Europa hacia el abismo

La UE necesita el Acuerdo de Libre Comercio con Norteamérica (TTIP) más que nuestros socios. Es una excelente oportunidad para cambiar de rumbo

Foto: La canciller Angela Merkel utiliza unas gafas de realidad virtual junto al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en Hannover, el 25 de abril de 2016 (EFE)
La canciller Angela Merkel utiliza unas gafas de realidad virtual junto al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en Hannover, el 25 de abril de 2016 (EFE)

La reciente visita de Barack Obama a Europa ha puesto encima de la mesa los grandes desafíos que la Unión Europea tiene por delante en el corto y medio plazo. En primer lugar, en el referéndum del próximo 23 de junio sobre la permanencia del Reino Unido en la UE no solo los británicos se juegan su futuro, sino que el resto de europeos también. En caso de que los partidarios de la salida de la UE consigan la victoria asestarán un duro golpe al proyecto comunitario, que está inmerso en los momentos más dramáticos desde su fundación.

Europa padece una grave crisis de identidad, de liderazgo y de proyecto. Los tecnócratas han sustituido a los líderes y el tamaño de los desafíos a los que Europa se enfrenta plantea un horizonte poco halagüeño. Pero no son sólo los dirigentes políticos los responsables de la deriva actual, los ciudadanos tampoco podemos sacar mucho pecho. Los europeos nos hemos acostumbrado en el último medio siglo a disfrutar de un Estado del Bienestar sin precedentes y a un nivel de derechos sociales nunca vistos. Y todo ello, sin estar dispuestos a muchas obligaciones o sacrificios, convencidos de que el precio de nuestra libertad y de nuestra forma de vida es gratis y que, en caso de problemas, siempre habrá otro dispuesto a solucionarlos.

Este fin de semana las calles de Hannover (Alemania) han sido tomadas por los detractores del TTIP, el Acuerdo de Libre Comercio entre Europa y EEUU que sigue en negociación y que puede suponer la última oportunidad para poner freno al camino hacia a la irrelevancia en el que la UE lleva instalada en los últimos años.

Rechazar el TTIP es rechazar que Europa y Estados Unidos sellen un acuerdo que convierta a ambas zonas en un territorio donde florezca el comercio y el libre intercambio de productos, servicios y profesionales y, todo ello, con menos aranceles y menos burocracia.

Europa necesita el TTIP mucho más que Estados Unidos. En un mundo en el que otros focos geoestratégicos están cobrando cada vez más fuerza, Europa no debe dejar pasar esta oportunidad. Además, no se trata de un acuerdo por el el que sólo saldrán beneficiadas las multinacionales, como pretenden hacer creer sus detractores, sino la realidad es que las pequeñas y medianas empresas serán las grandes protagonistas de este acuerdo, ya que accederán a un mercado mucho mayor, con menos trabas y con más oportunidades para crecer. Por tanto, el TTIP es una magnífica oportunidad para que Europa pueda reconducir su camino hacia el abismo.  

Espacio Atlántico
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