Ni de izquierdas ni populista: Trudeau y el poder de la "política positiva"

¿Por qué ganó Trudeau? Algo de su éxito tiene que ver con su nombre y carisma. Pero otra gran parte tiene que ver con el tipo de campaña que llevó a cabo, que no fue ni de izquierdas ni populista

Foto: Trudeau pasea con sus hijos durante un desfile en Calgary, Alberta, el 4 de julio de 2014 (Reuters).
Trudeau pasea con sus hijos durante un desfile en Calgary, Alberta, el 4 de julio de 2014 (Reuters).

La aplastante victoria de Justin Trudeau en Canadá se podría interpretar como una señal más de que los votantes en el mundo occidental se están inclinando hacia la izquierda y hacia el populismo. Al otro lado del charco, se puede observar el ascenso de Jeremy Corbyn, el nuevo líder del Partido Laborista británico. En Estados Unidos, Bernie Sanders, que se define a sí mismo como "social demócrata", ha sacudido las primarias del Partido Demócrata.

En primer lugar, Trudeau se benefició de un picor que duraba ya diez años. Cuando los políticos han estado en el poder durante una década, los votantes generalmente quieren un cambio, sin importar lo popular que sea el nuevo líder; pensemos en Margaret Thatcher y Tony Blair. Los conservadores de Canadá retuvieron el poder durante nueve años y su líder, Stephen Harper, no fue como Tony Blair... los ciudadanos le percibían como alguien inteligente pero reservado y sin carisma.

Sin embargo, ¿por qué ganó Trudeau? Después de todo, su partido estaba en la tercera posición hace solo unos meses. Algo del empuje tiene que ver con su nombre y carisma personal (es el hijo del primer ministro más famoso de Canadá: Pierre Trudeau). No obstante, otra gran parte tiene que ver con el tipo de campaña que llevó a cabo, que no fue ni de izquierdas ni populista.

Trudeau prometió responder a la ralentización económica de Canadá gestionando déficits modestos y construyendo infraestructura (algo que la mayoría de los economistas de la corriente dominante apoyarían). Ha rechazado aumentar el impuesto de sociedades, a pesar de que desea un impuesto sobre la renta un poco más alto para el 1% más rico para 'sufragar' un recorte tributario a la clase media. Ha sido evasivo respecto al nuevo Acuerdo Comercial Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, colocándose a sí mismo a la derecha de Hillary Clinton. Desea legalizar la marihuana. Y ha prometido, vagamente, que Canadá tendrá una política de cambio climático más progresiva. Esto le colocaría directamente en el centro-izquierda en cualquier país occidental.

Si Canadá estuviese verdaderamente inclinándose hacia la izquierda, el beneficiario debería haber sido el nuevo Partido Demócrata, que tradicionalmente ha sido la formación del populismo y que se originó a partir de los movimientos laboristas y agrarios.

La característica distintiva del populismo es la ira, pero Justin Trudeau ha sido resolutivamente alegre. En su discurso de aceptación, habló del poder de la "política positiva" y "caminos bajo el sol, mis amigos, caminos bajo el sol". Cuando Harper trató de despertar el temor acerca de la población musulmana de Canadá, Trudeau lo rechazó tajantemente. Él habla acerca de una política consensual y esta semana dijo: "los conservadores no son nuestros enemigos; son nuestros vecinos".

Trudeau posa con simpatizantes en una estación de metro en Montreal, el 20 de octubre de 2015 (Reuters).
Trudeau posa con simpatizantes en una estación de metro en Montreal, el 20 de octubre de 2015 (Reuters).

 

Si uno desea escuchar una retórica enojada en Estados Unidos, la puede obtener de Sanders, pero también, en su variación del ala derecha, de la mayoría de los candidatos republicanos a la presidencia. El populismo del ala izquierda trata generalmente de economía. El populismo del ala derecha trata casi siempre de cultura. Ambos odian elites de las grandes ciudades que, en su opinión, gobiernan el país y el mundo.

El populismo hace ruido, llama la atención e incluso fuerza las cuestiones sobre la mesa. Pero raramente gana. En un ensayo perceptivo en la revista 'The American Prospect', escrito hace 13 años, el historiador de Princeton Sean Wilentz notó que mientras los populistas demócratas generalmente se ven a sí mismos adoptando el manto de Franklin Roosvelt y del 'New Deal', en realidad malinterpretan la historia. Los populistas demócratas de finales del siglo XIX y principios del XX eran reformadores agrarios, activistas anti-inmigración, partidarios de la prohibición y fervorosos creyentes en la superioridad moral de las granjas y pequeñas ciudades. Y fueron eliminados de las elecciones durante décadas, con su candidato presidencial predilecto, William Jennings Bryan, que perdió tres oportunidades para ocupar la Casa Blanca.

Por el contrario, Franklin Roosvelt acogió la economía industrial moderna, construyó su coalición en los estados industriales y grandes ciudades modernas, con católicos, judíos e inmigrantes que ocuparon grandes roles. Lejos de ser sospechoso de las elites, FDR tuvo su "Brain Trust" y se apoyó en las ideas y servicio de prominentes economistas y expertos a través de su Administración. Mientras que los demócratas de la década del 30 y del 40 a veces utilizaron la retórica populista, Wilentz matiza: "en todo lo que importaba ... repudiaron el populismo".

En todas las ocasiones en las que el Partido Demócrata ha tenido éxito, nunca se ha debido al populismo. Roosvelt, Truman, Kennedy, Johnson, Clinton y Obama son todos parte de un movimiento que promueve el libre comercio, la inmigración, el capitalismo regulado y la diversidad cultural. Por encima de todo, ha sido optimista y con visión de futuro. Uno podría imaginarse a FDR, en lo más profundo de la Gran Depresión, con su cabeza mirando hacia arriba y su boquilla de cigarro apuntando hacia el cielo diciendo: "caminos soleados, amigos míos, caminos soleados".

La dirección electrónica de Fareed Zakaria es comments@fareedzakaria.com.

© 2015, The Washington Post Writers Group

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