uno de ellos. Ya no. Sirva como muestra un botón. De acuerdo con los datos compilados por Morgan Stanley, la correlación entre el S&P 500 y los títulos que lo integran se ha reducido hasta el 18% desde el 60% hace 12 meses, el nivel más bajo en 15 años. Algo que ha dado aire a los deprimidos 'hedge funds' y ha reforzado la posición de los llamados fondos de autor. Si en el pecado del bajo rendimiento llevaban su penitencia en forma de reembolsos, la dispersión ha venido a su purgatorio a consolarles vía ‘performance’.

Lo que salga del ‘Davos de los ETF’ nunca lo sabremos.

Lo que sí es ya una certeza es que esta industria ya nunca volverá a ser la misma. Y no solo por tipo de producto o modelo de gestión, sino también por quién estará ‘detrás’ de la pantalla. No en vano, hay quien afirma que en siete años el 20% de los profesionales de la industria habrán sido reemplazados por máquinas. Quién te ha visto y quién te ve.

Tiempos nuevos, tiempos salvajes.

Sin duda.

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