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Los Republicanos, con Fillon hasta el final: "Victoria o muerte"
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Luis Rivas

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Los Republicanos, con Fillon hasta el final: "Victoria o muerte"

A menos de 50 días de la primera vuelta electoral, el principal partido de la derecha francesa no presentará un candidato alternativo pese a los problemas judiciales del cabeza de lista

Foto: El candidato de Los Republicanos a la presidencia de Francia, François Fillon, saluda a la multitud tras un discurso, en París, el 5 de marzo de 2017 (Reuters).
El candidato de Los Republicanos a la presidencia de Francia, François Fillon, saluda a la multitud tras un discurso, en París, el 5 de marzo de 2017 (Reuters).

La derecha francesa da por concluida su crisis y cierra filas en torno a François Fillon. Así lo manifestó anoche el Presidente del Senado, Gerard Larcher, tras la reunión de urgencia del Comité político de Los Republicanos.

"S.O.S., Fillon encallado, el partido se hunde". Salvar la unidad a pesar de las diferencias ideológicas y los intereses personales es la nueva llamada de socorro de la derecha. El partido temía la implosión a menos de 50 días de la primera vuelta de las presidenciales.

El Comité de dirección de LR, reunido en la tarde del lunes, sirvió como válvula de escape y para constatar que François Fillon no se retirará, incluso si el día 15 es acusado oficialmente por los jueces de instrucción. Fillon reiteró que es el único candidato legítimo y llamó un vez más a la unidad. Lo que parece que obtuvo.

Algunos de los participantes le reprocharon sus ataques a la judicatura - de los que se excusó el domingo -, le acusaron de recurrir a organizaciones marcadas ideológicamente muy a la derecha y le previnieron del peligro de perder los votos del centro. El Presidente del Senado y fiel aliado clausuró la reunión afirmando que "el debate estaba cerrado". El sarkozista Eric Cioti lo reafirmó en directo en la televisión. "La campaña recomienza esta noche".

Foto: Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, habla con granjeros durante su visita a la Feria Internacional de Agricultura, en París, el 28 de febrero de 2017 (Reuters). Opinión

Difícil de creer si se conoce la historia de una derecha conocida como "la más tonta del mundo". La pelea entre corrientes internas y personalidades, las traiciones y las deserciones pensando en futuros puestos están minando el partido en un espectáculo televisado y radiado minuto a minuto. El próximo capítulo, el encuentro este miércoles entre Fillon, Sarkozy y Juppé debería servir, si se produce, a envainar las navajas.

La fractura interna en Los Republicanos parecía una sima después de que Alain Juppé descartara definitivamente el lunes por la mañana ser el recambio de Fillon. La negativa, "de una vez por todas", a erigirse en el Plan B estuvo acompañada de duras críticas al ganador de las primarias del centroderecha, al que reprochó meterse en un callejón sin salida cuando se manifestó víctima de un asesinato político y de un supuesto complot mediático-judicial.

placeholder François Fillon durante un evento de campaña en Saint-Pierre, el 12 de febrero de 2017 (Reuters).
François Fillon durante un evento de campaña en Saint-Pierre, el 12 de febrero de 2017 (Reuters).

Juppé se retira amargado

Juppé admitió que el cambio de candidato provocaría dolor y dejaría cicatrices pues subrayó que una parte del electorado y de la militancia de su partido se ha radicalizado. ¿En qué detalles percibió la radicalización? No lo dijo. Amargado, el alcalde de Burdeos utilizó otros argumentos para justificar su decisión, pero la principal razón para apartarse de la lucha es además, claro está, de la negativa de Fillon a ceder, la ausencia de súplicas suficientes dentro de los líderes de su partido al que se presenta como el más personaje más moderado y buenista de la derecha francesa.

Al menos, Juppé reconoció que él también arrastró problemas judiciales en el pasado. Con la diferencia de que Fillon es todavía presunto culpable y Juppé fue condenado por el asunto de los empleos ficticios en la alcaldía de París.

Foto: Emmanuel Macron durante un mitin de campaña en Lyon, el 4 de febrero de 2017 (Reuters).
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Con Juppé fuera de la carrera, Nicolas Sarkozy volvía a tomar el mando de las negociaciones en los pasillos, o mejor dicho, en los teléfonos. Uno de sus acólitos, el diputado George Fenech, el primero que pidió ya hace días la renuncia de Fillon, recorría los platós de televisión proponiendo a François Baroin como alternativa.
Baroin, la eterna joven promesa de la derecha francesa era el favorito para haber sido Primer Ministro de Sarkozy. Menos conservador que Fillon y menos centrista que Juppé, es de los pocos barones republicanos que no han abandonado –todavía- a Fillon. Se colocó detrás del candidato oficial en la manifestación del domingo en París para aparecer claramente en las imágenes de TV y en las fotos. No se sabe si su actitud era fruto de la solidaridad o parte de un cálculo estratégico. Algunas voces le imaginan ya como Primer Ministro si François Fillon se recupera en los sondeos y gana el Elíseo. En la reunión de ayer tarde aconsejó a Fillon que dejara en manos y en voz de sus abogados los asuntos referidos a sus asuntos judiciales.

¡Ahora, a por Macron!

Si Los Republicanos aparcan los planes B definitivamente, su tarea principal es intentar recuperar a los centristas de la UDI, que el domingo les exigieron buscar un candidato diferente a Fillon. La cita de Fillon con los jueces en menos de diez días podra aclarar la posición de los tradicionales aliados de la derecha.

Los portavoces de LR insistían anoche en recuperar la campaña y eso conlleva acentuar las críticas hacia Emmanuel Macron, el candidato que crece con las desgracias del resto de partidos. El líder de En Marcha respiró ayer tras la renuncia de Juppé, pero su ventaja sobre Fillon en los sondeos tiene un punto débil: uno de cada dos votantes potenciales de Macron cree todavía que puede cambiar de candidato favorito el 23 de abril. La volatilidad del apoyo a Macron contrasta con la solidez de los fieles al Frente Nacional. Los problemas judiciales de Marine Le Pen actúan incluso como carburante para sus seguidores.

Macron y Le Pen, en cabeza en los sondeos por el momento, dicen querer volver a una campaña "normal", pero si realmente François Fillon vuelve al ruedo liberado de los putschistas de sus propio partido, la tendencia podría variar. Pero ese es el verdadero problema para Fillon, por encima incluso de la espada de Damocles judicial que pesa sobre él.

La derecha francesa da por concluida su crisis y cierra filas en torno a François Fillon. Así lo manifestó anoche el Presidente del Senado, Gerard Larcher, tras la reunión de urgencia del Comité político de Los Republicanos.

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