Reino Unido renuncia a ser una potencia mundial
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Reino Unido renuncia a ser una potencia mundial

En los próximos años, las Fuerzas Armadas de Gran Bretaña se reducirán hasta los 80.000 efectivos. No debe extrañarnos que Londres haya sido un aliado 'menor' en la coalición contra el ISIS

placeholder Foto: La caballería de la Guardia Real durante un ensayo para un acto conmemorativo en Hyde Park, Londres (Reuters)
La caballería de la Guardia Real durante un ensayo para un acto conmemorativo en Hyde Park, Londres (Reuters)

Hace poco más de una semana,el honorable primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, ofreció su primer discurso importante después de haber sido reelegido en un cargoque en su día ocuparon Pitt, Gladstone, Disraeli, Lloyd George, Churchill y Thatcher. Y pese a que el premier se enfrenta a un mundo lleno de desafíos –la posibilidad de que Grecia abandone el euro, una crisis masiva de inmigrantesen las costas europeas, la peligrosa situación deUcrania, la intransigencia de Rusia, el avance del Estado Islámico o el caos persistente en el Oriente Medio–,Cameron eligióhablar sobreun plan para asegurar que los hospitales en el Reino Unido estén mejor atendidos los fines de semana.

De acuerdo, es un poco injusto criticar a Cameron. Todos los líderes, incluidos los de Estados Unidos, comprenden que "toda política es local". Sin embargo, después de pasar unos días en Gran Bretaña, me ha impresionadocómo la política se ha convertido en algo tan local. Despuésde una extraordinaria trayectoria de 300 años, Gran Bretaña ha renunciado a ser unapotencia mundial.

En los próximos años, las Fuerzas Armadas deGran Bretaña se reducirán a alrededor de 80.000 efectivos. Un informe del Royal United Services Institute predice que el número podría bajar incluso hasta50.000, algo que, según el diario The Daily Telegraph, sería el menor número de efectivos desde1770. David Rothkopf, de la revista estadounidense Foreign Policy, señala que esto significaría que las Fuerzas Armadas de Gran Bretaña tendrían un tamaño similar al Departamento de Policía de Nueva York.

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos concluye que, en los últimos cinco años, "el descenso de entre el 8 y el 9% del presupuesto de defensa militar enel Reino Unido ... ha reducido de un 20 a un 30%la capacidad convencional". Así, no resultaextraño el hecho de que Gran Bretaña haya sido un aliado menor en la coalición internacional que bombardea al Estado Islámico. La flota de aviones Tornado de Gran Bretaña tiene más de 30 años y está unageneración por detrás de losF-22 estadounidenses con los que comparte misiones. La Marina Real, que alguna vez gobernó sobre las olas, actualmente opera sin ningún portaaviones (a pesar de que hay dos en construcción).

Se supone que los miembros de la OTAN deben mantener un gasto en defensa del 2%de su producto interior bruto. El deGran Bretaña oscila en torno a dicho porcentaje, y Londres ya se ha negado acomprometerse a mantener supresupuestoen ese nivel. Cabe decir que lamayoría de los otros países europeos se encuentran en una situación peor, lo quesignifica que Estados Unidos actualmente representa el 70%del gasto militar de la OTAN. La misma historia puede aplicarse a otros elementos de la influencia global de Gran Bretaña. En el primer mandato de Cameron, el presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores fue reducido enmás de la cuarta parte, y probablemente habrá más recortes. El servicio globalde la BBC, tal vez el arma más influyente de la diplomacia pública mundial de los británicos, ha clausurado cinco de sus emisorasen idiomas extranjeros y la cadena al completo ha sufrido un recorte drástico del presupuesto.

La sociedad británica recela de cualquier tipo depolítica exterior robusta, desde las sanciones contra Rusia oel sostenimiento de una posición difícil en las negociaciones comerciales con China hasta el uso de la fuerza en el Oriente Medio oel mantenimiento de una relación más estrecha con el resto de Europa. El diario The Washinton Postdestacabahace semanasque, durantela reciente campañaelectoral, la política internacional apenas afloró.

¿Por qué razón esto es importante? Porque, en casi todos los asuntos mundiales, Gran Bretaña muestra una posición inteligente, compromiso y un enfoque emprendedor. Desea fortalecer y mantener el sistema internacional actual, aquel basado en la libre circulación de ideas, bienes y servicios alrededor del mundo, lo cual fomenta los derechos individuales y el estado de derecho.

Esto no es casual. Gran Bretaña prácticamente creó el mundo en el cual vivimos. En su excelente libro God and Gold, Walter Russell Mead señala que, en el siglo XVI, muchos países estaban dispuestos a avanzar económica y políticamente, como por ejemplolas ciudades estado del norte de Italia, la Liga Hanseática, los Países Bajos, Francia y España. Sin embargo, Gran Bretaña se las ingenió para vencer al resto, convirtiéndose en la primera gran economía industrial y la primera superpotencia del mundo moderno. Colonizó y moldeó países y culturas desde Australia hasta India, África y el hemisferio occidental, incluyendo, por supuesto, sus coloniasen América del Norte. Si España o Alemania se hubieran convertido en la primera potencia mundial, las cosas serían muy diferentes en el presente.

Resulta una paradoja, fácilmente evidente para quienes visitan el Reino Unido, que Londres continúa prosperando como un centro mundial, cada vez más cosmopolita y terrenal. Más de la tercera parte de los londinenses nacieron fuera del Reino Unido. Además, este Gobierno ha estado más que dispuesto a viajar alrededor del mundo y pedir inversiones ya sean chinas, rusas o árabes. Esto es correcto como una estrategia que aspira convertir el Reino Unido en un centro de distribución o refugio financiero seguro. Sin embargo, Gran Bretaña no es Luxemburgo. Aún hoy en día, es un país con talento, historia y capacidad para configurar el orden internacional. Esta es la razón por la cual el giro interno del Reino Unido no solo es una tragedia para los británicos, sino para todos nosotros.

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