No me tientes, Donald

Triunfar en EEUU es extremadamente difícil y poco reconocido en nuestro país. Los españoles que trabajan aquí abanderan una olimpiada de embajadores de la marca España

Foto: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (EFE)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (EFE)

En tiempos de turbulencias políticas, nada como respirar por la herida y dejar fluir todo en Twitter. La red social es el maravilloso y entretenido escenario vital de esta precampaña en la que no podía haber sido más estelar la entrada en escena de Hillary Clinton. En este gran 'show' americano la artista, que se resiste a no ser protagonista, y después de pasar bastante tiempo sin gritar lo que le apetecía, la tentación de responder a las provocaciones ha sido mayor y ha avisado amenazante a Trump. Y, ya puestos, ayer otro tuit por su cuarenta y cuatro aniversario. Un piropo y una foto con su "Bill", juntos, cariñosos, guapos, felices y recostada en su hombro.

Todo bien y todo un mundo azul tuitero y triste. Porque ella sigue sin recuperarse de ese momento en el que Donald Trump ganó y ella perdió. Porque menospreció a una gran parte de América y porque soñó que si su marido pudo, ella también. Él fue un gran presidente, pero eternamente asociado a una tentación consumada y ella se imaginó agradecida por haber resistido. Pero 'tempus fugit' y el arroz, también 'fugit'. Con esto, la joven Chelsea Clinton, parece que toma el testigo familiar y se presenta al Congreso en 2020 para seguir con esa gran marca familiar, como si de unos bodegueros se tratara.

Y en el mapa de este suspiro permanente, unos comienzan y otros se pelean sin decoro y se tiran a una piscina grosera y llena de barro. Trump directamente habla de Biden como un buen vicepresidente que "supo besarle el culo a Barack Obama" y aparte de pasarse cuatro pueblos y dos estados, mete a los que faltaban en esta campaña. El vodevil de traiciones, abogados, fondos, investigaciones, filtradores, exclusivas y detenciones... va a conseguir que este año, en vez de dar gracias en Thanksgiving, se oiga a las familias, con las cabezas gachas, unidas en una plegaria por la patria enfrentada. Antes, en la gran cena americana, no pasaba nada porque había demócratas y republicanos compartiendo el pavo sin grandes tensiones. Este año, las posibilidades de trinchar al cuñado de turno son altísimas. Si ya estamos así en pleno puente de la Hispanidad, de aquí a entonces puede pasar de todo.

La exsecretaria de Estado Hillary Clinton en la Cumbre de Mujeres en el Mundo en Nueva York. (Reuters)
La exsecretaria de Estado Hillary Clinton en la Cumbre de Mujeres en el Mundo en Nueva York. (Reuters)

Tres días de fiesta para Columbus Day o de los pueblos indígenas o si no quieren complicarse, pueden también llamarlo la época de la cosecha. Sí, la de las manzanas, calabazas y estas cosas. Hay carteles y escaparates para todos los gustos. Hoy, sin embargo, en el centro de Manhattan todos desfilarán por la Hispanidad que para lo demás, ya está Halloween. Al menos eso han asegurado las autoridades y es que por ahora, nadie va a hacer caer la estatua de Columbus Circle, como si fuera la de Saddam Hussein. Bailes, banderas y países que recuerdan aquella gesta sin más lío que saberse parte de esos cinco millones de hispanos que viven en Nueva York. Con el orgullo de poder mezclar castellano e inglés con agilidad, gracia y elegancia.

Porque conseguir ser inmigrante en este país, es complicado y extremo en muchos casos. Como siempre. Con el muro que desde los años 90 y en porciones, han ido levantando Clinton, Bush, Obama y ahora, continúa Trump. Por eso, los que están, lo celebran. Porque no deberían jugarse la vida por esta tierra prometida, pero el proteccionismo de este país, en todas las administraciones ha sido y seguirá siendo implacable. A gritos o con diplomacia. Pero con muros, seguro.

Tres días de fiesta para Columbus Day o de los pueblos indígenas o si no quieren complicarse, pueden también llamarlo la época de la cosecha

Dentro de los festejos de estos días, el Embajador Representante Permanente de España, junto con el Cónsul General de España en Nueva York, recibió en su residencia a los que habitamos en esta gran manzana. Una recepción que no es ningún brindis al sol. Porque me van a permitir un pequeño apunte publicitario y es que en esta ciudad la concentración de talento español es altísima y proporcional al eterno gusto patrio por la fustigación.

Porque triunfar aquí es extremadamente difícil y poco reconocido en nuestro país. Porque los españoles que (tanto ellas como ellos) trabajan en banca, en hospitales, grandes compañías, despachos de abogados, fondos de inversión, estudios de arquitectura, restaurantes, moda y todo un sinfín de disciplinas, abanderan una olimpiada de embajadores de la marca España.

En Manhattan la concentración de talento español es altísima y proporcional al eterno gusto patrio por la fustigación

Y hablando de tesoros, la Hispanic Society of America, celebró este jueves la gala anual en honor de la Fundación March y Beatrice Santo Domingo. Fue fundada en 1904 por Archer Milton Huntington con el propósito de crear un museo y una biblioteca de referencia sobre el arte y la cultura de España, Portugal, Latinoamérica y Filipinas. Actualmente, está en obras y por ello el 'black tie' de este año, se lució en el Metropolitan Club. Haciendo esquina con la Quinta Avenida, es uno de los clubes más elegantes, poéticos y románticos de la ciudad.

Muchas veces me he imaginado bajando por las escaleras con un vestido de organza, tul, volantes, un metro de cola y estrecho corpiño. Abajo, alguien con sombrero de copa que levanta la mirada. Pero estamos en otra época, y en el salón principal estaba Ágata Ruiz de la Prada, que para mi gusto, era la más elegante con diferencia. La altura me sirvió para soñar un poco y con el reflejo de las lámparas de araña, poder ver desde lo alto a fortunas que se preocupan por el arte y la cultura.

Flamenco y abanicos hicieron que un recinto tan americano se volviera por unas horas, tan español. Porque por mucho que quieran contarnos, por mucho que la actualidad nos quiera separar o dividir, aunque pasen los tiempos, compartimos épocas de hazañas gloriosas, gestas imborrables, honor, valentía, Isabel la Católica, navíos y sí, también a Cristóbal Colón, por más que nos queramos hundir en tentaciones banales y pasajeras.

540 Park Avenue
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